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jueves, 19 de enero de 2023

La cruda realidad de Venezuela

Venezuela es un país petrolero por excelencia, que tiene las mayores reservas de crudo del mundo –superiores a las de Arabia Saudita– con una cantidad estimada para el año 2021 de 303.470 millones de barriles, según dato tomado de la Página OPEP, lo que representa el 24,4% de las reservas controladas por ese ente y que calculados a un precio promedio de 70 dólares/barril, representa una riqueza por este concepto de 21,24 billones latinos de dólares –o sea un monto de 21.242.900.000.000 dólares, sin considerar ningún otro recurso natural– y esta es la razón fundamental por la cual Venezuela ha estado y está en la mira de muchos grupos foráneos: económicos, políticos, geopolíticos y estafadores, alcahueteados por algunos ciudadanos locales, quienes hacen el papel de tontos útiles, que inventan toda clase de trampas, justificaciones, manipulaciones y figuras perversas, para tratar de ponerle la mano y apropiarse indebidamente de los activos y los recursos nacionales, sin que les importe lo que ocurra con los venezolanos.

En Venezuela existe una crisis: económica, política, social y humanitaria, que es generada a propósito, por varios factores endógenos y exógenos, siendo esta la razón por la cual la producción promedio diaria de crudo ha estado en declive durante los últimos años, de modo que en el año 2022 esa producción promedio fue de 723.000 barriles/día.

Para la fecha 13 de enero de 2023 cuando escribí este artículo, el salario mínimo mensual venezolano era de 6,74 dólares/mes, lo que representa solo 0,22 dólares/día, que no alcanza ni para cubrir los gastos de transporte de un trabajador y este salario junto con las prestaciones sociales acumuladas de los ciudadanos se aproximan a cero, a medida que la moneda nacional se devalúa diariamente para generar caos, siendo que en otros artículos he sugerido: que un salario mínimo real mensual preliminar para Venezuela debería alcanzar para comprar 60 kilogramos de carne de res, que la moneda debería ser fuerte para mantener su valor y que el tipo de cambio debería ser estable, como corresponde a un país petrolero exitoso.

A continuación, mostraré un ejercicio teórico solo con fines didácticos y en líneas muy generales, usando algunos datos estimados, para mostrar cual es la realidad de la nación venezolana. Adicionalmente, voy a sugerir según mi visión, cómo se podrían revertir en el mediano y el corto plazo, las crisis multidimensionales que afectan a Venezuela, mediante el uso racional de la inteligencia natural y los recursos naturales y humanos, con que cuenta el país.

Si de manera conservadora consideramos para este año 2023, una producción de petróleo promedio diaria similar a la del año pasado, que esté por los 723.000 barriles de crudo, cuyo precio promedio OPEP durante el 2022 fue de 100 dólares/barril, pero para ser bien conservadores podemos quitarle a ese monto los costos de producción y los descuentos por los bloqueos, de tal manera que podríamos estimar como precio promedio de referencia para Venezuela unos 70 dólares/barril y así obtendríamos que un ingreso diario por crudo sería de 50,61 millones de dólares/día.

Ahora podemos considerar que entre empleados públicos y pensionados existe una cantidad de 10 millones de personas, que reciben sueldos o pensiones por parte del estado y si dividimos el ingreso diario del crudo por la cantidad de ciudadanos dependientes del estado –sin tener en cuenta otros ingresos como son: impuestos, IVA, ingresos de otras empresas estatales, etc.– tenemos una cifra de 5,06 dólares/día para pagar el salario diario de una persona, que al multiplicarla por 30 días representaría un salario mínimo de 151,83 dólares/mes, pero hay que considerar que el sector privado al ser más eficiente, podría pagar salarios superiores al salario mínimo oficial.

Obsérvese que, en este ejercicio, inicialmente se considera un salario plano y sin escalas salariales –aspecto que se debe resolver, debido a la importancia de valorar la meritocracia–; que inicialmente todo el ingreso por crudo se destinaría al pago de los sueldos y salarios que dependen del gobierno, lo cual implica que no se puede estar regalando o haciendo descuentos por petróleo a ningún país, ni dejar de cobrar a quienes se les venda el petróleo o el gas natural.

