lunes, 8 de noviembre de 2021

¿Podría Venezuela regresar a la prosperidad del pasado?

Algunos ciudadanos me preguntaron hace algún tiempo ¿será posible que Venezuela pueda regresar a la prosperidad relativa vivida por ellos y sus ancestros entre 1918 y 1983 –­­durante 65 años– cuando éramos felices y no sabíamos la razón?

Para responder a esa pregunta, revisé y analicé objetivamente parte de la historia disponible y me pregunté filosóficamente ¿qué era lo que se hacía diferente en el país en esa época, para tener una economía relativamente sana y creciente, que producía prosperidad y bienestar a los habitantes de la nación?

A continuación, expondré los hallazgos encontrados, el análisis realizado y la conclusión de esta corta pero profunda investigación:

Entre el 28 de julio 1914 y el 11 noviembre de 1918, se desarrolló la primera guerra mundial y Venezuela, por ser un país productor y exportador de petróleo, recibió un monto considerable en divisas, por el suministro de crudo a los países aliados, siendo también que en el gobierno estaba un ciudadano llamado don Juan Vicente Gómez –a quien le decían el Benemérito– y este buen líder, con su visión de estadista, emulando a Napoleón Bonaparte –quien fue el creador del franco de oro, con el que sacó a Francia de la ruina, eliminando la inflación dejada por las monarquías y los revolucionarios anteriores, convirtiéndola en un imperio–, implantó en Venezuela en 1918 una moneda llamada el bolívar oro, donde cada bolívar emitido tenía un respaldo de 0,29 gramos de oro y esa moneda estuvo vigente hasta finales de 1974, manteniendo una inflación promedio anual durante 56 años del 1,3 %, un PIB creciente y una tasa baja desempleo.

En la década de 1920, los Estados Unidos y en el resto del mundo vivieron los locos años 20, cuando se disparó: el consumo, la liquidez monetaria y el crédito bancario, mucho del cual se usó para apalancar la especulación en la bolsa con acciones de empresas –lo cual al principio genera una falsa sensación de riqueza, prosperidad y euforia, pero la experiencia demuestra, que la obtención de beneficios monetarios sin producir nada real, no es sostenible en el tiempo– y entonces, en 1929 ocurrió un crack bursátil en la ciudad de Nueva York, que quebró a bancos, empresas, ciudadanos y naciones, causando la gran depresión de los años 30, que condujo a la segunda guerra mundial entre 1939 y 1945, de tal manera que, aunque este crack no tuvo efectos colaterales graves para Venezuela, por poseer una moneda fuerte, estable y honesta, a solicitud de EE.UU, el gobierno nacional en 1929 hizo la primera devaluación, después de haber implantado el bolívar oro, pasando el tipo de cambio de 3,35 bs/dólar a 3,90  bs/dólar, para hacer más barato el crudo que exportaba Venezuela y cuyo precio era cerca de 2 dólares/barril.

Durante el mandato de don Eleazar López Contreras, siguiendo las prácticas monetarias correctas para un país exportador de crudo, en 1937 se procedió a revaluar al bolívar oro y la tasa de cambio regresó de 3,90 bs/dólar a 3,35 bs/dólar, siendo que este tipo de cambio se mantuvo estable, hasta que en 1961 en el gobierno de don Rómulo Betancourt se hiciera la segunda devaluación de 3,35 bs/dólar a 4,30 bs/dólar, tasa que se mantuvo estable hasta 1983.

Cabe destacar que, durante la segunda guerra mundial –1939 a 1945– Venezuela también recibió un monto considerable en divisas, por las exportaciones de crudo y combustibles, que eran necesarios para mover la maquinaria bélica de los países aliados y esas divisas sirvieron para apuntalar aún más las reservas internacionales y mantener la fortaleza del signo monetario nacional, que seguía estando respaldado por oro.

