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jueves, 7 de diciembre de 2017

Cómo se Destruyó a Venezuela y Cómo Recuperar a esa Gran Nación

Venezuela es un país que posee inmensas riquezas: naturales, humanas y geo-estratégicas, que deberían servir para que esa nación fuera próspera y exitosa, pero sin embargo, las malas praxis económicas y políticas que se han aplicado de manera reiterativa desde el pasado, la han llevado a la ruina, por lo cual en este artículo trataré de analizar, cómo ha sido este proceso y qué se debería hacer para poder regresar al camino de: la paz, el bienestar, el progreso, la producción, la productividad y la prosperidad de la nación, que en suma se conviertan en la felicidad de todos sus habitantes.

Después de la independencia de Venezuela del dominio español, que ocurrió a comienzos del siglo XIX, los caudillos nacionales se dedicaron a promover guerras civiles y para poder financiarlas se endeudaron con empresarios de diversas partes del mundo, quienes les otorgaron a crédito: armas, pertrechos bélicos, alimentos y dinero, a cuenta de las riquezas nacionales.

A finales del siglo XIX y a comienzos del siglo XX, los comerciantes, empresarios y financieros de países como: Inglaterra, Alemania e Italia entre otras naciones, decidieron enviar las fuerzas navales de sus gobiernos, para bloquear los puertos de Venezuela, con lo cual se pretendía cobrar la deuda externa pública y privada, desmembrando y repartiéndose al país, acción que fue rechazada por Don Cipriano Castro y Don Juan Vicente Gómez, quienes estaban al mando de los destinos de la nación, pero que no contaban con el poder militar suficiente, para poder enfrentar con éxito ese bloqueo internacional y la disuasión bélica no hubiera sido posible, sin la participación del gobierno de USA, quien también tenía intereses en el país.

Este bloqueo naval a Venezuela, terminó con la firma del tratado de Washington, donde el país se comprometió a pagar su deuda, disponiendo del 30% de la recaudación aduanera anual.

Entre 1.914 y 1.918 se llevó a cabo la primera guerra mundial y como en Venezuela se producía petróleo, que era requerido para movilizar la maquinaria bélica de los aliados, al país empezaron a ingresarle grandes cantidades de oro y de divisas, que junto con el oro producido localmente, sirvió para que Don Juan Vicente Gómez en 1.918 creara el bolívar-oro, donde la relación de respaldo era de 0,29 gramos por cada bolívar emitido e impreso, inicialmente por los bancos comerciales y luego por el Banco Central de Venezuela.

En cumplimiento del tratado de Washington, en el año 1.930 Venezuela ya había cancelado la totalidad de su deuda interna y externa, pero como su moneda era fuerte y estable por ser redimible con oro, el país recibió a millones de inmigrantes de las diásporas que produjeron las guerras: mundiales, regionales y civiles, que ocurrieron en otras partes del mundo, con lo cual el país fue bendecido y premiado, con otro tipo de riquezas intangibles pero muy valiosas en forma de: experiencias, conocimientos, habilidades, costumbres, culturas, religiones, idiomas y diversidad genética, lo que en una especie de renacimiento venezolano del siglo XX, le permitió al país obtener un gran avance desde todo punto de vista.

Debido a que la explotación del petróleo era hecha mediante el sistema de concesiones por empresas petroleras trasnacionales, en 1.943 el presidente Isaías Medina Angarita, creó una ley de hidrocarburos, que obligaba a instalar refinerías en el país y también estableció un plazo de 40 años de explotación para el uso y disfrute de esas concesiones e instalaciones a las compañías transnacionales, para que en 1.983, regresaran a la nación todos los derechos, las concesiones y las propiedades de esas empresas petroleras, sin ningún costo para Venezuela.

A las compañías extranjeras no les gustó la medida tomada por el gobierno de turno y su respuesta fue manipular a: políticos, militares y ciudadanos locales, promoviendo un golpe de estado, que derrocó al presidente Isaías Medina Angarita en 1.945.

Entre 1.939 y 1.945 se efectuó la segunda guerra mundial y como la historia se repite de manera cíclica, de nuevo Venezuela volvió a ser proveedora segura del combustible requerido para mover la maquinaria bélica de los aliados y nuevamente recibe: oro, divisas y nuevos inmigrantes, que la siguieron enriqueciendo integralmente y al ser su moneda fuerte y estable, su población tenía: paz, progreso, bienestar, prosperidad y felicidad, pero como el progreso de la nación no era bien visto por algunos, debido a que mucho de ese progreso se basaba en la existencia de gobernantes que no eran tan propensos a las manipulaciones de grupos económicos y financieros globales, en 1.958 otra vez la historia de manipulación se repite y muchos de los mismos actores del pasado, procedieron a derrocar a Marcos Pérez Jiménez, quien había sido el artífice de una gran transformación de la infraestructura y la cultura del país.

