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miércoles, 8 de marzo de 2023

Los factores que destruyen la economía de las naciones parte I

Debido a la existencia de crisis económicas periódicas que nos afectan tan profundamente y teniendo en cuenta que en el pasado no encontré explicaciones satisfactorias, diagnósticos precisos, ni soluciones racionales que satisficieran mis inquietudes como investigador proveniente de las ciencias exactas, por ser la economía una ciencia social que no es tan predecible como ocurre con las ingenierías, donde los modelos utilizados son determinísticos en su mayoría y en el peor de los casos son estocásticos, pero predecibles con cierto grado de certeza, desde el año 2011 comencé a investigar y a escribir: observaciones, artículos y ensayos relacionados con el área económica.

He realizado más de 100 publicaciones y cada cierto tiempo reviso lo que he escrito, para contrastar su validez con el trascurrir del tiempo y en esta ocasión desempolvé un ensayo que publiqué el 11 de noviembre de 2013 y a continuación lo compartiré con los lectores, pero debido a su extensión lo dividiré en varias partes:

En artículos anteriores he utilizado la estadística, algunos modelos matemáticos y la analogía con la física, para: analizar, sintetizar y sustentar el contenido de lo escrito, sobre ciertos aspectos que considero muy importantes para la economía mundial, pero en esta ocasión usaré parte de la historia monetaria de la humanidad, que reposa perdida en bibliotecas y el ciberespacio y que pareciera oculta u olvidada  por los países, que han sufrido crisis económicas severas tanto en el pasado como en el presente.

En esta ocasión pretendo demostrar que existen factores que influyen en la destrucción del orden económico mundial y que conspiran en contra del bienestar, el progreso y la paz de las naciones y sus ciudadanos.

Hay muchos casos históricos dignos de estudiarse, pero para este análisis utilizaré solo tres casos muy emblemáticos, que han ocurrido en Francia, Estados Unidos y Venezuela y que han ocasionado fracasos en la economía de esos países, debido a las malas praxis económicas y a la tendencia de despreciar la historia monetaria, lo que hace que tanto personas como gobiernos, cometan reiterativamente los mismos errores y llama poderosamente la atención, que mientras en otras áreas del conocimiento humano se han logrado grandes avances, tales como colocar un laboratorio robótico en Marte, en economía aún se están haciendo pruebas, dando tumbos y cometiendo errores, que hacen que cuando todo falla, la salida sean guerras civiles o guerras mundiales para: reiniciar la economía, repudiar los pasivos, apropiarse de lo ajeno, empezar de nuevo desde cero y volver a repetir los mismos errores del pasado.

1.- Caso de Francia:

Empezaré por ubicarnos en el espacio/tiempo en Francia y finales del siglo XVIII, entre los años 1789 y 1799, época en que ocurrió un importante movimiento de carácter social y político en esa nación, llamado "La Revolución francesa", que rompió ciertos paradigmas existentes en las áreas mencionadas y que contribuyó al cambio y a la búsqueda de la independencia, la libertad y la democracia de otras naciones y adicionalmente al reconocimiento de los derechos humanos, con base en: la igualdad de las personas, la libertad y la confraternidad, pero que fue un total fracaso desde el punto de vista económico, a pesar de que la mayoría de sus promotores tenían las mejores intenciones, que por sí solas no son suficientes, para lograr la equidad y el bienestar de los pueblos.

Como dato adicional, durante ese movimiento aparecieron los conceptos políticos de izquierda y derecha, que solo han servido para dividir, confundir y enfrentar a los pueblos del mundo, discutiendo asuntos estériles e improductivos.