El 30 de diciembre de 1974, en el primer gobierno del Sr. Carlos Andrés Pérez, se publicó en la gaceta oficial la eliminación del bolívar oro, emulando el grave error que había cometido Mr. Richard Nixon en EE.UU, el 15 de agosto de 1971, cuando repudió los acuerdos de Bretton Woods, al eliminar la convertibilidad de una onza de oro por 35 dólares y se puede decir, que esas fueron las fechas en que abrieron la caja de Pandora y se jodieron países exitosos en el pasado, como eran Venezuela y EE.UU, por haber eliminado el patrón oro, que mantenía a las economías sanas y en auge y por estar escuchando los cantos de sirena de “supuestos expertos en economía”, que llevaron a los gobiernos a implantar teorías económicas fracasadas como son el keynesianismo y el monetarismo, que se basan en la producción de un dinero por parte de bancos centrales –base monetaria– y los bancos comerciales –créditos de origen inorgánico, mediante la reserva fraccionaria– en cantidades astronómicas, sin tener respaldo tangible y por ende, es un dinero sin capacidad de conservar su valor, cuyos objetivos son financiar populismos, guerras y burocracias improductivas o por otra parte, apalancar a especuladores, para que estos obtengan grandes beneficios con el dinero ajeno, sin trabajar ni producir algo real –haciendo creer a los ingenuos, que la economía es la bolsa y que la bolsa es la economía–, lo que hace que se repitan periódicamente crisis económicas globales, como la gran depresión mundial de los años 30 en el siglo XX.

Por el error monetario del Sr. Carlos Andrés Pérez en 1974, gracias a la inercia económica inherente a la existencia del bolívar oro en los 56 años anteriores, a pesar de la corrupción generalizada, la especulación financiera, el despilfarro y el endeudamiento en divisas del país, para pagar la nacionalización de las empresas del hierro y el petróleo a las corporaciones internacionales concesionarias, junto con lo expoliado por grupos económicos como los doce apóstoles que lideraba el Dr. Pedro Tinoco, el país pudo soportar nueve años sin devaluar al bolívar, hasta que el Dr. Luis Herrera Campins, el 18 de febrero de 1983 –llamado el viernes negro– devaluó por tercera vez la moneda, quedando en 4,30 bs/dólar para algunos privilegiados; a 6,50 bs/dólar para otros y a 7,50 bs/dólar para los demás, lo que se llamó “Régimen de Cambio Diferencial o RECADI” que generó gran corrupción cambiaria en los tiempos siguientes, por quienes obtenían divisas a precios preferenciales y cada cierto tiempo se hacían cambios de nombre a los perversos métodos de asignación de divisas.

A partir de esta devaluación se arreció la campaña manipuladora de los apologistas de las prácticas devaluatorias –supuestos expertos económicos sesgados y políticos ignorantes o corruptos, quienes al menos deberían disculparse con la nación, por sus reiteradas metidas de pata– mediante la repetición de mantras tales como: el bolívar está sobrevaluado, Venezuela sufre la enfermedad holandesa, para exportar hay hacer devaluaciones competitivas, la expansión de liquidez no genera inflación, hay que disminuir el encaje legal, hay que implantar controles de cambio, si quitamos el control de cambios nos tumban, etc, y con esas falacias, todos los gobiernos después del Dr. Luis Herrera, continuaron devaluando al bolívar y generando montos exponenciales de dinero sin valor, haciendo las delicias de políticos y funcionarios corruptos, especuladores y supuestas bancas de inversión, cuyo modus operandi para apropiarse del dinero ajeno era: solicitar créditos en moneda nacional, comprar divisas y enviarlas a bancos extranjeros, donde algunos fueron a su vez robados por delincuentes financieros internacionales, siendo que con las devaluaciones y la inflación subyacente, por las expansiones astronómicas de liquidez, los prestatarios licuaban sus deudas, arruinando a los ciudadanos y a la nación, mientras que los manipuladores dividían y enfrentaban con dicotomías para tontos a la población, entre: izquierda o derecha, rojos o azules, socialistas o capitalistas y otras taxonomías estúpidas, para que las mayorías no se dieran cuenta que estaban siendo estafadas, apareciendo así la paradoja de los ciudadanos millonarios pero arruinados, por no saber distinguir entre magnitudes nominales y reales, lo que genera el espejismo del crecimiento de ceros, que hubo que eliminar en cantidad de 14 dígitos en los últimos 13 años.

Entonces, de lo anteriormente expuesto se puede concluir que lo que se hacía de manera correcta en parte del siglo pasado era: mantener una moneda sólida, fuerte, estable y honesta; tener una tasa cambiaria fija; poseer un sistema financiero serio, responsable y ético; junto con la existencia de gobernantes capaces y eficientes, quienes tenían visión de estadistas y que además buscaban lo mejor para la nación y sus ciudadanos.

