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miércoles, 21 de diciembre de 2022

De aquellos polvos vienen estos lodos

Debido a las expansiones exponenciales de liquidez monetaria ocurridas en Venezuela desde 1975 y hasta la fecha, se le fueron agregando ceros a la moneda nacional, lo que produjo la pérdida de su valor por inflación y desde el año 2008, se comenzó a eliminar ceros cada cierto tiempo al bolívar a medida que iban creciendo los montos, cambiando los nombres por bolívar fuerte o bolívar soberano; pero a partir del 1 de octubre de 2021 y después de haber eliminado un total de 14 ceros al bolívar original, se implantó el bolívar actual llamado bolívar digital y el tipo de cambio inicial para la fecha de su implantación era de 4,18 bs/dólar, siendo que para el 16 de diciembre de 2022 –cuando escribo este artículo– la tasa de cambio oficial es de 15,77 bs/dólar, lo que implica una devaluación o depreciación acumulada de la moneda nacional de 277,27% en 13,5 meses, que representa una devaluación monetaria promedio mensual de 20,54%, lo que conducirá a un colapso económico en el corto plazo, de continuar con esas malas prácticas.

Como lo expliqué en un artículo llamado La devaluación es una estafa desde tiempos del imperio romano el objetivo de devaluar una moneda es repudiar los pasivos adquiridos y estafar a los usuarios del dinero, sin que ellos se percaten que están siendo timados, pues por su ingenuidad se pretende que no se den cuenta que no es lo mismo una cifra nominal que una real, de tal manera que en el caso de la antigua Roma, trabajadores, soldados, ingenieros y proveedores del imperio, al recibir las mismas o quizás mayores cantidades de denarios con más cobre pero menos contenido de plata, se arruinaban mientras que emperadores y cortesanos protegían su riqueza de la inflación que genera la devaluación y la expansión de liquidez, reservando solo para ellos una moneda de oro llamada el áureo, pero finalmente esas malas artes derrumbaron al imperio romano.

En Venezuela actualmente el salario mínimo mensual es de 130 bolívares y con una tasa de cambio de 15,77 bs/dólar, ese salario representa 8,24 dólares mensuales y con tendencia a llegar a cero, pero adicionalmente, las prestaciones sociales acumuladas de los trabajadores también se aproximan a cero, con lo cual se confirma que uno de los objetivos de devaluar la moneda es repudiar el pasivo laboral de los empleadores con sus trabajadores, si antes no se mueren de hambre por sus salarios precarios.

Para poder entender “cuáles fueron los polvos que trajeron estos lodos” metáfora– es necesario saber que el 24 de junio de 1918 el general Juan Vicente Gómez promulgó una ley que establecía como unidad monetaria de Venezuela el Bolívar de oro, equivalente a 0,290323 gramos de oro fino por bolívar emitido, legitimando así el patrón oro que existía desde 1857, por medio del cual los bancos nacionales podían emitir billetes respaldados y redimibles con oro –metal que debían mantener en sus bóvedas– y los ciudadanos podían exigir a los bancos el canje de sus billetes por oro físico, lo que imponía disciplina monetaria y fiscal, pues se mantenía la racionalidad en el gasto público, la credibilidad y la estabilidad del valor de la moneda nacional.

El 13 de julio de 1939 se crea el Banco Central de Venezuela –BCV– de modo que la emisión de billetes respaldados por oro y la acuñación de monedas metálicas quedaron bajo su exclusiva responsabilidad, siendo algunos de sus objetivos: centralizar la emisión de billetes, regular la circulación monetaria, centralizar las reservas monetarias del país y vigilar y regular el comercio de oro y de divisas y además vigilar el valor de la unidad monetaria tanto en su poder adquisitivo interior como en su relación con las monedas extranjeras.

El 30 de diciembre de 1974 se publicó la gaceta oficial número 1.711, que contiene el decreto número 507 del 30 de octubre de 1974, donde se eliminó el Bolívar oro, siendo presidente Carlos Andrés Pérez, el ministro de hacienda Héctor Hurtado y el ministro de la oficina de coordinación y planificación Gumersindo Rodríguez y a partir de esa fecha nefasta se jodió Venezuela, porque de ahí en adelante el BCV –como ente creador de la base monetaria– y los bancos comerciales –al otorgar algunos créditos– podían emitir dinero de la nada infinitamente, siguiendo las recomendaciones de una teoría fracasada llamada keynesianismo.

Durante la vigencia de 56 años del Bolívar oro se mantuvo una inflación promedio anual de 1,3%, un PIB relativamente creciente y una moneda que conservaba su valor interno y externo, con un tipo de cambio fijo menor a 5 bs/dólar, pues no se podía emitir dinero sin el respaldo adecuado con oro físico, ni otorgar créditos con dinero ficticio producido por el uso de la regla llamada reserva fraccionaria.