Entre los años 1790 y 1797 se hizo un experimento monetario en Francia, que consistió en reemplazar el dinero real circulante, que estaba constituido en su mayoría por monedas metálicas de plata y de oro, por billetes de papel llamados inicialmente Assignats y luego Mandats, que al principio eran respaldados por las tierras que los revolucionarios le habían confiscado a la Iglesia Católica, pero que con el paso del tiempo y con el mal uso del crédito y otras actividades de tipo especulativo, donde algunos privilegiados necesitaban aún más dinero para adquirir oro, tierras y otros bienes duraderos, el gobierno se vio obligado a imprimir grandes volúmenes de esos billetes, sin tener un respaldo adecuado, logrando con el paso del tiempo generar fenómenos tales como: hiperinflación, escasez, miseria, delincuencia, saqueos, estafas, desempleo, quiebra de productores, quiebra de comerciantes, relajamiento moral y hambrunas, que eran complementadas con multas, prisión, confiscaciones y guillotina, para quienes fueran considerados los culpables de esa catástrofe económica nacional, sin lograr entender que el verdadero culpable era el modelo monetario fraudulento impuesto, que estaba basado en considerar que se podía generar bienestar, riqueza y prosperidad, solo imprimiendo billetes en grandes cantidades y sin producir nada, ni ahorrar, ni invertir en la economía productiva.

Desde el punto de vista político, en esa revolución se destacó un personaje famoso llamado Honoré Gabriel Riquetti, más conocido como el conde de Mirabeau y denominado “El orador del pueblo”, que era un revolucionario reconocido como el orador más brillante en el parlamento francés y que en agradecimiento a sus grandes aportes e ideas a la revolución francesa, en el momento de su muerte en 1791, fue honrado por el pueblo francés con el honor de enterrar su cadáver en el panteón nacional de Francia, que había sido construido para guardar los restos de las personas que hubieran hecho aportes reconocidos a la nación y donde reposan hoy las cenizas de personas tan ilustres como fueron: Descartes, Rousseau, Voltaire y Marie Curie, entre otros.

Este diputado quien era el presidente de la asamblea, junto con algunos otros compañeros del parlamento francés, era uno de los defensores a ultranza de la emisión de dinero en papel y dos años después de su muerte en 1793, se descubrió que era un asesor secreto del rey Luis XVI y que recibía pagos de la realeza, quienes eran los beneficiarios de cambiar el oro y la plata de Francia por dinero de papel, para llevarse esos metales preciosos a Alemania. Por tal razón sus restos fueron retirados del panteón nacional y enterrados en el cementerio Clamart, que estaba destinado a los ajusticiados.

Adicionalmente, en esa época apareció una caricatura en un periódico, que muestra el esqueleto de Mirabeau saliendo del armario donde Luis XVI guardaba la correspondencia y los documentos de los pagos que se hacían para los dobles agentes y es posible que de ahí venga el adagio que habla de los esqueletos en el closet que esconden muchos políticos que viven de la corrupción. 

En 1799 Napoleón Bonaparte dio un golpe de estado y en vista de la gran crisis económica que había arruinado a Francia, generando: muerte, destrucción, pobreza y hambruna por hiperinflación, entendió que el problema económico era de origen monetario y creó el franco de oro, que estuvo vigente hasta comienzos de la primera guerra mundial, que se inició en 1914.

El franco de oro que se creó en 1803, mandó a la hoguera a toda la moneda fraudulenta en papel, representada por los Assignats y los Mandats y estuvo vigente cerca de 111 años, lo que convirtió a Francia en una potencia próspera, pero es bueno destacar que mucho de ese oro francés, fue producto del saqueo realizado con las guerras napoleónicas a otras naciones del mundo, pues cuando la moneda nacional de un país colapsa por sobre emisión, se desatan los demonios de la guerra, que fue lo que ocurrió también con Hitler y la segunda guerra mundial, después del fracaso monetario de la República de Weimar.


Saludos cordiales,


Alejandro Uribe: Economía y Política
Ingeniero, Consultor de Empresas e Investigador

Publicación Inicial: 8
 de marzo de 2023

en http://auribe-economia-y-politica.blogspot.com/

Nota: este artículo original de mi autoría, fue publicado en el prestigioso diario El Nacional, el 7 de marzo del 2023 y está en el enlace: Los factores que destruyen la economía de las naciones parte I

miércoles, 16 de noviembre de 2022

El nuevo orden mundial parte II

En mi artículo publicado el 19-04-2022 en El Nacional llamado El nuevo orden mundial I indicaba que la existencia y la práctica generalizada, edulcorada falsamente y aceptada, del uso frecuente de aberraciones tales como son: especulación, corrupción, invasiones, pederastia y manipulación de la información, producían distorsiones de las dimensiones que rigen tanto al pensamiento como al comportamiento humano y a dichas dimensiones del pensamiento las podemos dividir en: economía, política, geopolítica, religión y comunicación.