A partir de esa fecha, Venezuela tomó un rumbo de praxis políticas erradas y más tarde cae también en las malas praxis económicas, recomendadas por economistas que provenían de escuelas, que eran financiadas por las fundaciones promovidas, por los grupos de poder económico y financiero globales.

Esas malas praxis políticas y económicas, las trataré de resumir a continuación, porque se hizo más evidente la división y la manipulación de la población que en el pasado, con el uso de los colores blanco (AD) y verde (COPEI) inicialmente y actualmente con los colores Azul (MUD) y Rojo (PSUV), para la búsqueda y mantenimiento en el poder de unos pocos, en beneficio de los intereses personales y de grupos: económicos, financieros y geo-estratégicos, que son ajenos a los intereses de las grandes mayorías nacionales.

Uno de los graves problemas que han tenido los gobiernos desde 1.958 hasta la fecha, independientemente del color e ideología política que utilicen, es que la gente que rodea a los funcionarios de mayor jerarquía, termina conduciendo al fracaso a los gobernantes y con ellos a la nación, con el agravante de que quizás en algunos casos, los líderes más representativos, quizás no se lograron percatar, que solo fueron los instrumentos manejados por terceras partes.

Con los mandatarios elegidos o impuestos, se camuflan toda clase de camaleones de tipo: económico, financiero o geo-político, quienes son caballos de Troya que operan en los diversos bandos políticos, pero que no persiguen otro objetivo, que obtener beneficios personales y peor aún, buscar el beneficio de sus promotores, que son los grupos: económicos, financieros y geo-estratégicos a nivel global, quienes corrompen con: dinero, sexo o promesas de poder a sus operadores locales, quienes hacen el trabajo de manipulación con los ciudadanos ingenuos.

Para ilustrar este comentario de manera abreviada, podemos recordar el caso del presidente Don Carlos Andrés Pérez (CAP), quien fue promovido por los grupos de poder mencionados anteriormente, para que ocupara en dos ocasiones la presidencia de Venezuela, donde sus asesores de confianza más inmediatos, pertenecían a un grupo llamado los doce apóstoles, quienes eran financieros o supuestos expertos petroleros, que respondían a intereses tales como los de la casta de los Rockefeller, quienes son banqueros y petroleros reconocidos a nivel mundial.

Desde el primer gobierno de CAP (1.974 – 1.979), Venezuela quedó indefensa desde el punto de vista monetario, con la eliminación del bolívar-oro que blindaba al país, lo que le permitió al Banco Central de Venezuela (BCV) y a los banqueros que eran pertenecientes al grupo de los 12 apóstoles, implantar el sistema monetario y financiero actual, que se basa en el dinero Fiat y en la Reserva Fraccionaria, que a su vez permite tanto al BCV, como a los bancos comerciales, generar un dinero sin respaldo, sin límites y por ende sin valor, cuyo objetivo es facilitar que algunos grupos minoritarios privilegiados, puedan tomar ese dinero local a crédito y comprar activos o divisas, licuando sus deudas locales con la inflación y la devaluación permanente de la moneda, causada por las expansiones irracionales de liquidez, que aunque son acciones, que tienen efectos muy perversos, son promovidas por supuestos ¿expertos económicos? y protegidas por algunos operadores políticos de todas las tendencias, lo que lleva al país a una crisis y una ruina permanente como la actual.

Otra acción del mismo gobierno de CAP durante el primer mandato, fue adelantar la nacionalización petrolera en 1.976, que estaba ya prevista para 1.983, cuando se vencían las concesiones a cero costo para la nación, según la ley de hidrocarburos de 1.943, acción que fue recomendada, para que el país tuviera que indemnizar a las empresas petroleras concesionarias, para lo cual hubo que obtener mayores créditos en divisas, que llevaron al segundo mandato de Don Carlos Andrés Pérez (1.989-1.993) a enviar e hipotecar las reservas de oro del país a Inglaterra en 1.989, que se mantenían en el BCV desde la época de Don Juan Vicente Gómez y que respaldaban al bolívar-oro y de ahí en adelante se genera gran parte la historia de la deuda externa nacional actual, que ha ido incrementándose por todos los gobiernos siguientes, siendo que gran cantidad de las divisas obtenidas de esa deuda y de los ingresos del crudo, pasan a ser expoliados por corruptos, que los envían a paraísos fiscales, donde muchos de esos corruptos son familiares, amigos o protegidos de: funcionarios, ministros o directivos de entes, como son algunos de los políticos, miembros de los congresos o de las asambleas nacionales.