Una frase famosa de Vladimir Lenin afirmaba: “Si quieres destruir un país, destruye su moneda” y podríamos replicar a esa aseveración con la frase: “Si quieres reconstruir un país, reconstruye su moneda”, que es la acción más correcta y prioritaria que debería hacer el gobierno de Venezuela y afortunadamente, ya hay algunos cambios positivos de paradigmas errados, tales como es permitir la libre circulación de monedas extranjeras y el manejo de cuentas en divisas en la banca nacional –donde no debería volverse a permitir la apropiación indebida de los depósitos, como ocurrió en el pasado con las disminuciones del encaje legal para otorgar créditos sin regulaciones apropiadas o más recientemente, con el convenio cambiario nro. 20, donde los clientes tienen sus divisas en el limbo– y con la posible aplicación de políticas monetarias correctas, como sería respaldar al bolívar con oro en el corto plazo.

Desde el punto de vista fiscal, es fundamental el cambio de administradores en las empresas públicas deficitarias, mediante concesiones vía licitaciones internacionales, a inversores privados honestos, reconocidos, eficientes y capaces de producir bienes y servicios de calidad, para hacerlas autosuficientes y así poder lograr junto con una moneda fuerte, un financiamiento estable del gasto público, que no dependa de la emisión de dinero por parte del BCV, de tal modo que el ciudadano recupere el poder adquisitivo de su ingreso real mensual, que debería ser de al menos 60 kilogramos de carne de res de primera calidad y entonces, así se puedan crear las condiciones necesarias para regresar a la prosperidad que existió en parte del siglo XX, pero esto solo se logrará con la participación y el aporte de los mejores ciudadanos con que cuenta la nación, independientemente de su pensamiento o de su ubicación política.


Saludos cordiales,


Alejandro Uribe: Economía y Política
Ingeniero, Consultor de Empresas e Investigador

Publicación Inicial: lunes, 08 de noviembre de 2021
en http://auribe-economia-y-politica.blogspot.com/

Nota: este artículo original de mi autoría, fue publicado en el 
prestigioso diario El Nacional, el 02 de noviembre del 2021 y está en el enlace: ¿Podria Venezuela regresar a la prosperidad del pasado?

lunes, 1 de noviembre de 2021

Reglas decretos leyes e impuestos solo para algunos

Desde cuando el hombre habitaba en las cavernas, ha existido la costumbre de algunos seres humanos, de buscar la obtención de privilegios personales, especiales y exclusivos, a costa de sus demás contemporáneos, con diferentes tipos de justificación, que incluyen la fuerza bruta, la violencia y/o la manipulación, para lograr el sometimiento de sus semejantes, pues aquellos que se consideran privilegiados, creen ser superiores al resto de los mortales y, por ende, con más derechos que los demás ciudadanos, a quienes consideran inferiores y por tanto piensan, que deberían ser su servidumbre o peor aún sus esclavos.



Esta debilidad de la naturaleza humana aún no se ha superado, a pesar de los avances de la humanidad y está más arraigada y expandida en pleno siglo XXI, de tal forma que quizás, menos del 1 % se considera que es la clase dominante, dueña de la vida, la hacienda, el tiempo y el futuro de más del 99 % de los ciudadanos restantes y poseen una patente de corso, para crear e imponer reglas, decretos, leyes e impuestos, que son solo de obligatorio cumplimiento para quienes ellos estiman ser los más tontos –pero los privilegiados y sus círculos cercanos no cumplen los deberes que les exigen a los demás, es decir, predican pero no practican– tal como como podemos concluir, por la publicación reciente de los Pandora papers y por tal razón, en fecha 12 de octubre de 2021, para expresar mi opinión sobre este tipo de situaciones, publiqué en mi columna semanal un artículo alusivo a tales aberraciones y distorsiones, llamado Corruptos, especuladores, delincuentes financieros y paraísos fiscales .

En diferentes épocas, la creatividad humana inventó entre otros conceptos los siguientes: dios, religión, política, economía y comunicación social, que en muchos casos mediante dicotomías, han servido para dividir, confundir, manipular, expoliar y justificar la imposición de unos pocos seres humanos sobre la demás población, de tal forma que se crearon falacias tales como que quienes accedían y se mantenían en el poder para toda su vida, lo hacían porque era la voluntad divina; por ser descendientes de dioses, héroes o gobernantes del pasado; por la necesidad de proteger y ayudar a los más pobres; por ser “los supuestos expertos” en temas de economía, política o comunicación o más recientemente, en los países “democráticos”, al usar estrategias engañosas de marketing y/o fraudes para ganar las elecciones, con campañas que son financiadas por grupos interesados en mantenerse en el poder detrás del trono, aunque los elegidos no tuvieran: la cantidad de votantes necesaria, la capacidad, la honestidad y los méritos, que son requeridos para ejercer los cargos públicos; entre otras justificaciones peregrinas, como se expone en el artículo llamado Democracias con pies de barro .