Las aberraciones distorsionantes son a la vez generadas por los vicios capitales mencionados en la filosofía y la religión de la cultura occidental, donde quizás los dos pecados más perversos sean la combinación de la pereza con la avaricia, que convierten a un pequeño grupo de seres humanos en una élite de manipuladores, estafadores y delincuentes, carentes de escrúpulos, que pretenden vivir como parásitos o vampiros económicos a expensas de los demás, sin trabajar ni producir nada útil en su paso por la vida y en mi opinión, esos personajes conforman la casta del poder en la oscuridad, que promueven como líderes y gobernantes a otro grupo de personas con limitaciones éticas o intelectuales, quienes representan el poder visible en las naciones y que son manipulados mediante los demás vicios capitales que son: envidia, soberbia, ira, gula y lujuria –ver el caso reciente del magnate financiero y pederasta Jeffrey Epstein, quien trató de corromper y manipular a los políticos, empresarios, intelectuales, académicos y gobernantes más influyentes del mundo, mediante la pederastia y otras aberraciones–.

Por las razones expuestas y según la historia universal, pareciera que la humanidad desde sus comienzos ha estado condenada a sufrir bajo el dominio de: sicópatas, sociópatas, genocidas, megalómanos, criminales y aberrados, como fueron en orden histórico algunos emperadores, reyes o gobernantes desquiciados del pasado, de los que podemos citar a algunos como: Alejandro Magno, Calígula, Nerón, los caballeros templarios, Napoleón Bonaparte, Adolfo Hitler, etc, y no todos ellos eran precisamente unos ignorantes, pues el maestro de Alejandro Magno fue Aristóteles y el de Nerón fue Séneca –filósofos muy influyentes y respetados– siendo Alejandro el grande un modelo negativo del liderazgo occidental, para emular sus invasiones, atropellos, abusos, violaciones, fechorías, asesinatos y saqueos, en las diferentes naciones del mundo y en nuestros días aún existen personajes que quieren replicar las acciones de los genocidas del pasado.

En la búsqueda de gobernantes honestos, sabios y con visión de estadistas, en nuestra cultura occidental recurrimos a una forma ideal de gobierno llamada democracia, pero infortunadamente esta modalidad ha sido pervertida por grupos de especuladores monetarios y financieros, uno de cuyos exponentes visibles actualmente es Mr. Soros, quienes crean y financian a organismos supranacionales, que ofrecen ayudas supuestamente humanitarias y la defensa de los derechos humanos, junto con libertad y democracia, pero intervienen en las diferentes naciones, escogiendo, financiando, promoviendo y llevando al poder a ciudadanos ignorantes, incapaces o corruptos, que les sirven de tontos útiles para sus propósitos y con ese objetivo promueven desviaciones de las virtudes para destruir la moral y la familia, creando diversas dicotomías para dividir y enfrentar a los ciudadanos y financiando protestas, migraciones, desestabilizaciones de gobiernos, revoluciones, invasiones y guerras, pues su objetivo es tratar de adueñarse de territorios, recursos naturales y activos ajenos, porque constituyen un poder oscuro que maneja los hilos de quienes detentan el poder visible y usan el dinero obtenido mediante sus prácticas delincuenciales especulativas, para financiar a intelectuales, académicos, periodistas, universidades reconocidas, diversas organizaciones y a políticos, que son sus caballos de Troya, a quienes no les interesa investigar de donde provienen los fondos que los mantienen, ni mucho menos el sufrimiento de los ciudadanos que dicen representar.