Para sincerar el salario en el futuro y acercarlo al costo de la cesta básica, habría que  multiplicar esa cifra salarial de 151,83 dólares por 3, lo que corresponde a 455,49 dólares de salario mínimo mensual –que representaría el salario real mensual ideal de 60 kilogramos de carne de res a razón de 7,59 dólares/kilogramo– entonces se tendría que aumentar la producción petrolera a 2,1 millones de barriles diarios y para que ese salario fuera sostenible en el tiempo, sería necesario tratar de reubicar parte de la nómina pública, mediante la privatización de algunas empresas no estratégicas que no sean autosustentables.

Adicionalmente, como el precio del crudo fluctúa, habría también que crear un fondo de contingencia por la variación de los precios del crudo y por otra parte, sería necesario con participación de la inversión privada, promover la industria del turismo, la agricultura y la generación de hidrógeno verde para exportación, lo que garantizaría la sostenibilidad del salario real en el mediano y largo plazo, pero también es necesario que exista una concertación entre productores, comercializadores y consumidores, con la participación del gobierno, para que haya una correlación honesta entre precios/salarios y se mantenga constante el poder adquisitivo del trabajador.

¿Cómo aumentar la producción de hidrocarburos, si existen sanciones y bloqueos para Venezuela y además PDVSA no tiene la capacidad financiera ni técnica para incrementar la producción?

La respuesta a este interrogante es que: se necesita eliminar las sanciones y los bloqueos existentes que afectan a la nación en paralelo con el establecimiento de los acuerdos en el tema de la estabilización democrática, que exigen quienes imponen las sanciones al país, para que no existan pretextos ni demoras y estas actividades son el asunto más prioritario a tratar en los diálogos y las negociaciones entre el gobierno, las oposiciones y los demás grupos de la sociedad civil que aporten valor, ya sea en México, Noruega o de preferencia en Venezuela, en vez de dedicarse a divisiones y confrontaciones estériles, inútiles y eternas o a discusiones bizantinas sin objetivos definidos, que busquen una buena solución por la vía del diálogo.

Por otra parte, en vez de que las empresas petroleras con las que Venezuela tiene deudas pendientes se lleven el crudo o el gas sin pagar nada, se debe establecer un convenio para aplicar un pago del 30% de lo extraído, como abono a su deuda y el resto de lo exportado debe ingresarse a la nación, pues se requiere honrar todas las deudas y compromisos existentes, pero con racionalidad y sin que el país se quede arruinado y destruido.

Adicionalmente, hay que ofrecer concesiones a empresas petroleras de las diversas nacionalidades, que permitan tener una producción similar a la de Arabia Saudita y que aporten: capital, tecnología, capacidad administrativa y capacidad empresarial, teniendo en cuenta que en el mediano y en el largo plazo se aproxima una transición desde las energías fósiles hacia energías libres de carbono, como son las basadas en el hidrógeno verde y sería insensato dejar a los hidrocarburos existentes en el subsuelo, máxime cuando actualmente hay alta demanda insatisfecha de energía fósil, que durará hasta que se logre una transición energética razonable, la cual se estima que tome entre 20 y 30 años.


Saludos cordiales,


Alejandro Uribe: Economía y Política
Ingeniero, Consultor de Empresas e Investigador

Publicación Inicial: 19
 de enero de 2023

en http://auribe-economia-y-politica.blogspot.com/

Nota: este artículo original de mi autoría, fue publicado en el prestigioso diario El Nacional, el 17 de enero del 2023 y está en el enlace: La cruda realidad de Venezuela

jueves, 8 de diciembre de 2022

El reinicio de Venezuela

Venezuela es una tierra bendecida por la naturaleza y desde el comienzo de la república en 1830, ha promovido y recibido con los brazos abiertos a la inmigración, sin hacer distinción de raza, religión u origen geográfico, siendo una nación donde no ha existido xenofobia ni discriminación alguna y actualmente, los nuevos inmigrantes serán bienvenidos y el país estará encantado de recibirlos, siempre que vengan en paz a: trabajar, invertir, producir o simplemente como turistas, que quieran evitar morirse del frio que afectará al hemisferio norte en el próximo invierno.


La nación venezolana está rodeada por países pacíficos y amistosos, pero además es poseedora de características especiales, tales como son: temperaturas cálidas, climas moderados, abundante luz solar, vientos de buena velocidad, acceso al océano Atlántico,  rica plataforma submarina, costas en el mar caribe, ríos, lagos, lagunas, tierras fértiles, montañas, llanuras, selvas, oro, petróleo, gas, hierro, níquel, coltán y aluminio, entre otros recursos naturales abundantes y por otra parte, también posee recursos humanos valiosos, producto de una mezcla de culturas y razas caribeñas con inmigrantes provenientes de diversas latitudes en siglos pasados, lo que produjo gente: inteligente, laboriosa y creativa.

