miércoles, 28 de diciembre de 2022

El estado profundo

En vista del fracaso inexplicable de los gobiernos del mundo, donde a pesar de la existencia de todo tipo de riquezas tanto físicas como intelectuales y al avance en las ciencias y las artes, la mayoría de las personas son cada vez más pobres y tienen peores condiciones de vida, los seres racionales nos preguntamos por las causas que producen esos efectos perversos indeseados y entonces sospechamos que existe algún tipo de poder maligno global que se mantiene en la oscuridad –el estado profundo– que se impone y domina a los poderes regionales visibles, donde en muchos casos los representantes y los gobernantes financiados e impuestos por ese superpoder a las naciones, no son los ciudadanos más capaces y apropiados para ocupar los cargos públicos y por otra parte, dichos seudo líderes muestran total insensibilidad por los problemas que afectan a los ciudadanos, que dicen representar.

Como una alegoría del estado profundo, existe una serie satírica de televisión llamada los Simpson, donde un anciano: decrépito, egoísta, enfermo, amargado y avaro, que posee un insaciable deseo por aumentar su propia fortuna y poder a costa de la desgracia ajena, quien es llamado el señor Burns, que es el dueño de la central nuclear de Springfield y para lograr sus objetivos coloca a un pelmazo llamado Homero Simpson, quien es: perezoso, tramposo, grosero, incompetente, torpe, vago y descuidado, como el encargado de manejar la central nuclear productora de la electricidad que alimenta la ciudad donde viven los Simpson.

Aunque no lo creamos, existe una élite económica global que se ha apropiado de los destinos del mundo y en nombre de la democracia, la libertad y los derechos humanos –que solo son un disfraz, para engañar a los ingenuos– hacen parte de una especie de olimpo, que han coludido entre ellos para escoger e imponer a los políticos de conveniencia, quienes dan la cara a los ciudadanos, pero realmente cumplen ordenes de quienes los han financiado y colocado en el poder.

Esa es una de las razones por las cuales vemos que naciones otrora poderosas como era Estados unidos, tiene un conjunto de problemas que sus gobernantes no han podido resolver, tales como son entre otros: drogadicción, violencia, delincuencia, pobreza, indigencia, inflación, desindustrialización y especulación financiera, pero a pesar de estos problemas tan críticos para el bienestar de sus habitantes, sus gobernantes prefieren dedicar su energía y su capital financiero para sostener guerras en diversas partes del mundo, a solicitud del estado profundo.

Algo similar a lo que ocurre con los políticos de EE. UU sucede con los políticos de Europa, donde se han tomado medidas irracionales que han producido una crisis energética, económica y humanitaria, por estar escuchando cantos de sirena de manipuladores políticos, de tal forma que en este invierno de 2022 los habitantes de dichas latitudes sufrirán los rigores del frio y el retroceso industrial, a tal punto que han tenido que reactivar las centrales termoeléctricas que funcionan con carbón, para medio suplir el consumo de energía.

En el foro económico mundial de Davos correspondiente al 2022, uno de los miembros del estado profundo, indicaba que tanto China como Rusia representaban un peligro para la humanidad y que no era conveniente llegar a ningún tipo de acuerdo con esas naciones, lo que a todas luces es una irracionalidad, pues el mundo necesita: diálogo, negociación, conciliación, unión, cooperación, diplomacia y paz en vez de confrontaciones y guerras, para lograr ofrecerle: estabilidad, seguridad, bienestar y prosperidad a los habitantes del planeta.

Si estos manejos políticos y económicos ocurren en las naciones más avanzadas del mundo como EE. UU y Europa, Latinoamérica no escapa de esas situaciones y así es como se observan algunos casos como los de Pedro Castillo o un invento fracasado llamado gobiernos interinos entre otros, donde algunos se rasgan las vestiduras defendiendo a actores políticos defenestrados por incompetentes.