Estas organizaciones oscuras son financiadas por capitales provenientes de la especulación monetaria y financiera, que es una forma edulcorada de delincuencia y esos entes oscuros  suplantan las funciones que deberían ejercer organismos mundiales, burocráticos, ineficientes e ineficaces como la ONU –Organización de las Naciones Unidas– que fue creada el 24-10-1945 a raíz de la segunda guerra mundial, para poner orden en el mundo y que actualmente cuenta con representantes de 193 estados, 37.000 empleados y docenas de dependencias burocráticas dispersas por todo el globo terrestre y su misión era la solución de los diversos problemas que afectan a la humanidad, cuya misión no ha logrado cumplir a cabalidad, siendo sus objetivos: mantener la paz y la seguridad internacionales, fomentar las relaciones de amistad entre las naciones, favorecer la cooperación internacional para solucionar los problemas de los países, estimular el respeto a los derechos humanos y promover la justicia, la igualdad y el desarrollo.

Considero que una forma en que la ONU podría ayudar a la política y a la geopolítica actual, para evitar la tercera guerra mundial, debería ser más proactiva, pedir un alto al fuego inmediato y convocar en territorio neutral a los presidentes de Rusia y Ucrania, para que dialoguen, discutan, concilien y resuelvan sus diferencias y solo regresen a sus países de origen cuando lleguen a acuerdos: racionales, justos, inteligentes, honorables y pacíficos, sin que haya intervención de intereses ajenos a esos naciones, tales como son los intereses de los especuladores, los oligarcas corruptos y los perros de la guerra, que son los promotores y los beneficiarios exclusivos de las locuras bélicas, pues al final habrá que dialogar y encontrar una solución a este conflicto y es mejor hacerlo antes que sea demasiado tarde y se haya causado mayor sufrimiento, muerte y destrucción en esos territorios y también en resto del mundo, pues hemos regresado a épocas de barbarie tales como las existentes en tiempos de Alejandro, Calígula, Nerón, las cruzadas, Napoleón y Hitler.

Por cierto, existe un organismo perteneciente a la ONU llamado el FMI –Fondo Monetario Internacional– quien tampoco ha logrado cumplir con sus objetivos que eran: promover la cooperación monetaria internacional, fomentar el comercio internacional, contribuir a establecer un sistema multilateral de pagos para las transacciones corrientes entre los países miembros, reducir el desempleo, conseguir tasas de cambio sustentables, eliminar las restricciones cambiarias que dificulten la expansión del comercio mundial, lograr el crecimiento económico y otorgar créditos a los países miembros con dificultades económicas.

Como muestra de la ineficacia del FMI, tenemos una inflación y recesión a nivel global producida por la aplicación de una teoría fracasada llamada keynesianismo, que se pronunciará aún más por efectos de la expansión desordenada de liquidez en la pandemia, completada con la crisis entre Rusia y Ucrania, pero también países como Argentina por citar uno solo, están endeudados y en crisis económica, aunque recibieron 50 mil millones de dólares en préstamos del FMI en el año 2018, durante el gobierno del Sr. Macri.  

En el nuevo orden mundial, es necesario revisar y corregir el funcionamiento de organizaciones tan importantes como es la ONU y sus organismos dependientes como el FMI y el Banco Mundial, para que cumplan las misiones que les fueron encomendadas, después de la segunda guerra mundial.

Con relación a las sanciones aplicadas a Venezuela como país y las cartas en pro o contra de las mismas, considero que, si las dictaduras de Cuba y Corea del Norte se han mantenido en el poder por más de medio siglo, a pesar de los duros bloqueos a esas naciones, que al final solo sirven para apretarle más el pescuezo a los ciudadanos inocentes y más humildes, esa estrategia de sanciones es totalmente: ineficiente, ineficaz e incorrecta.

Pero no conviene que ocurra en el país lo que hace Rusia masacrando a ucranianos con su invasión, para apropiarse de: territorios, recursos naturales y activos de Ucrania, acción que es similar a lo ocurrido con Libia en 2011, que en nombre de ayuda humanitaria, libertad y democracia fue: bombardeada, destruida, expoliada y estafada, para cambiar a un dictador por gobiernos interinos que no han servido para nada, pues los libios siguen muriendo ahogados en el Mediterráneo, tratando de escapar a Europa, mientras que las empresas petroleras, los belicistas y los perros de la guerra, que promovieron la invasión autorizados por la ONU, siguen extrayendo crudo y gas como si nada ocurriera en ese país, para beneficio de unos pocos, pero los libios continúan sufriendo por: miseria, hambre y violencia moraleja: lo que realmente importaba eran los activos e hidrocarburos libios y no sus ciudadanos.