A partir del 30 de diciembre de 1974 algunos supuestos expertos en economía, profesores, intelectuales, políticos, exdirectivos de bancos quebrados, delincuentes financieros, especuladores y vendedores de encuestas amañadas, empezaron a recitar mantras tales como: el bolívar está sobrevaluado, sufrimos la enfermedad holandesa, para producir y exportar hay que hacer devaluaciones competitivas, las expansiones de liquidez no generan inflación, etc., que aún hoy algunos sinvergüenzas siguen repitiendo como loros a pesar de las evidencias.

El Dr. Luis Herrera empezó a devaluar la moneda el 18 de febrero de 1983 –llamado el viernes negro– y a partir de ese momento los gobiernos sucesivos no han cesado de generar dinero en cantidades astronómicas, devaluar la moneda, implantar controles de cambio y colocar obstáculos a la libre circulación de divisas y en mi opinión, esas prácticas monetarias y cambiarias son las causas de las crisis: económica, social, política y humanitaria, que algunos irracionales de los diversos bandos y latitudes, piensan que se puede resolver causando el genocidio de la población venezolana, mientras se apropian de los fondos, activos, inversiones y recursos del país, aunque se destruya a sus ciudadanos y para más inri, creen que colocando a cualquier pelmazo en el poder se podrían solucionar los problemas de la nación.

Después de 1975  empezaron a quebrar algunos bancos, que financiaron o en ciertos casos incorporaron a caudillos y a políticos como accionistas o asesores, para facilitar la creación de leyes y reglas que favorecieran al sector financiero, tales como fueron los casos del Banco Latino de Pedro Tinoco, político, exministro de hacienda y expresidente del Banco Central de Venezuela, quien financió campañas electorales y posteriormente el grupo Latinoamericana progreso de Orlando Castro que fue a la quiebra en 1994 y la nación tuvo que asumir sus pasivos, siendo que también los decretos de controles de cambios facilitaron la apertura de agencias bancarias en paraísos fiscales, donde delincuentes financieros estafaron a sus depositantes, quienes ingenuamente confiaron sus capitales a esos estafadores, que disfrutan sus dineros mal habidos compartiendo con alguna de la realeza europea.

Venezuela es un país exportador de hidrocarburos y por lo tanto, la justificación de devaluar para producir y exportar no es válida, pues las cuotas de producción y el precio del petróleo dependen de un cártel llamado OPEP –o en el peor de los casos, depende de los mercados de futuros, donde los especuladores transan cantidades ficticias de materias primas para obtener ganancias sin intercambiar nada real–, hay cierta insensibilidad de la demanda y además, la devaluación es una praxis negativa porque genera inflación, encarece los insumos importados, hace más onerosa la deuda externa del país y termina arruinando a los ciudadanos, porque disminuye su poder adquisitivo, destruye el ahorro, incentiva la especulación, contrae la demanda agregada, haciendo que se contraiga la oferta agregada y por ende que caiga el PIB y el nivel de empleo, pero además aleja a las inversiones internacionales, pues al haber inestabilidad cambiaria, ningún inversor sensato va a traer o cambiar su capital en divisas relativamente estables, para convertirlo a un dinero volátil y sin valor, cuando vaya a repatriar sus ganancias o su capital.

Adicionalmente, las prácticas devaluatorias son una estafa contra: pensionados, trabajadores, ahorradores, productores e inversores de la economía real y solo favorece a los especuladores, que tienen en la banca a una vaca lechera –mediante la disminución del encaje legal– porque: piden créditos fáciles y blandos en moneda nacional, compran activos y divisas baratas que las pueden vender a mayor precio en el mercado paralelo –figura llamada arbitraje cambiario– y luego diluyen sus deudas con devaluación e inflación subyacente, sin producir nada útil para el país, mientras la economía colapsa.

Es importante considerar que algunas empresas pertenecientes al estado que no sean autosustentables deben ser privatizadas total o parcialmente, para que produzcan bienes y servicios de calidad, sean rentables, paguen regalías e impuestos y se encarguen de cancelar nóminas y pasivos laborales, para que el gobierno no tenga que fondearse con la emisión de dinero inorgánico.