Adicionalmente, en estos tiempos tormentosos se nota la ausencia de verdaderos estadistas que sean líderes mundiales sabios y sensatos, pues infortunadamente el estado profundo que es el poder detrás del poder, prefiere imponer a quienes cumplan con sus órdenes y favorezcan sus negocios –comediantes, humoristas, cuenta cuentos, demagogos, payasos, desorientados, corruptos, delincuentes, etc.– cuyas gestiones no favorecen precisamente a las naciones del globo, sino a los especuladores que juegan al monopolio, pues ya se han apropiado del dinero y de los activos del mundo.


Saludos cordiales,


Alejandro Uribe: Economía y Política
Ingeniero, Consultor de Empresas e Investigador

Publicación Inicial: 28
 de diciembre de 2022

en http://auribe-economia-y-politica.blogspot.com/

Nota: este artículo original de mi autoría, fue publicado en el prestigioso diario El Nacional, el 27 de diciembre del 2022 y está en el enlace: El estado profundo

miércoles, 21 de diciembre de 2022

De aquellos polvos vienen estos lodos

Debido a las expansiones exponenciales de liquidez monetaria ocurridas en Venezuela desde 1975 y hasta la fecha, se le fueron agregando ceros a la moneda nacional, lo que produjo la pérdida de su valor por inflación y desde el año 2008, se comenzó a eliminar ceros cada cierto tiempo al bolívar a medida que iban creciendo los montos, cambiando los nombres por bolívar fuerte o bolívar soberano; pero a partir del 1 de octubre de 2021 y después de haber eliminado un total de 14 ceros al bolívar original, se implantó el bolívar actual llamado bolívar digital y el tipo de cambio inicial para la fecha de su implantación era de 4,18 bs/dólar, siendo que para el 16 de diciembre de 2022 –cuando escribo este artículo– la tasa de cambio oficial es de 15,77 bs/dólar, lo que implica una devaluación o depreciación acumulada de la moneda nacional de 277,27% en 13,5 meses, que representa una devaluación monetaria promedio mensual de 20,54%, lo que conducirá a un colapso económico en el corto plazo, de continuar con esas malas prácticas.

Como lo expliqué en un artículo llamado La devaluación es una estafa desde tiempos del imperio romano el objetivo de devaluar una moneda es repudiar los pasivos adquiridos y estafar a los usuarios del dinero, sin que ellos se percaten que están siendo timados, pues por su ingenuidad se pretende que no se den cuenta que no es lo mismo una cifra nominal que una real, de tal manera que en el caso de la antigua Roma, trabajadores, soldados, ingenieros y proveedores del imperio, al recibir las mismas o quizás mayores cantidades de denarios con más cobre pero menos contenido de plata, se arruinaban mientras que emperadores y cortesanos protegían su riqueza de la inflación que genera la devaluación y la expansión de liquidez, reservando solo para ellos una moneda de oro llamada el áureo, pero finalmente esas malas artes derrumbaron al imperio romano.

En Venezuela actualmente el salario mínimo mensual es de 130 bolívares y con una tasa de cambio de 15,77 bs/dólar, ese salario representa 8,24 dólares mensuales y con tendencia a llegar a cero, pero adicionalmente, las prestaciones sociales acumuladas de los trabajadores también se aproximan a cero, con lo cual se confirma que uno de los objetivos de devaluar la moneda es repudiar el pasivo laboral de los empleadores con sus trabajadores, si antes no se mueren de hambre por sus salarios precarios.

Para poder entender “cuáles fueron los polvos que trajeron estos lodos” metáfora– es necesario saber que el 24 de junio de 1918 el general Juan Vicente Gómez promulgó una ley que establecía como unidad monetaria de Venezuela el Bolívar de oro, equivalente a 0,290323 gramos de oro fino por bolívar emitido, legitimando así el patrón oro que existía desde 1857, por medio del cual los bancos nacionales podían emitir billetes respaldados y redimibles con oro –metal que debían mantener en sus bóvedas– y los ciudadanos podían exigir a los bancos el canje de sus billetes por oro físico, lo que imponía disciplina monetaria y fiscal, pues se mantenía la racionalidad en el gasto público, la credibilidad y la estabilidad del valor de la moneda nacional.