Esta hegemonía de menos del 1 % sobre el resto de los ciudadanos, conduce a una especie de esclavitud moderna, donde con el paso del tiempo crece la inequidad y el deterioro del nivel de vida de las mayorías, que cuando se cansan de protestar sin obtener cambios, recurren a las migraciones no deseadas –llamadas diásporas– pues quienes detentan el poder visible junto a sus cómplices ocultos, hacen lo que les viene en gana, sin medir el impacto y los efectos colaterales sobre sus congéneres, pero además, no existen consecuencias legales ni penales por sus actos carentes de toda ética, pues están amparados por leyes creadas a la medida por los políticos alcahuetas que ellos designan y llevan al poder, para beneficio de los grupos que han financiado sus campañas electorales, para poder imponerlos en los cargos de las diferentes ramas de los gobiernos en los diversos países del mundo.

Es necesario que en el futuro cercano prevalezca la justicia, la equidad, la transparencia y la honestidad, entre gobernantes y gobernados, donde deberá haber cambios de paradigmas errados, que son los generadores de las crisis permanentes, pues considero que en las naciones democráticas, las cosas se podrían hacer mejor que en el pasado, en vista de las actuaciones fallidas y los fracasos durante los años perdidos por el liderazgo político en general, siendo que no hay reparación posible para seudo líderes o aprendices de brujo fracasados y por lo tanto, más que reparaciones de esos estilos de liderazgo, se requiere un cambio por líderes reales, con visión de estadistas, donde se involucre, promueva y apoye a los mejores ciudadanos con que cuentan las naciones, excluyendo a: corruptos, incapaces, alcahuetas, estafadores, vividores y pelmazos, buenos para nada, porque no se puede seguir con las mismas malas praxis del pasado, si es que realmente se quieren recuperar y reconstruir las Democracias y las Repúblicas en los tiempos por venir.

En el caso particular de Venezuela, para las elecciones del 21 de noviembre de 2021, a pesar de la falta de cohesión y de unidad de liderazgos, ojalá puedan resultar ganadores los mejores candidatos de las diversas corrientes políticas participantes, que tengan verdadera vocación de servicio para corregir y mejorar aquello que no funcione, siendo que para las elecciones de los años futuros y una vez aprendidas las duras lecciones por falta de liderazgos eficaces, los grupos económicos y financieros que imponen a los líderes, logren entender, que el éxito de Venezuela como nación, está ligado a la escogencia y al apoyo de líderes honestos, capaces y con mentalidades de estadista –que existen en el país por docenas– pero que infortunadamente, no son valorados ni tenidos en cuenta, para asignarles la responsabilidad de hacer a Venezuela un país de paz, bienestar, progreso y prosperidad, donde todos sus ciudadanos tengan las mismas oportunidades, que sean iguales ante la ley a pesar de sus diferencias de pensamiento y donde se pueda: vivir, estudiar, trabajar, ahorrar, invertir, producir y ser feliz, junto con los seres queridos, en un país que ha sido bendecido y privilegiado por la naturaleza.

Reflexión sobre el regreso a clases presenciales el lunes 25 de octubre de 2021: estimo que si a última hora no se pospone esta decisión –apresurada e inoportuna según en mi opinión– entonces el comportamiento de la pandemia sobre la actividad educativa debe ser monitoreado exhaustivamente, para hacer cualquier correctivo a tiempo, pues, aunque todos quisiéramos que hubiera un regreso a la normalidad relativa a la mayor brevedad, es necesario no correr ningún tipo de riesgo, menos aún, cuando se involucra al personal más vulnerable como es la niñez y la juventud y por otra parte, en vista de que las condiciones y la realidad de cada plantel educativo son diferentes, se debe ofrecer a los padres de familia la posibilidad decidir, si quieren que sus hijos inicien clases presenciales, cuando las condiciones no sean adecuadas o prefieren continuar con el método remoto usado desde comienzos de la pandemia, dependiendo de cada caso particular, hasta que se den las condiciones de bioseguridad sanitaria apropiadas en cada institución educativa, pues en algunos casos, ni siquiera se cuenta con el servicio de agua corriente, que es indispensable para el lavado de las manos y la limpieza de pisos y sanitarios.