Como el secreto del éxito de una economía sana, honesta y estable, es resolver primero el problema monetario, donde no se pueda emitir dinero que es un pasivo, sin que haya un activo real en la contrapartida, si consideramos que con el 13% de las reservas internacionales existentes al 09 de diciembre de 2022  se puede absorber toda la liquidez monetaria y reemplazarla por divisas para reiniciar la nación, mi deseo para Venezuela es que se logre activar en el corto plazo alguna de las 3 alternativas válidas y factibles que he propuesto en oportunidades anteriores y que son:

I.- Dolarizar, eurizar o yuanizar, plenamente la economía nacional

II.- Crear una caja de conversión cambiaria

III.- Regresar al patrón oro


Saludos cordiales,


Alejandro Uribe: Economía y Política
Ingeniero, Consultor de Empresas e Investigador

Publicación Inicial: 21
 de diciembre de 2022

en http://auribe-economia-y-politica.blogspot.com/

Nota: este artículo original de mi autoría, fue publicado en el prestigioso diario El Nacional, el 20 de diciembre del 2022 y está en el enlace: De aquellos polvos vienen estos lodos

lunes, 8 de noviembre de 2021

¿Podría Venezuela regresar a la prosperidad del pasado?

Algunos ciudadanos me preguntaron hace algún tiempo ¿será posible que Venezuela pueda regresar a la prosperidad relativa vivida por ellos y sus ancestros entre 1918 y 1983 –­­durante 65 años– cuando éramos felices y no sabíamos la razón?

Para responder a esa pregunta, revisé y analicé objetivamente parte de la historia disponible y me pregunté filosóficamente ¿qué era lo que se hacía diferente en el país en esa época, para tener una economía relativamente sana y creciente, que producía prosperidad y bienestar a los habitantes de la nación?

A continuación, expondré los hallazgos encontrados, el análisis realizado y la conclusión de esta corta pero profunda investigación:

Entre el 28 de julio 1914 y el 11 noviembre de 1918, se desarrolló la primera guerra mundial y Venezuela, por ser un país productor y exportador de petróleo, recibió un monto considerable en divisas, por el suministro de crudo a los países aliados, siendo también que en el gobierno estaba un ciudadano llamado don Juan Vicente Gómez –a quien le decían el Benemérito– y este buen líder, con su visión de estadista, emulando a Napoleón Bonaparte –quien fue el creador del franco de oro, con el que sacó a Francia de la ruina, eliminando la inflación dejada por las monarquías y los revolucionarios anteriores, convirtiéndola en un imperio–, implantó en Venezuela en 1918 una moneda llamada el bolívar oro, donde cada bolívar emitido tenía un respaldo de 0,29 gramos de oro y esa moneda estuvo vigente hasta finales de 1974, manteniendo una inflación promedio anual durante 56 años del 1,3 %, un PIB creciente y una tasa baja desempleo.

En la década de 1920, los Estados Unidos y en el resto del mundo vivieron los locos años 20, cuando se disparó: el consumo, la liquidez monetaria y el crédito bancario, mucho del cual se usó para apalancar la especulación en la bolsa con acciones de empresas –lo cual al principio genera una falsa sensación de riqueza, prosperidad y euforia, pero la experiencia demuestra, que la obtención de beneficios monetarios sin producir nada real, no es sostenible en el tiempo– y entonces, en 1929 ocurrió un crack bursátil en la ciudad de Nueva York, que quebró a bancos, empresas, ciudadanos y naciones, causando la gran depresión de los años 30, que condujo a la segunda guerra mundial entre 1939 y 1945, de tal manera que, aunque este crack no tuvo efectos colaterales graves para Venezuela, por poseer una moneda fuerte, estable y honesta, a solicitud de EE.UU, el gobierno nacional en 1929 hizo la primera devaluación, después de haber implantado el bolívar oro, pasando el tipo de cambio de 3,35 bs/dólar a 3,90  bs/dólar, para hacer más barato el crudo que exportaba Venezuela y cuyo precio era cerca de 2 dólares/barril.

Durante el mandato de don Eleazar López Contreras, siguiendo las prácticas monetarias correctas para un país exportador de crudo, en 1937 se procedió a revaluar al bolívar oro y la tasa de cambio regresó de 3,90 bs/dólar a 3,35 bs/dólar, siendo que este tipo de cambio se mantuvo estable, hasta que en 1961 en el gobierno de don Rómulo Betancourt se hiciera la segunda devaluación de 3,35 bs/dólar a 4,30 bs/dólar, tasa que se mantuvo estable hasta 1983.

Cabe destacar que, durante la segunda guerra mundial –1939 a 1945– Venezuela también recibió un monto considerable en divisas, por las exportaciones de crudo y combustibles, que eran necesarios para mover la maquinaria bélica de los países aliados y esas divisas sirvieron para apuntalar aún más las reservas internacionales y mantener la fortaleza del signo monetario nacional, que seguía estando respaldado por oro.