El 13 de julio de 1939 se crea el Banco Central de Venezuela –BCV– de modo que la emisión de billetes respaldados por oro y la acuñación de monedas metálicas quedaron bajo su exclusiva responsabilidad, siendo algunos de sus objetivos: centralizar la emisión de billetes, regular la circulación monetaria, centralizar las reservas monetarias del país y vigilar y regular el comercio de oro y de divisas y además vigilar el valor de la unidad monetaria tanto en su poder adquisitivo interior como en su relación con las monedas extranjeras.

El 30 de diciembre de 1974 se publicó la gaceta oficial número 1.711, que contiene el decreto número 507 del 30 de octubre de 1974, donde se eliminó el Bolívar oro, siendo presidente Carlos Andrés Pérez, el ministro de hacienda Héctor Hurtado y el ministro de la oficina de coordinación y planificación Gumersindo Rodríguez y a partir de esa fecha nefasta se jodió Venezuela, porque de ahí en adelante el BCV –como ente creador de la base monetaria– y los bancos comerciales –al otorgar algunos créditos– podían emitir dinero de la nada infinitamente, siguiendo las recomendaciones de una teoría fracasada llamada keynesianismo.

Durante la vigencia de 56 años del Bolívar oro se mantuvo una inflación promedio anual de 1,3%, un PIB relativamente creciente y una moneda que conservaba su valor interno y externo, con un tipo de cambio fijo menor a 5 bs/dólar, pues no se podía emitir dinero sin el respaldo adecuado con oro físico, ni otorgar créditos con dinero ficticio producido por el uso de la regla llamada reserva fraccionaria.

A partir del 30 de diciembre de 1974 algunos supuestos expertos en economía, profesores, intelectuales, políticos, exdirectivos de bancos quebrados, delincuentes financieros, especuladores y vendedores de encuestas amañadas, empezaron a recitar mantras tales como: el bolívar está sobrevaluado, sufrimos la enfermedad holandesa, para producir y exportar hay que hacer devaluaciones competitivas, las expansiones de liquidez no generan inflación, etc., que aún hoy algunos sinvergüenzas siguen repitiendo como loros a pesar de las evidencias.

El Dr. Luis Herrera empezó a devaluar la moneda el 18 de febrero de 1983 –llamado el viernes negro– y a partir de ese momento los gobiernos sucesivos no han cesado de generar dinero en cantidades astronómicas, devaluar la moneda, implantar controles de cambio y colocar obstáculos a la libre circulación de divisas y en mi opinión, esas prácticas monetarias y cambiarias son las causas de las crisis: económica, social, política y humanitaria, que algunos irracionales de los diversos bandos y latitudes, piensan que se puede resolver causando el genocidio de la población venezolana, mientras se apropian de los fondos, activos, inversiones y recursos del país, aunque se destruya a sus ciudadanos y para más inri, creen que colocando a cualquier pelmazo en el poder se podrían solucionar los problemas de la nación.

Después de 1975  empezaron a quebrar algunos bancos, que financiaron o en ciertos casos incorporaron a caudillos y a políticos como accionistas o asesores, para facilitar la creación de leyes y reglas que favorecieran al sector financiero, tales como fueron los casos del Banco Latino de Pedro Tinoco, político, exministro de hacienda y expresidente del Banco Central de Venezuela, quien financió campañas electorales y posteriormente el grupo Latinoamericana progreso de Orlando Castro que fue a la quiebra en 1994 y la nación tuvo que asumir sus pasivos, siendo que también los decretos de controles de cambios facilitaron la apertura de agencias bancarias en paraísos fiscales, donde delincuentes financieros estafaron a sus depositantes, quienes ingenuamente confiaron sus capitales a esos estafadores, que disfrutan sus dineros mal habidos compartiendo con alguna de la realeza europea.