En vista de la existencia abundante de recursos naturales y humanos, esta nación debería tener como denominador común para sus habitantes: paz, bienestar, progreso y prosperidad; pero debido a que ha sufrido crisis multi dimensionales, por malas praxis económicas y políticas, que vienen ocurriendo desde hace varias décadas, después del aprendizaje en carne propia, producto del sufrimiento y las malas experiencias vividas por sus ciudadanos, este es un momento excelente y oportuno para explorar y valorar nuestras fortalezas, corregir algunas de las debilidades más prominentes y redireccionar rumbos errados del pasado, para lograr que Venezuela vuelva a renacer y a ser otra vez una nación grande, tanto para los ciudadanos nacionales como también para los extranjeros.

Las negociaciones recientes hechas en México y el entendimiento entre gobierno y oposición, que permitan buscar soluciones inteligentes y honestas a los problemas de índole económico, social y político de Venezuela, son bien recibidas, pues ya basta de enfrentamientos estériles e inútiles, donde los afectados son los venezolanos sin excepción, quienes no deben seguir sufriendo por falta de conciliación, diálogo y uso de una buena diplomacia, que ponga punto final a las divisiones y confrontaciones de tipo político y aspiro que en este aspecto, las futuras elecciones que deberían ser honestas, cuenten con los mejores candidatos posibles que posean: heurísticas, virtudes, aptitudes, actitudes, sabiduría y la capacidad de crear equipos de gobierno eficientes y eficaces, para producir los cambios y soluciones que requiere la nación.

Por causa de la crisis geopolítica entre Ucrania y Rusia que aún no se ha resuelto por las vías conciliatorias, por haber tomado malas decisiones para las poblaciones de Europa y donde la única salida debe ser un alto al fuego inmediato y una negociación sincera entre las partes involucradas, con la llegada del crudo invierno a partir del 21 de diciembre, Europa se podría congelar, por existir una crisis de tipo energético, que causará sufrimiento y muerte para muchos de sus ciudadanos, razón por la cual, Venezuela y otros países latinoamericanos podrían convertirse en aliados comerciales de Europa –recibiendo migración temporal en calidad de turismo– de tal suerte que sin más demora, para evitar: improvisación, caos y aglomeraciones de última hora, se deben planificar las acciones logísticas relacionadas con: asesoría, transporte, alojamiento y alimentación, de manera racional y ordenada, de una importante cantidad de ciudadanos europeos que huirán de las inclemencias del frio, quienes vendrían a pasar los meses del invierno en nuestras tierras, para lo cual es importante inventariar y preparar en el cortísimo plazo, toda la oferta de infraestructura hotelera y de transporte, siendo esta recomendación también válida para aquellos países de Latinoamérica, que estén dispuestos a recibir gran cantidad de turistas que son los migrantes “damnificados energéticos” provenientes de Europa.

Por otra parte, debido a la necesidad de energía fósil que tiene Europa en estos momentos y mientras se logra hacer una transición hacia energías limpias, Venezuela debe prepararse para negociar el aumento de la exploración, producción y exportación de hidrocarburos, con el aporte financiero y técnico de las compañías petroleras europeas, norteamericanas o de otro origen, que quieran invertir en el país.

Adicionalmente, teniendo en cuenta la existencia en Venezuela de zonas aptas para instalar granjas solares, parques eólicos y represas para hidroeléctricas, que permitan producir hidrógeno verde, junto con la llegada de las empresas petroleras, vendrán otros inversores que aporten el capital y la tecnología necesaria para instalar la infraestructura de generación y exportación del vector energético limpio del futuro como es el hidrógeno verde, lo que permitirá preparase para la descarbonización del mundo en el mediano y largo plazo.

Como un requisito básico para poder repatriar a nuestros emigrantes connacionales, atraer vacacionistas, inmigrantes e inversores productivos de diversas nacionalidades y que el país renazca basado en industrias tales como son: turismo, agricultura, hidrocarburos e hidrógeno verde, es necesaria la implantación de una moneda fuerte y estable, que permita conservar el valor del dinero, para lo cual Venezuela tiene tres alternativas posibles: 1. Dolarizar, eurizar o yuanizar plenamente la economía, 2. Crear una caja de conversión cambiaria y 3. Implantar una nueva moneda respaldada y redimible con oro –que en mi opinión, es la mejor solución– donde en los tres casos el secreto del éxito es que no se pueda emitir dinero –que es un pasivo para los emisores que son el BCV y los bancos comerciales en forma de créditos– si no se cuenta con activos de respaldo en la contrapartida, que deben ser divisas o mejor aún el oro.