El 30 de diciembre de 1974, en el primer gobierno del Sr. Carlos Andrés Pérez, se publicó en la gaceta oficial la eliminación del bolívar oro, emulando el grave error que había cometido Mr. Richard Nixon en EE.UU, el 15 de agosto de 1971, cuando repudió los acuerdos de Bretton Woods, al eliminar la convertibilidad de una onza de oro por 35 dólares y se puede decir, que esas fueron las fechas en que abrieron la caja de Pandora y se jodieron países exitosos en el pasado, como eran Venezuela y EE.UU, por haber eliminado el patrón oro, que mantenía a las economías sanas y en auge y por estar escuchando los cantos de sirena de “supuestos expertos en economía”, que llevaron a los gobiernos a implantar teorías económicas fracasadas como son el keynesianismo y el monetarismo, que se basan en la producción de un dinero por parte de bancos centrales –base monetaria– y los bancos comerciales –créditos de origen inorgánico, mediante la reserva fraccionaria– en cantidades astronómicas, sin tener respaldo tangible y por ende, es un dinero sin capacidad de conservar su valor, cuyos objetivos son financiar populismos, guerras y burocracias improductivas o por otra parte, apalancar a especuladores, para que estos obtengan grandes beneficios con el dinero ajeno, sin trabajar ni producir algo real –haciendo creer a los ingenuos, que la economía es la bolsa y que la bolsa es la economía–, lo que hace que se repitan periódicamente crisis económicas globales, como la gran depresión mundial de los años 30 en el siglo XX.

Por el error monetario del Sr. Carlos Andrés Pérez en 1974, gracias a la inercia económica inherente a la existencia del bolívar oro en los 56 años anteriores, a pesar de la corrupción generalizada, la especulación financiera, el despilfarro y el endeudamiento en divisas del país, para pagar la nacionalización de las empresas del hierro y el petróleo a las corporaciones internacionales concesionarias, junto con lo expoliado por grupos económicos como los doce apóstoles que lideraba el Dr. Pedro Tinoco, el país pudo soportar nueve años sin devaluar al bolívar, hasta que el Dr. Luis Herrera Campins, el 18 de febrero de 1983 –llamado el viernes negro– devaluó por tercera vez la moneda, quedando en 4,30 bs/dólar para algunos privilegiados; a 6,50 bs/dólar para otros y a 7,50 bs/dólar para los demás, lo que se llamó “Régimen de Cambio Diferencial o RECADI” que generó gran corrupción cambiaria en los tiempos siguientes, por quienes obtenían divisas a precios preferenciales y cada cierto tiempo se hacían cambios de nombre a los perversos métodos de asignación de divisas.

A partir de esta devaluación se arreció la campaña manipuladora de los apologistas de las prácticas devaluatorias –supuestos expertos económicos sesgados y políticos ignorantes o corruptos, quienes al menos deberían disculparse con la nación, por sus reiteradas metidas de pata– mediante la repetición de mantras tales como: el bolívar está sobrevaluado, Venezuela sufre la enfermedad holandesa, para exportar hay hacer devaluaciones competitivas, la expansión de liquidez no genera inflación, hay que disminuir el encaje legal, hay que implantar controles de cambio, si quitamos el control de cambios nos tumban, etc, y con esas falacias, todos los gobiernos después del Dr. Luis Herrera, continuaron devaluando al bolívar y generando montos exponenciales de dinero sin valor, haciendo las delicias de políticos y funcionarios corruptos, especuladores y supuestas bancas de inversión, cuyo modus operandi para apropiarse del dinero ajeno era: solicitar créditos en moneda nacional, comprar divisas y enviarlas a bancos extranjeros, donde algunos fueron a su vez robados por delincuentes financieros internacionales, siendo que con las devaluaciones y la inflación subyacente, por las expansiones astronómicas de liquidez, los prestatarios licuaban sus deudas, arruinando a los ciudadanos y a la nación, mientras que los manipuladores dividían y enfrentaban con dicotomías para tontos a la población, entre: izquierda o derecha, rojos o azules, socialistas o capitalistas y otras taxonomías estúpidas, para que las mayorías no se dieran cuenta que estaban siendo estafadas, apareciendo así la paradoja de los ciudadanos millonarios pero arruinados, por no saber distinguir entre magnitudes nominales y reales, lo que genera el espejismo del crecimiento de ceros, que hubo que eliminar en cantidad de 14 dígitos en los últimos 13 años.

Entonces, de lo anteriormente expuesto se puede concluir que lo que se hacía de manera correcta en parte del siglo pasado era: mantener una moneda sólida, fuerte, estable y honesta; tener una tasa cambiaria fija; poseer un sistema financiero serio, responsable y ético; junto con la existencia de gobernantes capaces y eficientes, quienes tenían visión de estadistas y que además buscaban lo mejor para la nación y sus ciudadanos.