Venezuela es un país exportador de hidrocarburos y por lo tanto, la justificación de devaluar para producir y exportar no es válida, pues las cuotas de producción y el precio del petróleo dependen de un cártel llamado OPEP –o en el peor de los casos, depende de los mercados de futuros, donde los especuladores transan cantidades ficticias de materias primas para obtener ganancias sin intercambiar nada real–, hay cierta insensibilidad de la demanda y además, la devaluación es una praxis negativa porque genera inflación, encarece los insumos importados, hace más onerosa la deuda externa del país y termina arruinando a los ciudadanos, porque disminuye su poder adquisitivo, destruye el ahorro, incentiva la especulación, contrae la demanda agregada, haciendo que se contraiga la oferta agregada y por ende que caiga el PIB y el nivel de empleo, pero además aleja a las inversiones internacionales, pues al haber inestabilidad cambiaria, ningún inversor sensato va a traer o cambiar su capital en divisas relativamente estables, para convertirlo a un dinero volátil y sin valor, cuando vaya a repatriar sus ganancias o su capital.

Adicionalmente, las prácticas devaluatorias son una estafa contra: pensionados, trabajadores, ahorradores, productores e inversores de la economía real y solo favorece a los especuladores, que tienen en la banca a una vaca lechera –mediante la disminución del encaje legal– porque: piden créditos fáciles y blandos en moneda nacional, compran activos y divisas baratas que las pueden vender a mayor precio en el mercado paralelo –figura llamada arbitraje cambiario– y luego diluyen sus deudas con devaluación e inflación subyacente, sin producir nada útil para el país, mientras la economía colapsa.

Es importante considerar que algunas empresas pertenecientes al estado que no sean autosustentables deben ser privatizadas total o parcialmente, para que produzcan bienes y servicios de calidad, sean rentables, paguen regalías e impuestos y se encarguen de cancelar nóminas y pasivos laborales, para que el gobierno no tenga que fondearse con la emisión de dinero inorgánico.

Como el secreto del éxito de una economía sana, honesta y estable, es resolver primero el problema monetario, donde no se pueda emitir dinero que es un pasivo, sin que haya un activo real en la contrapartida, si consideramos que con el 13% de las reservas internacionales existentes al 09 de diciembre de 2022  se puede absorber toda la liquidez monetaria y reemplazarla por divisas para reiniciar la nación, mi deseo para Venezuela es que se logre activar en el corto plazo alguna de las 3 alternativas válidas y factibles que he propuesto en oportunidades anteriores y que son:

I.- Dolarizar, eurizar o yuanizar, plenamente la economía nacional

II.- Crear una caja de conversión cambiaria

III.- Regresar al patrón oro


Saludos cordiales,


Alejandro Uribe: Economía y Política
Ingeniero, Consultor de Empresas e Investigador

Publicación Inicial: 21
 de diciembre de 2022

en http://auribe-economia-y-politica.blogspot.com/

Nota: este artículo original de mi autoría, fue publicado en el prestigioso diario El Nacional, el 20 de diciembre del 2022 y está en el enlace: De aquellos polvos vienen estos lodos

miércoles, 14 de diciembre de 2022

Notas económicas sobre Venezuela

Revisando las estadísticas de frecuencia semanal del BCV al 2 de diciembre de 2022, podemos observar que la base monetaria –que es el dinero que genera el banco central de Venezuela– era de 14.437.683.463 bolívares, mientras la liquidez –que es la oferta monetaria total– era de 18.396.358.376 bolívares, lo cual implica que hay un diferencial entre liquidez y base monetaria de 3.958.674.913 bolívares, que es un dinero adicional creado por la banca comercial al otorgar créditos, siendo que en términos porcentuales el 78% de la liquidez corresponde a la base monetaria, mientras que el 22% corresponde al diferencial adicional, que no es un pasivo monetario del BCV, pero además, se observa que en las dos semanas anteriores a la fecha indicada hubo un incremento de liquidez del 26%, lo cual genera presiones inflacionarias y alta demanda de divisas.