Creo que es necesario que en Venezuela se empiece a usar la conciliación honesta y la diplomacia con: racionalidad, inteligencia, respeto y seriedad, para negociar el regreso a una democracia real, con una des-escalada de las sanciones ineficaces para el país, donde no se impongan como líderes y negociadores a muñecos de trapo, sino que se involucre a los mejores ciudadanos en esas negociaciones, que deben ser: respetuosas, honestas, objetivas, eficaces y eficientes, "buscando solo el bien supremo de la nación", porque los ciudadanos no pueden seguir eternamente en esta situación estéril y perversa de: manipulación, división y beligerancia, que solo conviene a algunos pocos: corruptos, estafadores, especuladores, vividores, manipuladores y delincuentes, que creen representar a los 36 millones de venezolanos.

Saludos cordiales,


Alejandro Uribe: Economía y Política
Ingeniero, Consultor de Empresas e Investigador

Publicación Inicial: 16 de noviembre de 2022

en http://auribe-economia-y-politica.blogspot.com/

Nota: este artículo original de mi autoría, fue publicado en el prestigioso diario El Nacional, el 26 de abril del 2022 y está en el enlace: El nuevo orden mundial II

lunes, 8 de noviembre de 2021

¿Podría Venezuela regresar a la prosperidad del pasado?

Algunos ciudadanos me preguntaron hace algún tiempo ¿será posible que Venezuela pueda regresar a la prosperidad relativa vivida por ellos y sus ancestros entre 1918 y 1983 –­­durante 65 años– cuando éramos felices y no sabíamos la razón?

Para responder a esa pregunta, revisé y analicé objetivamente parte de la historia disponible y me pregunté filosóficamente ¿qué era lo que se hacía diferente en el país en esa época, para tener una economía relativamente sana y creciente, que producía prosperidad y bienestar a los habitantes de la nación?

A continuación, expondré los hallazgos encontrados, el análisis realizado y la conclusión de esta corta pero profunda investigación:

Entre el 28 de julio 1914 y el 11 noviembre de 1918, se desarrolló la primera guerra mundial y Venezuela, por ser un país productor y exportador de petróleo, recibió un monto considerable en divisas, por el suministro de crudo a los países aliados, siendo también que en el gobierno estaba un ciudadano llamado don Juan Vicente Gómez –a quien le decían el Benemérito– y este buen líder, con su visión de estadista, emulando a Napoleón Bonaparte –quien fue el creador del franco de oro, con el que sacó a Francia de la ruina, eliminando la inflación dejada por las monarquías y los revolucionarios anteriores, convirtiéndola en un imperio–, implantó en Venezuela en 1918 una moneda llamada el bolívar oro, donde cada bolívar emitido tenía un respaldo de 0,29 gramos de oro y esa moneda estuvo vigente hasta finales de 1974, manteniendo una inflación promedio anual durante 56 años del 1,3 %, un PIB creciente y una tasa baja desempleo.

En la década de 1920, los Estados Unidos y en el resto del mundo vivieron los locos años 20, cuando se disparó: el consumo, la liquidez monetaria y el crédito bancario, mucho del cual se usó para apalancar la especulación en la bolsa con acciones de empresas –lo cual al principio genera una falsa sensación de riqueza, prosperidad y euforia, pero la experiencia demuestra, que la obtención de beneficios monetarios sin producir nada real, no es sostenible en el tiempo– y entonces, en 1929 ocurrió un crack bursátil en la ciudad de Nueva York, que quebró a bancos, empresas, ciudadanos y naciones, causando la gran depresión de los años 30, que condujo a la segunda guerra mundial entre 1939 y 1945, de tal manera que, aunque este crack no tuvo efectos colaterales graves para Venezuela, por poseer una moneda fuerte, estable y honesta, a solicitud de EE.UU, el gobierno nacional en 1929 hizo la primera devaluación, después de haber implantado el bolívar oro, pasando el tipo de cambio de 3,35 bs/dólar a 3,90  bs/dólar, para hacer más barato el crudo que exportaba Venezuela y cuyo precio era cerca de 2 dólares/barril.