Una frase famosa de Vladimir Lenin afirmaba: “Si quieres destruir un país, destruye su moneda” y podríamos replicar a esa aseveración con la frase: “Si quieres reconstruir un país, reconstruye su moneda”, que es la acción más correcta y prioritaria que debería hacer el gobierno de Venezuela y afortunadamente, ya hay algunos cambios positivos de paradigmas errados, tales como es permitir la libre circulación de monedas extranjeras y el manejo de cuentas en divisas en la banca nacional –donde no debería volverse a permitir la apropiación indebida de los depósitos, como ocurrió en el pasado con las disminuciones del encaje legal para otorgar créditos sin regulaciones apropiadas o más recientemente, con el convenio cambiario nro. 20, donde los clientes tienen sus divisas en el limbo– y con la posible aplicación de políticas monetarias correctas, como sería respaldar al bolívar con oro en el corto plazo.

Desde el punto de vista fiscal, es fundamental el cambio de administradores en las empresas públicas deficitarias, mediante concesiones vía licitaciones internacionales, a inversores privados honestos, reconocidos, eficientes y capaces de producir bienes y servicios de calidad, para hacerlas autosuficientes y así poder lograr junto con una moneda fuerte, un financiamiento estable del gasto público, que no dependa de la emisión de dinero por parte del BCV, de tal modo que el ciudadano recupere el poder adquisitivo de su ingreso real mensual, que debería ser de al menos 60 kilogramos de carne de res de primera calidad y entonces, así se puedan crear las condiciones necesarias para regresar a la prosperidad que existió en parte del siglo XX, pero esto solo se logrará con la participación y el aporte de los mejores ciudadanos con que cuenta la nación, independientemente de su pensamiento o de su ubicación política.


Saludos cordiales,


Alejandro Uribe: Economía y Política
Ingeniero, Consultor de Empresas e Investigador

Publicación Inicial: lunes, 08 de noviembre de 2021
en http://auribe-economia-y-politica.blogspot.com/

Nota: este artículo original de mi autoría, fue publicado en el 
prestigioso diario El Nacional, el 02 de noviembre del 2021 y está en el enlace: ¿Podria Venezuela regresar a la prosperidad del pasado?

sábado, 27 de abril de 2019

Cómo Solucionar la Crisis Actual de Venezuela Mediante el Regreso al Bolívar Oro de Inmediato

Como lo he venido indicando desde el año 2011 en varios de mis artículos anteriores, Venezuela cometió un grave error monetario y financiero en 1974, cuando el presidente Carlos Andrés Pérez eliminó el Bolívar oro, que estuvo vigente desde 1918 hasta 1974 y que le permitió al país mantener una moneda: respaldada, redimible, fuerte, honesta, estable y confiable, que conservaba su valor con el paso del tiempo, lo cual mantuvo una inflación promedio anual de 1,3 % durante 56 años y un PIB creciente durante ese período de más de medio siglo.

Venezuela actualmente está afectada por varias crisis de diversos tipos: económica, política, social y humanitaria, producto de las malas praxis: fiscales, monetarias, financieras y cambiarias, que se reflejan en: una hiperinflación, la caída del Producto Interno Bruto y una pérdida de capital y de talento humano, que abandonan la nación, porque los ingresos reales de sus habitantes son tan precarios, que no les alcanzan ni para satisfacer las necesidades biológicas más básicas de todo ser humano y desde el punto de vista empresarial, ningún negocio honesto resulta rentable ni atractivo, por la pérdida constante del valor del dinero, originada por la devaluación y la inflación existentes.

Sin embargo, esta crisis que es producto de la mala praxis económica histórica y recurrente, se puede solucionar en muy corto plazo para el bien del país, mediante al regreso al Bolívar Oro y por lo tanto, basado en el análisis de las estadísticas actuales publicadas por el Banco Central de Venezuela (BCV), procederé a demostrar de manera técnica y objetiva, la factibilidad para lograr ese objetivo de forma inmediata.

Al 19 de abril de 2019, la Liquidez monetaria venezolana total era de Bs. 4.891.372.492.153, con tendencia al crecimiento exponencial y el tipo de cambio Dicom (oficial) era de 5.202,26 Bs/USD, lo que significa que toda la Liquidez monetaria existente en el mercado nacional equivale a USD 940.239.913 (menos de un millardo de USD).

Por otra parte, el precio actual de una onza de oro es de 1.285,90 USD/Ozt al 27 abril 2019, lo que significa que se requieren 731.192 Ozt de oro para respaldar y redimir toda la Liquidez monetaria existente con el noble metal, lo que representa solo 22,74 toneladas de oro y las estadísticas del BCV indican que las reservas internacionales al día 25 de abril de 2019 eran de USD 8.538.000.000 (8,5 millardos de USD) que deberían estar representadas por oro y otras diversas divisas y que equivalen en total a un activo de 206,49 toneladas de oro, si se convirtieran todas las divisas fiduciarias existentes a oro.

Se supone que la mayor parte de las reservas internacionales del país deberían estar representadas por oro, pero el análisis anterior indica, que con solo el 11 % de las reservas internacionales convertidas a oro que serían 22,74 Ton, se podría respaldar y redimir toda la Liquidez monetaria actual del país con oro.