Con esos errores económicos estratégicos, se condujo al país a una suerte de sometimiento, esclavitud y propensión a: la extorsión, el chantaje, la manipulación, la destrucción y la ruina del país, cuyo único propósito es apoderarse de los recursos que le pertenecen a la nación y que están representados por yacimientos de minerales estratégicos, refinerías e infraestructuras, que hoy son indispensables para participar en una tercera guerra mundial, que es la salida que se busca, para corregir la mala praxis económica que tiene las economías mundiales hiper-endeudas y en la bancarrota.

Quizás esto explique, por qué aparecen escándalos como la de los neo-petroleros y neo-banqueros nacionales que son llamados los bolichicos, que siguen aplicando las mismas estrategias del pasado, donde los grupos de poder interesados ahora, no solo son solo empresas o gobiernos de USA, sino también de Rusia, China y otros países, que quieren lucrarse, utilizando a caballos de Troya, a quienes visten de Rojo o Azul, según les convenga, para que se encarguen de generar el caos y así poder pescar en los ríos revueltos, usando herramientas tales como el bloqueo de fondos de divisas de la nación, que emulan en cierta forma al bloqueo naval de principios del siglo XX.

Debo agregar con toda responsabilidad, que todo fondo de capital detectado en los paraísos fiscales u otros países, proveniente de actividades fraudulentas, como son la corrupción administrativa, los pagos por sobornos para adjudicación de contratos o cualquier otra actividad producto del expolio a Venezuela, debe ser confiscado, pero que esos capitales recuperados, deberían ser reintegrados a la nación venezolana.

Recordemos que una herramienta perversa como el control de cambios actual en el país, fue sugerida al presidente anterior en el año 2.002, según lo publicado por el Dr. Oscar García Mendoza, por un grupo del sector financiero nacional, para que los ciudadanos se vean obligados a aceptar un dinero que cada día pierde su valor y por tal razón se crearon leyes que consideran a quien posea una divisa en Venezuela como si fuera un delincuente, para que solo unos pocos privilegiados se puedan apropiar de las divisas que entran al país, con el uso de la táctica de endeudarse en moneda nacional, comprar moneda extranjera y luego licuar sus deudas con inflación y devaluación.

Por esa razón, esos mismos grupos financieros nacionales y bancas de inversión globales, se han encargado también de restringir las cuentas en moneda extranjera del convenio cambiario número 20 y de no permitir la entrada de las divisas provenientes de remesas de familiares del exterior, para que ingresen al país de manera legal y normal, que mediante un cálculo muy conservador, podrían estar por el orden de los 6 mil millones de dólares al año y serían de mucho provecho, al haber destruido parte de la producción nacional y la infraestructura petrolera, con administradores corruptos, para ahogar al país mediante la falta de ingresos en moneda extranjera y del bloqueo de las cuentas de la nación, que permiten el pago a proveedores y deudores.

Conclusión: mientras que los ciudadanos venezolanos no logren percatarse de por qué ocurre esta situación, que los mantiene sometidos, arruinados y cuyos únicos beneficiarios son pequeñas castas nuevas y viejas que representan a otros intereses trasnacionales, que usan las mismas estrategias de: manipulación, expoliación y dominación y no se logren escoger a los líderes más idóneos y honestos con que cuenta el país, mediante herramientas democráticas también idóneas y honestas, se seguirán repitiendo los mismos errores del pasado.

Infortunadamente debo también decir, que existen algunos intelectuales, qué mediante la inscripción en las nóminas de los grupos de poder manipuladores, han sufrido una especie de castración mental y con "el tronquito de cerebro" que pudo haberles quedado (metáfora), solo publican en sus escritos temas irrelevantes, para mantener a los ciudadanos distraídos, discutiendo sobre asuntos bizantinos, sin que logren percatarse de la realidad del país.

La solución propuesta a grandes rasgos:

Para no alargar más este escrito, voy a proponer una solución a muy grandes rasgos, pero si el lector desea más detalle sobre estos temas, puede hacer sus preguntas en los comentarios de este blog o también revisar algunos de los artículos ya publicados aquí mismo, de los cuales sugeriré al menos dos al final de este artículo.