Durante el mandato de don Eleazar López Contreras, siguiendo las prácticas monetarias correctas para un país exportador de crudo, en 1937 se procedió a revaluar al bolívar oro y la tasa de cambio regresó de 3,90 bs/dólar a 3,35 bs/dólar, siendo que este tipo de cambio se mantuvo estable, hasta que en 1961 en el gobierno de don Rómulo Betancourt se hiciera la segunda devaluación de 3,35 bs/dólar a 4,30 bs/dólar, tasa que se mantuvo estable hasta 1983.

Cabe destacar que, durante la segunda guerra mundial –1939 a 1945– Venezuela también recibió un monto considerable en divisas, por las exportaciones de crudo y combustibles, que eran necesarios para mover la maquinaria bélica de los países aliados y esas divisas sirvieron para apuntalar aún más las reservas internacionales y mantener la fortaleza del signo monetario nacional, que seguía estando respaldado por oro.

El 30 de diciembre de 1974, en el primer gobierno del Sr. Carlos Andrés Pérez, se publicó en la gaceta oficial la eliminación del bolívar oro, emulando el grave error que había cometido Mr. Richard Nixon en EE.UU, el 15 de agosto de 1971, cuando repudió los acuerdos de Bretton Woods, al eliminar la convertibilidad de una onza de oro por 35 dólares y se puede decir, que esas fueron las fechas en que abrieron la caja de Pandora y se jodieron países exitosos en el pasado, como eran Venezuela y EE.UU, por haber eliminado el patrón oro, que mantenía a las economías sanas y en auge y por estar escuchando los cantos de sirena de “supuestos expertos en economía”, que llevaron a los gobiernos a implantar teorías económicas fracasadas como son el keynesianismo y el monetarismo, que se basan en la producción de un dinero por parte de bancos centrales –base monetaria– y los bancos comerciales –créditos de origen inorgánico, mediante la reserva fraccionaria– en cantidades astronómicas, sin tener respaldo tangible y por ende, es un dinero sin capacidad de conservar su valor, cuyos objetivos son financiar populismos, guerras y burocracias improductivas o por otra parte, apalancar a especuladores, para que estos obtengan grandes beneficios con el dinero ajeno, sin trabajar ni producir algo real –haciendo creer a los ingenuos, que la economía es la bolsa y que la bolsa es la economía–, lo que hace que se repitan periódicamente crisis económicas globales, como la gran depresión mundial de los años 30 en el siglo XX.

Por el error monetario del Sr. Carlos Andrés Pérez en 1974, gracias a la inercia económica inherente a la existencia del bolívar oro en los 56 años anteriores, a pesar de la corrupción generalizada, la especulación financiera, el despilfarro y el endeudamiento en divisas del país, para pagar la nacionalización de las empresas del hierro y el petróleo a las corporaciones internacionales concesionarias, junto con lo expoliado por grupos económicos como los doce apóstoles que lideraba el Dr. Pedro Tinoco, el país pudo soportar nueve años sin devaluar al bolívar, hasta que el Dr. Luis Herrera Campins, el 18 de febrero de 1983 –llamado el viernes negro– devaluó por tercera vez la moneda, quedando en 4,30 bs/dólar para algunos privilegiados; a 6,50 bs/dólar para otros y a 7,50 bs/dólar para los demás, lo que se llamó “Régimen de Cambio Diferencial o RECADI” que generó gran corrupción cambiaria en los tiempos siguientes, por quienes obtenían divisas a precios preferenciales y cada cierto tiempo se hacían cambios de nombre a los perversos métodos de asignación de divisas.