El 89 % restante de las reservas internacionales en divisas u oro quedarían disponibles, para realizar cualquier incremento posterior de liquidez monetaria, siempre que se siga de manera "disciplinada" la regla de oro fundamental y honesta de buena praxis de estabilidad monetaria que indica: "No se puede emitir un bolívar nuevo, si no existe oro disponible, para respaldarlo y redimirlo con ese activo tangible" y además, habiendo eliminado el control de cambios y el uso de la Reserva fraccionaria, para que solo el BCV pueda emitir un dinero verdadero en cantidades razonables, que sea: unidad de cuenta, unidad de intercambio y unidad de mantenimiento de valor, que son los requisitos para que el dinero sea real y además también sea atractivo para que el ciudadano pueda: trabajar, ahorrar, investigar, invertir y producir, debido a que estas son las virtudes que generan la verdadera riqueza y que producen el bienestar y la prosperidad de las naciones, acabando con las crisis tanto de post-revoluciones como de post-guerras y otras "malas artes humanas", tal como se demostró en la historia universal, con el franco de oro después de la revolución francesa y con los acuerdos de Bretton Woods después de la segunda guerra mundial con el dólar de USA respaldado redimible con oro, por citar solo dos casos específicos.

Por cierto, este nuevo dinero real y honesto, permitiría que tanto trabajadores como inversores reales nacionales o extranjeros, pudieran recibir la remuneración real adecuada, por sus aportes a la economía nacional: acabando con la inflación, aumentando la oferta y demanda de trabajo y haciendo que el PIB se incremente, derrotando la "crisis auto-generada".


Alejandro Uribe: Economía y Política

Ingeniero, Consultor de Empresas e Investigador

Publicación Inicial:  sábado,  27 de abril de 2019


sábado, 2 de febrero de 2019

Breve Historia Económica y Política de Venezuela desde 1958

Después del derrocamiento y de la huida del General Marcos Pérez Jiménez, el 23 de enero de 1958, se inició una época de transición hacia la democracia en Venezuela, que arrancó un año después de la caída del dictador, con la elección de Don Rómulo Betancourt, quien el 13 de febrero de 1959 asumió la presidencia de la nación.

Pero en medio del júbilo y de la bonanza económica inercial existentes después de la dictadura, en la década de 1970 se le infiltraron en el poder tras el trono al Presidente Carlos Andrés Pérez (CAP) un grupo de: estafadores, corruptos, manipuladores y especuladores, llamados los doce apóstoles compuesto por: banqueros, políticos, empresarios y supuestos "expertos", quienes aconsejaron a CAP, la eliminación del Bolívar-Oro en 1974, que había sido la razón del éxito económico y de la prosperidad de Venezuela, desde 1918 y hasta 1974, porque ese dinero era respaldado y redimible con oro y por tal motivo, era un dinero real y estable, porque mantenía su valor en el tiempo y esas bondades monetarias produjeron una inflación promedio anual ideal de solo 1,3 % durante 56 años, independientemente de los gobiernos de turno.

Con esa decisión monetaria errada de CAP en 1974, se instauró un nuevo sistema monetario y financiero en el país, basado en el dinero fiduciario, que es el mecanismo por medio del cual, el banco central puede emitir cantidades exorbitantes de dinero, sin que esté obligado a respaldarlo ni a redimirlo con algún tipo de activo tangible y por tal razón, es promovido por los políticos y los gobiernos populistas, quienes creen falsamente, que teniendo dinero para: regalar, corromper, malgastar y mantener burocracias improductivas, lograrán obtener el poder y mantenerse en él eternamente.

Por otra parte, con el uso del dinero fiduciario se puede también otorgar al sistema financiero una especie de franquicia llamada la Reserva Fraccionaria, para que las entidades financieras puedan crear un dinero digital adicional de la nada para otorgar créditos, solo con base en asientos contables y esta actividad es un paraíso para los especuladores, que se acostumbran a: solicitar créditos en moneda nacional, adquirir divisas u otros activos y a anular sus deudas con la inflación y la devaluación permanente de la moneda, por lo cual corrompen a los intelectuales, a los periodistas, a los supuestos expertos y también a los políticos de todas las tendencias, para que promuevan, defiendan y creen leyes y decretos como es el control de cambios, que permitan que solo las castas privilegiadas accedan a las divisas, estafando así a: los trabajadores con salarios reales pírricos, a los ahorristas con tasas de interés negativas y a los inversores de la economía real quienes pierden sus patrimonios.