Para la fecha 2 de diciembre de 2022 el tipo de cambio BCV era de 11,69 bs/dólar y si dividimos la liquidez en bolívares por el tipo de cambio oficial, obtenemos la liquidez monetaria expresada en dólares que era de 1.573.683.351 dólares, mientras que las reservas internacionales eran de 10.000.000.000 dólares, lo que implica que toda la liquidez monetaria en dólares corresponde al 16% de las reservas internacionales y esto conduce a afirmar que todos los bolívares existentes en el mercado se pueden absorber y reemplazar por divisas, con el 16% de las reservas internacionales quedando disponible el 84% restante.

Si dividimos la liquidez monetaria en bolívares por las reservas internacionales en dólares obtenemos una relación llamada tipo de cambio implícito que es 1,84 bs/dólar y si ahora dividimos la tasa de cambio oficial por el tipo de cambio implícito podemos ver que el tipo de cambio oficial es 6,35 veces la tasa de cambio implícita, de donde podríamos concluir que la tasa de cambio oficial del BCV está sobrevalorada con respecto al tipo de cambio implícito de referencia.

Para la fecha 9 de diciembre de 2022 la tasa de cambio oficial era de 14,13 bs/dólar lo que representa una devaluación porcentual de 21% en una semana, que indica una devaluación promedio diaria durante la última semana del 3%, mediante un método conocido como crawling peg.

Si consideramos que el salario mínimo actual es de 130 bs/mes, a tasa de cambio oficial ese salario es de 9,20 dólares/mes o sea 0,31 centavos de dólar/día y con una tasa promedio de devaluación diaria del 3%, dentro de pocos días el salario nominal mensual estará cerca de cero dólares, lo que hace que dicho salario real sea negativo, pues no alcanza ni para cubrir los gastos de transporte del trabajador.

Por otra parte, al colocar obstáculos para transar, comprar y vender divisas de manera libre, desde hace varios años ha existido un mercado paralelo, donde la tasa de cambio del mercado negro para el 9 de diciembre de 2022 era de 18,20 bs/dólar, que es un 29% superior al tipo de cambio oficial y aquí es donde los especuladores usan una estrategia llamada arbitraje financiero, que consiste en comprar divisas en el mercado oficial y venderlas en el mercado negro, usando bolívares tomados a crédito –por eso promueven la disminución del encaje legal, para apropiarse indebidamente de ahorros y depósitos de los ingenuos– y obteniendo ganancias diarias cercanas al 29% por cada operación efectuada –una pelusa–, estafando así a los ciudadanos y jodiendo a la economía del país, con la anuencia y apología de profesores de economía y supuestos expertos económicos sinvergüenzas, que además son vendedores de encuestas amañadas y que recomiendan devaluar permanentemente la moneda, según ellos para poder aumentar la producción nacional y la exportación, lo cual es una falacia, si se tiene en cuenta que desde el año 2008 se han eliminado 14 ceros a la moneda nacional, de tal suerte que el tipo de cambio con referencia al año 2008 es de 1.413.000.000.000.000 bs/dólar o sea 1.413 billones latinos de bolívares/dólar, que es una cifra propia de la economía de Zimbabue, sin que se haya disparado ninguna producción y la exportación ha sido únicamente de capital financiero y humano, porque los promotores de la devaluación recomiendan también que no se incrementen los salarios de los trabajadores, quienes deben abandonar al país o morir de hambre, causando problemas migratorios.

En economía existe un supuesto de insaciabilidad que en palabras simples es la avaricia– que hace creer a los ingenuos que “siempre más es mejor” sin entender los conceptos de cantidades nominales vs reales, con lo cual se distorsiona la ley de oferta y demanda, convirtiendo en una utopía la creencia de auto regulación de precios de bienes y servicios, mediante las fuerzas del mercado, lo que desencadena perversiones tales como: la especulación, el acaparamiento, el consumismo y la neoesclavitud, entre otras distorsiones, siendo por ello necesario la participación activa de los gobiernos, en materia de regulación de precios y salarios para evitar situaciones, tales como las que ocurren con los oferentes de alimentos, quienes prefieren botar a la basura un alto porcentaje de estos bienes al llegar a la fecha de vencimiento, en vez de manejar precios racionales mediante las ofertas, para que los ciudadanos los puedan adquirir y los comerciantes obtengan mayores beneficios por volumen de ventas. Por esa razón considero que se deben crear topes a los precios en dólares para los bienes y servicios, pero además en vez de mantener especuladores y productores ineficientes, de ser necesario habrá que abrir las importaciones, para evitar monopolios de oferta.