Después de la última negociación en México, se informa al país que inicialmente van a liberar 3.000 millones de dólares que estaban bloqueados y hay diversas opiniones de cómo usar esos fondos –reparación de escuelas, arreglo de infraestructura eléctrica, ayudas a los emigrantes nacionales, ayudas a los damnificados por las lluvias, entregar bonos navideños, aumentar el salario, arreglos de hospitales, etc.– que a pesar de ser objetivos válidos y que al parecer la cifra liberada es un monto importante, si como referencia consideramos una población de 30 millones de habitantes, esto significa un monto promedio de 100 dólares per cápita, que si se diluye al no darle un buen uso, no sería un logro estable para la nación.

Por esa razón, quizás el mejor y más eficaz uso que se podría dar a parte de ese monto inicial en divisas o algún desembolso siguiente, seria usarlo para: dolarizar plenamente la economía o implantar una caja de conversión cambiaria o mejor aún regresar al patrón oro, si consideramos que la liquidez al 25 de noviembre de 2022 era de 16.164 millones de bolívares y el tipo de cambio era 10,73 bs/dólar, lo cual implica que con solo 1.507 millones de dólares –la mitad del monto liberado– se podrían reemplazar todos los bolívares existentes por dólares o su equivalente en oro y así habría una solución a la crisis de la economía, para abatir la inflación, la devaluación, la expansión de liquidez, la incertidumbre cambiaria y además sincerar y ajustar en dólares los precios y los salarios reales, teniendo en cuenta que algunas de las empresas públicas que no sean autosustentables ni productivas, deberían ser privatizadas total o parcialmente, para que se encarguen de pagar los salarios reales adecuados a sus trabajadores, produzcan dividendos, regalías e impuestos y le quiten el gasto salarial al gobierno, que actualmente debe generar bolívares de la nada, para pagar burocracias improductivas.

El 26 de enero de 2012, como producto de una investigación sobre las crisis venezolanas, usando series de datos históricas de la inflación en los 94 años anteriores, publiqué en mi blog de Economía y política del mundo, un ensayo llamado Cómo salvar un país de su crisis económica donde la conclusión fundamental fue que la causa de los problemas de Venezuela eran de origen monetario y por eso concluía dicha publicación con el siguiente párrafo: “El anclaje del bolívar al oro, fue y será la mejor forma de controlar los niveles de inflación de Venezuela y con ello estabilizar la economía. A pesar de lo obvio de esta verdad, los economistas de pensamiento keynesiano, siguen tratando inútilmente de resolver los fenómenos inflacionarios, aplicando devaluación, endeudamiento y emisión de dinero inorgánico, debido a que sería un cisma para ellos aceptar que John Keynes se equivocó en sus teorías macroeconómicas, que solo funcionan en el corto plazo y se volvió a equivocar cuando recomendó a los países del mundo, abandonar el patrón oro”.

Si en el año 2012 –cuando había cerca de 370 toneladas de oro de reservas internacionales en el BCV– se hubiera estabilizado y fortalecido la moneda nacional, se habría evitado el caos económico de los últimos 10 años, pero actualmente esta acción todavía se puede realizar y hay tres alternativas posibles para reiniciar la economía venezolana, con una moneda fuerte y estable, que conduzca al renacimiento de Venezuela: dolarizar plenamente la economía o implantar una caja de conversión cambiaria o regresar al patrón oro, siendo que en mi opinión, esta última solución es la que implantarán los bancos centrales del mundo en el corto plazo, para salir sin belicismo de la crisis producida por las expansiones keynesianas astronómicas de liquidez sin respaldo, que han hecho colapsar la economía mundial.


Saludos cordiales,


Alejandro Uribe: Economía y Política
Ingeniero, Consultor de Empresas e Investigador

Publicación Inicial: 08
 de diciembre de 2022

en http://auribe-economia-y-politica.blogspot.com/

Nota: este artículo original de mi autoría, fue publicado en el prestigioso diario El Nacional, el 06 de diciembre del 2022 y está en el enlace: El reinicio de Venezuela