Saludos cordiales,


Alejandro Uribe: Economía y Política
Ingeniero, Consultor de Empresas e Investigador

Publicación Inicial: lunes, 01 de noviembre de 2021
en http://auribe-economia-y-politica.blogspot.com/

Nota: este artículo original de mi autoría, fue publicado en el 
prestigioso diario El Nacional, el 26 de octubre del 2021 y está en el enlace: Reglas, decretos, leyes e impuestos solo para algunos

domingo, 24 de octubre de 2021

Venezuela puede convertirse en un paraíso para la inversión real

En la actualidad y a nivel mundial, existe una gran cantidad de capitales ociosos de origen lícito, pues sus propietarios han perdido el rumbo y “viajan sin los instrumentos de navegación adecuados, como eran el sextante y la brújula del pasado o el GPS actual” –metáfora– y algunos están buscando, qué hacer con su dinero, puesto que hacen apuestas que tienen riesgos evidentes, tales como son las volátiles criptomonedas o peor aún, la ocultación de sus fondos en la banca offshore de los paraísos fiscales, porque después de 50 años desde el repudio de los acuerdos de Bretton Woods en 1971 por Mr. Nixon, debido a la eliminación del patrón oro, al uso del dinero fiat, al keynesianismo y a la pandemia Covid-19 reciente, la liquidez monetaria y la deuda global se han disparado hasta cifras astronómicas y el dinero ha ido a parar en su mayoría a manos de algunos pocos, y en opinión de varios analistas reconocidos, se avecina una recesión mundial apocalíptica, peor que la ocurrida en 1929 –la gran recesión del siglo XX, después de la euforia de los locos años 20–.

Un inversor en economía, es la persona que renuncia al gasto del dinero en el presente, para colocarlo en algún tipo de negocio, con la esperanza de obtener una rentabilidad en el futuro, preservando y aumentando el capital invertido.

Para poder invertir en cualquier negocio, se requiere poseer el dinero o capital, que cuando es de origen honesto se obtiene como producto del trabajo y del ahorro o, por otra parte, mediante la solicitud de dinero prestado.

Existen dos tipos de inversores: los inversores reales que son los productores, quienes invierten su dinero en negocios estables, con riesgos relativamente bajos, se preocupan por la calidad de los productos o servicios que se generan con su inversión, obtienen rentabilidades razonables que generalmente involucra medianos y largos plazos para lograr un retorno de lo invertido, siendo que de esta forma se debería generar empleo sustentable y bien remunerado, estabilidad, paz, prosperidad, bienestar y crecimiento del PIB para las naciones –caso de Mr. Bill Gates–.

Por otra parte, existen los supuestos “inversores” especulativos, que más que inversores son especuladores, quienes en la mayoría de los casos utilizan solo dinero prestado o algún dinero propio pero en bajas proporciones –apalancamiento que podría ser de 1 propio vs 100 o más tomados a crédito–, buscando obtener ganancias en el corto plazo, producto de la fluctuación de los precios y de las tasas de cambio –comprando barato y vendiendo caro–, corriendo riesgos de quebrar junto con sus prestamistas y los países donde operan y sin que les interese saber cómo se produce la ganancia, ni los daños colaterales que puedan causar con sus praxis, siendo que, ese tipo de inversiones son en su mayoría estériles aunque no inocuas, pues no producen ningún tipo de bien, servicio o beneficio a los países –caso de Mr. George Soros–.

Las crisis económicas cíclicas que ocurren a nivel global, son en su mayoría producto de: expansiones exponenciales de liquidez, malas prácticas crediticias e inversiones especulativas y por esa razón, ese tipo de inversiones no son las que necesita Venezuela actualmente para recuperarse de su crisis, puesto que ya ha estado expuesta por casi medio siglo, a la praxis que algunos llamaron eufemísticamente rentismo, cuya escalada se inició desde finales de 1974, cuando se destapó la caja de Pandora en el país, al eliminar el bolívar oro, lo que permitió implantar una teoría económica fracasada llamada keynesianismo, donde se promueve la generación de dinero fiduciario –físico o digital– por parte del banco central, sin respaldo y sin límites, para financiar el gasto fiscal, promover el populismo y permitir el apalancamiento a los especuladores, quienes usaban a través de instrumentos crediticios el dinero de los depositantes, para adquirir divisas que enviaban a bancos del exterior, produciendo inflación y devaluación de la moneda nacional de manera recurrente, con lo cual licuaban sus deudas y obtenían grandes beneficios, arruinando así al país y a sus ciudadanos.