En Venezuela hay falta absoluta de equidad y racionalidad económica, pues como se indicó anteriormente, los salarios reales son tan precarios –menores a un dólar diario– lo que genera pobreza extrema, con un salario mínimo real mensual que representa solo 1 kilogramo de carne de res o menos, con lo cual los trabajadores no logran recuperar su energía vital y así no pueden ser productivos, pues un salario mínimo mensual real debería alcanzar para comprar al menos 60 kilos de carne de res y esta situación de irracionalidad económica, es conocida como neo esclavitud.

Si el banco central de una nación, que tiene como objetivo mantener el valor tanto interno como externo de la moneda nacional y la estabilidad de los precios, no logra cumplir con sus objetivos fundamentales, debería ser eliminado y proceder a dolarizar plenamente la economía como una alternativa válida y factible, pues como lo he mencionado en otras oportunidades, las otras dos opciones serían: crear una caja de conversión cambiaria o mejor aún regresar al patrón oro, siendo que estas dos últimas opciones obligan a conservar la figura del banco central, que debería ser un ente autónomo, eficiente y eficaz en el cumplimiento de sus objetivos.

Con acciones monetarias y financieras irracionales, las personas, las empresas y los países terminan: quebrados, arruinados y endeudados, mientras se le colocan cantidades astronómicas de ceros a las cifras que se manejan en la economía, creyendo ingenuamente que esto es riqueza, lo cual ahuyenta tanto a los recursos humanos como a los financieros que quieran invertir en la economía real del país.


Saludos cordiales,


Alejandro Uribe: Economía y Política
Ingeniero, Consultor de Empresas e Investigador

Publicación Inicial: 14
 de diciembre de 2022

en http://auribe-economia-y-politica.blogspot.com/

Nota: este artículo original de mi autoría, fue publicado en el prestigioso diario El Nacional, el 13 de diciembre del 2022 y está en el enlace: Notas económicas sobre Venezuela

jueves, 8 de diciembre de 2022

El reinicio de Venezuela

Venezuela es una tierra bendecida por la naturaleza y desde el comienzo de la república en 1830, ha promovido y recibido con los brazos abiertos a la inmigración, sin hacer distinción de raza, religión u origen geográfico, siendo una nación donde no ha existido xenofobia ni discriminación alguna y actualmente, los nuevos inmigrantes serán bienvenidos y el país estará encantado de recibirlos, siempre que vengan en paz a: trabajar, invertir, producir o simplemente como turistas, que quieran evitar morirse del frio que afectará al hemisferio norte en el próximo invierno.


La nación venezolana está rodeada por países pacíficos y amistosos, pero además es poseedora de características especiales, tales como son: temperaturas cálidas, climas moderados, abundante luz solar, vientos de buena velocidad, acceso al océano Atlántico,  rica plataforma submarina, costas en el mar caribe, ríos, lagos, lagunas, tierras fértiles, montañas, llanuras, selvas, oro, petróleo, gas, hierro, níquel, coltán y aluminio, entre otros recursos naturales abundantes y por otra parte, también posee recursos humanos valiosos, producto de una mezcla de culturas y razas caribeñas con inmigrantes provenientes de diversas latitudes en siglos pasados, lo que produjo gente: inteligente, laboriosa y creativa.

En vista de la existencia abundante de recursos naturales y humanos, esta nación debería tener como denominador común para sus habitantes: paz, bienestar, progreso y prosperidad; pero debido a que ha sufrido crisis multi dimensionales, por malas praxis económicas y políticas, que vienen ocurriendo desde hace varias décadas, después del aprendizaje en carne propia, producto del sufrimiento y las malas experiencias vividas por sus ciudadanos, este es un momento excelente y oportuno para explorar y valorar nuestras fortalezas, corregir algunas de las debilidades más prominentes y redireccionar rumbos errados del pasado, para lograr que Venezuela vuelva a renacer y a ser otra vez una nación grande, tanto para los ciudadanos nacionales como también para los extranjeros.