La falla de este sistema monetario y financiero, basado en el dinero fiduciario y la reserva fraccionaria, es que con dos grifos de muy alto caudal abiertos (Banco Central y Bancos Comerciales/Universales) produciendo cantidades astronómicas de dinero (liquidez), ese dinero pierde su valor y por lo tanto, se genera la inflación y luego la hiper-inflación, que termina arruinado al país, porque es bien sabido que con un dinero sin valor, nadie puede: trabajar, ahorrar, invertir ni producir y por tal razón se generan fenómenos económicos adversos tales como: el repudio de la moneda, la quiebra de empresas, la caída permanente de la producción (PIB), fenómenos sociales tales como la diáspora de los ciudadanos hacia otros países y adicionalmente fenómenos de tipo político, como es el repudio a los gobernantes.

A raíz de esas malas praxis económicas que hicieron fracasar a la economía en la democracia venezolana después de Marcos Pérez Jiménez, el 2 de febrero de 1999 el Sr. Hugo Chávez arrancó un nuevo período presidencial, después de haber sido elegido con grandes expectativas por parte de los ciudadanos venezolanos, para reformar la economía nacional, aprovechando la repatriación de las reservas de oro, pero su gobierno y los demás gobiernos sucesivos hasta la fecha, hicieron muchos cambios que no incluyeron el cambio del modelo monetario y financiero fracasado, basado en el uso del dinero fiduciario y de la reserva fraccionaria, que fue también sustentado por un rígido control de cambios por 16 años y por la aplicación de dos reconversiones monetarias incompletas, que solo le quitaban ceros a la moneda nacional, todo lo cual sirvió para que de nuevo: estafadores, corruptos y especuladores se lucraran: pidiendo créditos, comprando activos y divisas para enviar hacia los paraísos fiscales, sin producir nada útil para la nación y así se enriquecieran, porque sus deudas se anulaban con la inflación y la devaluación de la moneda, destruyendo la economía nacional y arruinando a los ciudadanos.

Actualmente se está tratando de hacer una transición de gobierno para corregir las crisis: económica, política y social existentes en Venezuela, producto de las malas praxis, pero infortunadamente los asesores económicos de los posibles candidatos a nuevos gobernantes, no hablan de la causa profunda del fracaso de la economía nacional que es de origen monetario y financiero, por lo que es muy probable, que se quiera continuar con las mismas malas praxis monetarias y financieras del pasado, porque quizás es posible, que los supuestos "expertos" quienes sean impuestos para asesorar en el área de la economía a quienes dirijan los destinos del país, sean como en el pasado, solo otros caballos de Troya más de los mismos grupos: económicos, financieros, políticos o geopolíticos que han manejado al país, a quienes no les interesa corregir las malas praxis generadoras de la crisis, porque hacen sus negocios pescando en los ríos revueltos, mediante la expoliación a: trabajadores, ahorristas y productores de la economía real y de esta manera, se podría repetir el ciclo perverso que han impuesto los políticos desde 1958 hasta hoy: Adecos, Copeyanos, Socialistas, etc, donde se cambian solo los actores visibles, pero no así las políticas fracasadas y perversas.

Por último, cualquier cambio de políticas económicas y/o de liderazgos políticos debe considerar, que la riqueza real y por ende la prosperidad y el bienestar de las naciones, se deben basar en la existencia de: bienes, servicios y conocimientos, pero para obtenerlos hay que: trabajar, ahorrar, investigar, invertir y producir y para que estas virtudes se puedan practicar, se requiere la existencia de un sistema monetario y financiero real y honesto, como lo fue: el bolívar-oro, la eliminación del uso de la regla llamada reserva fraccionaria para no producir dinero adicional ficticio, la existencia de total libertad cambiaria y adicionalmente, una disciplina fiscal en el gasto público, para que no se repitan los mismos errores de los últimos 60 años hasta el infinito y las mismas: desilusiones, desgracias y sufrimientos vividos por los ciudadanos venezolanos, quienes han sido engañados y defraudados por sus líderes políticos desde 1958.


Alejandro Uribe: Economía y Política

Ingeniero, Consultor de Empresas e Investigador

Publicación Inicial:  sábado,  02 de febrero de 2019

 