A partir de esta devaluación se arreció la campaña manipuladora de los apologistas de las prácticas devaluatorias –supuestos expertos económicos sesgados y políticos ignorantes o corruptos, quienes al menos deberían disculparse con la nación, por sus reiteradas metidas de pata– mediante la repetición de mantras tales como: el bolívar está sobrevaluado, Venezuela sufre la enfermedad holandesa, para exportar hay hacer devaluaciones competitivas, la expansión de liquidez no genera inflación, hay que disminuir el encaje legal, hay que implantar controles de cambio, si quitamos el control de cambios nos tumban, etc, y con esas falacias, todos los gobiernos después del Dr. Luis Herrera, continuaron devaluando al bolívar y generando montos exponenciales de dinero sin valor, haciendo las delicias de políticos y funcionarios corruptos, especuladores y supuestas bancas de inversión, cuyo modus operandi para apropiarse del dinero ajeno era: solicitar créditos en moneda nacional, comprar divisas y enviarlas a bancos extranjeros, donde algunos fueron a su vez robados por delincuentes financieros internacionales, siendo que con las devaluaciones y la inflación subyacente, por las expansiones astronómicas de liquidez, los prestatarios licuaban sus deudas, arruinando a los ciudadanos y a la nación, mientras que los manipuladores dividían y enfrentaban con dicotomías para tontos a la población, entre: izquierda o derecha, rojos o azules, socialistas o capitalistas y otras taxonomías estúpidas, para que las mayorías no se dieran cuenta que estaban siendo estafadas, apareciendo así la paradoja de los ciudadanos millonarios pero arruinados, por no saber distinguir entre magnitudes nominales y reales, lo que genera el espejismo del crecimiento de ceros, que hubo que eliminar en cantidad de 14 dígitos en los últimos 13 años.

Entonces, de lo anteriormente expuesto se puede concluir que lo que se hacía de manera correcta en parte del siglo pasado era: mantener una moneda sólida, fuerte, estable y honesta; tener una tasa cambiaria fija; poseer un sistema financiero serio, responsable y ético; junto con la existencia de gobernantes capaces y eficientes, quienes tenían visión de estadistas y que además buscaban lo mejor para la nación y sus ciudadanos.

Una frase famosa de Vladimir Lenin afirmaba: “Si quieres destruir un país, destruye su moneda” y podríamos replicar a esa aseveración con la frase: “Si quieres reconstruir un país, reconstruye su moneda”, que es la acción más correcta y prioritaria que debería hacer el gobierno de Venezuela y afortunadamente, ya hay algunos cambios positivos de paradigmas errados, tales como es permitir la libre circulación de monedas extranjeras y el manejo de cuentas en divisas en la banca nacional –donde no debería volverse a permitir la apropiación indebida de los depósitos, como ocurrió en el pasado con las disminuciones del encaje legal para otorgar créditos sin regulaciones apropiadas o más recientemente, con el convenio cambiario nro. 20, donde los clientes tienen sus divisas en el limbo– y con la posible aplicación de políticas monetarias correctas, como sería respaldar al bolívar con oro en el corto plazo.

Desde el punto de vista fiscal, es fundamental el cambio de administradores en las empresas públicas deficitarias, mediante concesiones vía licitaciones internacionales, a inversores privados honestos, reconocidos, eficientes y capaces de producir bienes y servicios de calidad, para hacerlas autosuficientes y así poder lograr junto con una moneda fuerte, un financiamiento estable del gasto público, que no dependa de la emisión de dinero por parte del BCV, de tal modo que el ciudadano recupere el poder adquisitivo de su ingreso real mensual, que debería ser de al menos 60 kilogramos de carne de res de primera calidad y entonces, así se puedan crear las condiciones necesarias para regresar a la prosperidad que existió en parte del siglo XX, pero esto solo se logrará con la participación y el aporte de los mejores ciudadanos con que cuenta la nación, independientemente de su pensamiento o de su ubicación política.


Saludos cordiales,


Alejandro Uribe: Economía y Política
Ingeniero, Consultor de Empresas e Investigador

Publicación Inicial: lunes, 08 de noviembre de 2021
en http://auribe-economia-y-politica.blogspot.com/

Nota: este artículo original de mi autoría, fue publicado en el 
prestigioso diario El Nacional, el 02 de noviembre del 2021 y está en el enlace: ¿Podria Venezuela regresar a la prosperidad del pasado?