Las negociaciones recientes hechas en México y el entendimiento entre gobierno y oposición, que permitan buscar soluciones inteligentes y honestas a los problemas de índole económico, social y político de Venezuela, son bien recibidas, pues ya basta de enfrentamientos estériles e inútiles, donde los afectados son los venezolanos sin excepción, quienes no deben seguir sufriendo por falta de conciliación, diálogo y uso de una buena diplomacia, que ponga punto final a las divisiones y confrontaciones de tipo político y aspiro que en este aspecto, las futuras elecciones que deberían ser honestas, cuenten con los mejores candidatos posibles que posean: heurísticas, virtudes, aptitudes, actitudes, sabiduría y la capacidad de crear equipos de gobierno eficientes y eficaces, para producir los cambios y soluciones que requiere la nación.

Por causa de la crisis geopolítica entre Ucrania y Rusia que aún no se ha resuelto por las vías conciliatorias, por haber tomado malas decisiones para las poblaciones de Europa y donde la única salida debe ser un alto al fuego inmediato y una negociación sincera entre las partes involucradas, con la llegada del crudo invierno a partir del 21 de diciembre, Europa se podría congelar, por existir una crisis de tipo energético, que causará sufrimiento y muerte para muchos de sus ciudadanos, razón por la cual, Venezuela y otros países latinoamericanos podrían convertirse en aliados comerciales de Europa –recibiendo migración temporal en calidad de turismo– de tal suerte que sin más demora, para evitar: improvisación, caos y aglomeraciones de última hora, se deben planificar las acciones logísticas relacionadas con: asesoría, transporte, alojamiento y alimentación, de manera racional y ordenada, de una importante cantidad de ciudadanos europeos que huirán de las inclemencias del frio, quienes vendrían a pasar los meses del invierno en nuestras tierras, para lo cual es importante inventariar y preparar en el cortísimo plazo, toda la oferta de infraestructura hotelera y de transporte, siendo esta recomendación también válida para aquellos países de Latinoamérica, que estén dispuestos a recibir gran cantidad de turistas que son los migrantes “damnificados energéticos” provenientes de Europa.

Por otra parte, debido a la necesidad de energía fósil que tiene Europa en estos momentos y mientras se logra hacer una transición hacia energías limpias, Venezuela debe prepararse para negociar el aumento de la exploración, producción y exportación de hidrocarburos, con el aporte financiero y técnico de las compañías petroleras europeas, norteamericanas o de otro origen, que quieran invertir en el país.

Adicionalmente, teniendo en cuenta la existencia en Venezuela de zonas aptas para instalar granjas solares, parques eólicos y represas para hidroeléctricas, que permitan producir hidrógeno verde, junto con la llegada de las empresas petroleras, vendrán otros inversores que aporten el capital y la tecnología necesaria para instalar la infraestructura de generación y exportación del vector energético limpio del futuro como es el hidrógeno verde, lo que permitirá preparase para la descarbonización del mundo en el mediano y largo plazo.

Como un requisito básico para poder repatriar a nuestros emigrantes connacionales, atraer vacacionistas, inmigrantes e inversores productivos de diversas nacionalidades y que el país renazca basado en industrias tales como son: turismo, agricultura, hidrocarburos e hidrógeno verde, es necesaria la implantación de una moneda fuerte y estable, que permita conservar el valor del dinero, para lo cual Venezuela tiene tres alternativas posibles: 1. Dolarizar, eurizar o yuanizar plenamente la economía, 2. Crear una caja de conversión cambiaria y 3. Implantar una nueva moneda respaldada y redimible con oro –que en mi opinión, es la mejor solución– donde en los tres casos el secreto del éxito es que no se pueda emitir dinero –que es un pasivo para los emisores que son el BCV y los bancos comerciales en forma de créditos– si no se cuenta con activos de respaldo en la contrapartida, que deben ser divisas o mejor aún el oro.