domingo, 13 de enero de 2019

El Problema Económico de Venezuela es de Origen Monetario y Financiero

Tomando las palabras de mi dilecto amigo Don Dioro, en su reciente artículo La Dicotomía del Bolívar como Moneda Nacional de Venezuela en enero de 2019, relativas a la monetarización exorbitante e irracional en países como Venezuela y extrayendo una reflexión de uno de mis artículos anteriores, donde hablaba de algunos elementos y técnicas usadas en la manipulación de masas, como era “Destruir el valor de las monedas con: expansiones astronómicas de liquidez, devaluaciones y controles de cambio, para envilecer: el salario, el ahorro y las inversiones reales, arruinando y obligando a los ciudadanos a iniciar migraciones hacia otras latitudes”, aportaré ahora algunos datos que explican la causa de la crisis de Venezuela que es de origen monetario y financiero, como siempre lo he indicado y donde he sugerido alternativas de solución eficientes y eficaces como es el regreso al Bolívar-Oro y la eliminación de la Reserva Fraccionaria, siendo que el Bolívar-Oro ya estuvo vigente desde 1918 hasta 1974, mostrando sus bondades como sistema monetario real y honesto, con una inflación promedio anual del 1,3 %, razón por la cual Venezuela fue una nación exitosa y próspera, que pudo recibir en el pasado a millones de inmigrantes extranjeros: arruinados, enfermos, hambrientos, desnutridos y haraposos, producto tanto de las guerras civiles y mundiales, como también de las malas praxis monetarias y financieras de gobernantes ignorantes en las diversas naciones, quienes quizás eran y/o son agentes del mundo de los estafadores, a través de los sistemas financieros de los especuladores (los llamados banksters = gansters bancarios).

Para el 04Ene2019, la Liquidez monetaria de Venezuela era de Bs. 962.970.032.418, pero si recordamos que en el año 2008 se le quitaron 3 ceros a la moneda y pasó a llamarse el Bolívar Fuerte y el 20Ago2018 se le volvieron a quitar 5 ceros más a la moneda, que pasó a llamarse el Bolívar Soberano, si restituímos todos esos ceros que serían ocho en total, tendríamos la escalofriante cifra de Bs. 96.297.003.241.800.000.000, que usando prefijos del sistema internacional de medidas (SI) para facilitar el manejo de grandes cifras numéricas, serían 96,29 ExaBolívares o Trillones de Bs. y en notación científica serían Bs. 9,629 * 10^19 o también Bs.  9,629E+19 que como pueden notar, es una cifra irracionalmente astronómica.

Desde el 20Ago2018 cuando se hizo la reconversión monetaria a medias y hasta el 04Ene2019 (20 semanas después) la Liquidez monetaria en Bs. Soberanos pasó de Bs. 45.150.069.737 a Bs. 962.970.032.418, lo que en términos absolutos es un crecimiento de Bs. 917.819.962.681 y en términos porcentuales es un 2.033 %, que implica un crecimiento semanal promedio del 102 %, lo que significa duplicar la liquidez cada semana y esto explica porqué la inflación se dispara a niveles exponenciales y por esa razón nadie puede: trabajar, ahorrar, invertir ni producir con un dinero inestable y sin valor y lo peor, es que algunos políticos, para solucionar este problema piden: invasiones, bombardeos y más genocidios "humanitarios" y algunos de los: intelectuales, asesores y economistas dentro de los cuales hay algunos caballos de troya nacionales y españoles como son: Zapatero, Monedero, Alfredo Serrano Mancilla, etc, sostienen que el modelo monetario es perfecto y que la expansión de liquidez no genera inflación, por lo cual desde el 20Ago2018 se siguió con las mismas malas artes monetarias del pasado y con un control de cambios desde hace 16 años, para favorecer a: banqueros tramposos, corruptos y especuladores, estafando a los ciudadanos y destruyendo la economía del país, para ponerlo en manos de intereses ajenos a la nación, provenientes de otras latitudes tales como: Rusia, China, USA, Cuba, Irán, etc, quienes se creen con derechos de descuartizar la nación y expoliarla a su antojo.

Pero los generadores de la liquidez monetaria y por ende de la inflación al 04Ene2019, son el BCV con un 53 % por la producción de Base Monetaria y los Bancos comerciales y universales, con un 47 % al otorgar créditos usando la regla llamada Reserva Fraccionaria, con la que se produce dinero ficticio, para prestarlo a quienes piden créditos y sin producir nada, compran divisas y otros activos y licúan sus deudas con la inflación y la devaluación permanente de la moneda nacional.

Cualquier cambio ya sea de políticas o de políticos en Venezuela, debe considerar que el modelo monetario y financiero utilizado en el país debe ser cambiado, porque es la causa de la crisis económica de la nación, desde 1974 hasta la fecha y para el día de mañana lunes, 14Ene2019, se espera que haya nuevas medidas económicas con el cambio de gabinete ejecutivo y más vale que esas medidas estén orientadas a fortalecer por fin a la moneda nacional, respaldándola con oro como debe ser, eliminando la Reserva Fraccionaria y eliminando también el control de cambios, para que renazca una economía: saludable, sólida y próspera, donde solo el BCV pueda producir responsablemente dinero real y honesto, que pueda ser respaldado y redimido con activos tangibles tales como el oro y de esta manera racional: se controle la hiperinflación, se dispare la producción nacional y por ende el PIB, para abatir la crisis económica y social de Venezuela.


Alejandro Uribe: Economía y Política


Ingeniero, Consultor de Empresas e Investigador



Publicación Inicial:  domingo,  13 de enero de 2019