Una vez entendida la causa real de la crisis nacional que es de origen monetario y financiero, ahora estamos en condiciones de dar un giro de 180 grados a la economía nacional y corregir los paradigmas políticos y económicos errados, que tanto daño y sufrimiento le han causado a los ciudadanos, para hacer que el país se convierta en un polo de atracción sostenible para los inversores de le economía real, que son los productores de la riqueza.

Para que este sueño se convierta en realidad y no sea otra pesadilla más, en vista de que los inversores reales son entes racionales que buscan hacer negocios serios, estables y rentables, se requieren una serie de reglas y condiciones de inversión, tales como son entre otras las siguientes:

Existencia de una moneda nacional fuerte, estable y confiable, que permita conservar el valor del dinero, para controlar la inflación, de modo que los ciudadanos puedan trabajar y ahorrar y que ese ahorro se convierta en inversión productiva –este objetivo se puede lograr así: respaldando y redimiendo al nuevo bolívar con oro, eliminado el uso de la reserva fraccionaria, manteniendo la base monetaria igual a la liquidez monetaria, colocando un encaje legal del 100 % a los depósitos a la vista y por último, regulando y optimizando el otorgamiento de créditos en bolívares y/o divisas, para aquellos inversores reales confirmados que lo requieran, que deben basarse solo en captaciones de depósitos a plazo fijo, los cuales deben ser bien remunerados, para que haya una relación ganar-ganar entre depositantes, bancos y prestatarios–.

Libertad de cambios, circulación y transacciones, dentro del territorio nacional, con cualquier tipo de divisa que traigan los inversionistas de cualquier parte del mundo, donde el gobierno y las entidades financieras permitan la implementación y la oferta de todo tipo de instrumentos activos y pasivos eficientes para sus clientes, para que se sienta el aporte y el soporte de una banca seria y ética, que reconoce, conoce y apoya a sus clientes y que no esté pendiente de ver como se apropia del dinero ajeno para mandarlo convertido en divisas al exterior, tal como ocurría en el pasado, defraudando la confianza de los depositantes, que entregan sus fondos en custodia, lo que no implica la entrega de la propiedad del dinero a los custodios.

Como los factores de producción son: tierra – recursos naturales –, trabajo, capital, tecnología, capacidad administrativa y capacidad empresarial, teniendo en cuenta que en el país hay recursos naturales y oferta de trabajo en abundancia, se debe promover y preferir a los inversores que aporten su experiencia –know how–, tecnología, capacidad administrativa y capacidad empresarial, por encima del capital, que, aunque también es importante, no es suficiente por sí solo para que las inversiones sean exitosas y sostenibles –favor leer sobre la ley de los rendimientos marginales decrecientes–.

Debido a que las inversiones reales son de mediano y largo plazo, en necesario y fundamental que existan: estabilidad democrática y política, estabilidad cambiaria, seguridad jurídica y seguridad personal, para todos los ciudadanos nacionales y extranjeros sin excepción.

El buen funcionamiento de las infraestructuras de transporte, de telecomunicaciones y los demás servicios públicos son también de vital importancia y teniendo en cuenta que el estado no se ha caracterizado por ser un buen administrador de las empresas públicas, sería prudente que algunos o todos esos servicios fueran ofrecidos mediante licitaciones transparentes en concesión a inversores internacionales de reconocida experiencia, solvencia, trayectoria y credibilidad, para que ellos hagan las inversiones, reestructuraciones y mejoras requeridas y que en vez de ser una carga financiera para el gobierno nacional, estatal o municipal, se conviertan en fuentes de ingresos seguras, tales como son regalías, rentas, dividendos e impuestos, que sirvan para remunerar adecuadamente al resto de empleados públicos y permitan ofrecer ingresos razonables al personal pensionado, en vez de utilizar la emisión de dinero sin valor por parte del banco central, lo que termina arruinando al país. Este cambio de política económica es una forma para recuperar el salario real del trabajador venezolano y promover el retorno de los migrantes.