Después de la última negociación en México, se informa al país que inicialmente van a liberar 3.000 millones de dólares que estaban bloqueados y hay diversas opiniones de cómo usar esos fondos –reparación de escuelas, arreglo de infraestructura eléctrica, ayudas a los emigrantes nacionales, ayudas a los damnificados por las lluvias, entregar bonos navideños, aumentar el salario, arreglos de hospitales, etc.– que a pesar de ser objetivos válidos y que al parecer la cifra liberada es un monto importante, si como referencia consideramos una población de 30 millones de habitantes, esto significa un monto promedio de 100 dólares per cápita, que si se diluye al no darle un buen uso, no sería un logro estable para la nación.

Por esa razón, quizás el mejor y más eficaz uso que se podría dar a parte de ese monto inicial en divisas o algún desembolso siguiente, seria usarlo para: dolarizar plenamente la economía o implantar una caja de conversión cambiaria o mejor aún regresar al patrón oro, si consideramos que la liquidez al 25 de noviembre de 2022 era de 16.164 millones de bolívares y el tipo de cambio era 10,73 bs/dólar, lo cual implica que con solo 1.507 millones de dólares –la mitad del monto liberado– se podrían reemplazar todos los bolívares existentes por dólares o su equivalente en oro y así habría una solución a la crisis de la economía, para abatir la inflación, la devaluación, la expansión de liquidez, la incertidumbre cambiaria y además sincerar y ajustar en dólares los precios y los salarios reales, teniendo en cuenta que algunas de las empresas públicas que no sean autosustentables ni productivas, deberían ser privatizadas total o parcialmente, para que se encarguen de pagar los salarios reales adecuados a sus trabajadores, produzcan dividendos, regalías e impuestos y le quiten el gasto salarial al gobierno, que actualmente debe generar bolívares de la nada, para pagar burocracias improductivas.

El 26 de enero de 2012, como producto de una investigación sobre las crisis venezolanas, usando series de datos históricas de la inflación en los 94 años anteriores, publiqué en mi blog de Economía y política del mundo, un ensayo llamado Cómo salvar un país de su crisis económica donde la conclusión fundamental fue que la causa de los problemas de Venezuela eran de origen monetario y por eso concluía dicha publicación con el siguiente párrafo: “El anclaje del bolívar al oro, fue y será la mejor forma de controlar los niveles de inflación de Venezuela y con ello estabilizar la economía. A pesar de lo obvio de esta verdad, los economistas de pensamiento keynesiano, siguen tratando inútilmente de resolver los fenómenos inflacionarios, aplicando devaluación, endeudamiento y emisión de dinero inorgánico, debido a que sería un cisma para ellos aceptar que John Keynes se equivocó en sus teorías macroeconómicas, que solo funcionan en el corto plazo y se volvió a equivocar cuando recomendó a los países del mundo, abandonar el patrón oro”.

Si en el año 2012 –cuando había cerca de 370 toneladas de oro de reservas internacionales en el BCV– se hubiera estabilizado y fortalecido la moneda nacional, se habría evitado el caos económico de los últimos 10 años, pero actualmente esta acción todavía se puede realizar y hay tres alternativas posibles para reiniciar la economía venezolana, con una moneda fuerte y estable, que conduzca al renacimiento de Venezuela: dolarizar plenamente la economía o implantar una caja de conversión cambiaria o regresar al patrón oro, siendo que en mi opinión, esta última solución es la que implantarán los bancos centrales del mundo en el corto plazo, para salir sin belicismo de la crisis producida por las expansiones keynesianas astronómicas de liquidez sin respaldo, que han hecho colapsar la economía mundial.


Saludos cordiales,


Alejandro Uribe: Economía y Política
Ingeniero, Consultor de Empresas e Investigador

Publicación Inicial: 08
 de diciembre de 2022

en http://auribe-economia-y-politica.blogspot.com/

Nota: este artículo original de mi autoría, fue publicado en el prestigioso diario El Nacional, el 06 de diciembre del 2022 y está en el enlace: El reinicio de Venezuela