La propuesta de cambio de rumbo, consiste en hacer ajustes importantes a la política y la economía, con algunas ideas que colocaré a continuación, para tratar de aportar una visión diferente, que sirva para fortalecer el diálogo, que se está efectuando entre los dos grupos políticos vigentes en la actualidad, porque pareciera que a algunos de los dialogantes de ambos bandos, lo único que les interesa es: a los unos mantenerse en el poder y a los otros tomarse el poder, quizás pensando los primeros que con más tiempo lograrán resolver los problemas existentes y los segundos pensarán que, empezando desde cero, también podrían resolver dichos problemas, pero hay un gran inconveniente y es que el tiempo, que es un recurso limitado, se está acabando, por lo cual la solución debe ser: óptima, sostenible, realizable, eficaz, eficiente y lo más importante, de muy corto plazo.

Se observa que a algunos los actores dialogantes actualmente, no pareciera interesarles, pensar sobre la razón principal del problema de Venezuela, que es la mala praxis económica, producto de las malas políticas aplicadas desde 1.974, que es lo que en realidad afecta más y le interesa a la mayoría de los ciudadanos venezolanos, sin que importen las caras o los colores de los líderes que resuelvan la crisis recurrente, que viene desde hace décadas y que ha llegado al clímax actualmente, porque todo tiene un límite y esto ha sido producto de las mismas malas artes del pasado, pero con diferentes actores.

Esa endogamia de ideas y de personas debe ser mejorada, dejando de lado las discriminaciones excluyentes y permitiendo la participación de los mejores hombres y mujeres con que cuenta el país, sin que tengan que disfrazarse de algún color para obtener una patente de corrupción, como lo vimos en el caso reciente de los neo-petroleros y se verán en nuevos casos de vagabunderías a cuenta del uso de colores, para poder camuflarse, cual camaleones.

Lo anterior pudiera interpretarse como la búsqueda de un pacto de gobernabilidad necesario, para salir de la crisis en muy corto plazo, a través del uso del intelecto, la racionalidad y el acompañamiento de países de buena voluntad.

En mi opinión, existen dos valores que se han devaluado en Venezuela que son la Democracia y la Economía y por lo tanto los diálogos en la búsqueda de soluciones eficaces deberían ser: justos, honestos, sinceros y deberían tender hacia la revaluación de estos dos valores fundamentales que están distorsionados.

¿Cómo revaluar la Democracia?

Recuperando el valor del voto, mediante la depuración del Registro Electoral Permanente, el establecimiento de sistemas y procedimientos transparentes de tipo semiautomático, para evitar votantes virtuales y donde los conteos de votos que es lo que realmente cuenta, sean manuales y auditables, donde también se elija a árbitros confiables y por último, se escoja como candidatos a los líderes más idóneos y honestos, que representen los genuinos intereses de Venezuela y no los intereses personales, ni mucho menos los de grupos: económicos, financieros o geopolíticos, que los promueven, como ha sido en el pasado.

¿Cómo revaluar la Economía?

Recuperando el valor de la moneda nacional, para lo cual hay que cambiar el sistema monetario y financiero actual, que ha fracasado, porque se basa en dos errores que son el uso del dinero Fiat y la práctica de la Reserva Fraccionaria, que conducen a la destrucción del valor del dinero por hiper-expansión de liquidez, la cual enferma y vuelve estéril a la economía del país, porque con un dinero sin valor, nadie puede: trabajar, ahorrar, invertir, ni producir.

La solución del problema económico es la más fundamental y prioritaria, porque el hambre y las enfermedades no esperan y la paciencia de los ciudadanos tampoco es infinita.

Como una solución de muy corto plazo al problema humanitario ocasionado por de la escasez de medicinas y alimentos, es necesario que el país pueda recuperar y repatriar los fondos que los corruptos ya descubiertos y judicializados mantienen en paraísos fiscales, como Andorra y otros países.

Nota: Este dinero podría tratar de ser robado por los banqueros de los paraísos fiscales quienes son tan delincuentes como los corruptos, usando cualquier tipo de justificación, pero es importante que se sepa que ese capital le pertenece legalmente a la nación venezolana, quien es su legítima dueña y que también ese dinero podría servir para ayudar a  recuperar el tejido productivo del país y si queda alguna parte, se podría usar para ayudar a pagar una porción de la deuda externa actual.

Lecturas adicionales complementarias:







Alejandro Uribe: Economía y Política
Ingeniero, Consultor de Empresas e Investigador



Publicación Inicial:  Jueves,  07 de Diciembre de 2017