Espero que estas cortas pero profundas reflexiones hechas de buena fe, sean de utilidad y se puedan poner en práctica, porque Venezuela debe renacer como el ave fénix, pues el país tiene un gran potencial para ser un paraíso orientado a la inversión real, privada, honesta, nacional e internacional, siempre que se cree y se mantenga el ambiente propicio para atraer y conservar los capitales e inversores honestos y capaces, tal como lo han hecho motu propio recientemente un grupo de ciudadanos de origen chino, que no han dudado en venir e invertir sus activos dinerarios en divisas, comprando muchos negocios quebrados y abriendo inicialmente quincallas, donde venden diversos tipos de productos nacionales e importados a precios razonables, evitando oligopolios, monopolios y especulaciones, siendo que gran parte de las divisas de origen lícito que circulan hoy en la economía nacional, son producto de estas inversiones en la economía real de Venezuela.


Saludos cordiales,


Alejandro Uribe: Economía y Política
Ingeniero, Consultor de Empresas e Investigador

Publicación Inicial: domingo, 24 de octubre de 2021
en http://auribe-economia-y-politica.blogspot.com/

Nota: este artículo original de mi autoría, fue publicado en el 
prestigioso diario El Nacional, el 19 de octubre del 2021 y está en el enlace: Venezuela puede convertirse en un paraíso para la inversión real

domingo, 3 de octubre de 2021

Plan de contingencia

La gestión de riesgos es una actividad que permite: identificar, analizar, cuantificar la probabilidad de ocurrencia y el posible impacto producido, por efectos de eventos adversos, a que pueda estar sometido un ente, tal como puede ser: la humanidad, un país, una organización, una comunidad, un proyecto o una persona en particular, para buscar e implantar soluciones eficaces, que sirvan como: prevención, corrección, mitigación y/o recuperación, de los problemas derivados por cualquier situación sobrevenida fortuitamente.


En principio, se podría considerar el riesgo, como una función dependiente de dos variables que son, el tipo de amenaza y la vulnerabilidad que representa esa amenaza para el ente en cuestión y por supuesto que, dependiendo de la magnitud y de la complejidad del ente estudiado y sus procesos, pueden existir cientos de amenazas y por lo tanto, a los efectos de este artículo, me enfocaré solo en algunos como son las organizaciones empresariales y dentro de ellas, específicamente analizaré solo el área de sistemas de información, que es la disciplina de mi especialidad.

Dentro del mundo de los sistemas de información, podemos encontrar diversas divisiones tales como son: la infraestructura tecnológica, las telecomunicaciones, el firmware y el software, siendo que dentro de esta última división podemos distinguir entre software: ambiental –sistemas operativos, manejadores de bases de datos, antivirus, lenguajes de programación–; de productividad –Word, Excel, Power Point– y las aplicaciones –que pueden ser entre otras: crédito, pedidos, inventarios, despacho, facturación, cobranzas, cuentas por pagar, nómina, contabilidad, etc– que dependen del tipo de servicio o de producto que genere la institución empresarial y estas aplicaciones son quienes aportan la inteligencia –reglas de la empresa– en forma de funcionalidades digitalizadas, para efectuar las diversas operaciones del núcleo del negocio.

El ciclo de vida de un sistema de información se puede dividir en 7 fases que son: definición, análisis, diseño, construcción, pruebas, implantación y post implantación, siendo que desde la primera fase de definición, es necesario comenzar la actividad de gestión de riesgos, puesto que uno de los productos entregables para cada sistema informático que se implante en una organización, es el plan de contingencia, que le permitirá a la compañía mantener la continuidad del negocio, ante la presencia de cualquier evento adverso que le pueda ocurrir durante la operación normal y además recuperarse de la manera más rápida y menos traumática posible.

Debido a las diversas amenazas a las que puede estar sometido el funcionamiento de un sistema, para poder: identificar, analizar, cuantificar y considerar las vulnerabilidades de mayor importancia, con el propósito de crear planes de contingencia adecuados –planes B–, es normal que el equipo del proyecto –compuesto por técnicos y usuarios– haga preliminarmente una tormenta de ideas, donde en una matriz bidimensional, en la primera columna de cada fila se indique una amenaza posible y a continuación, en las siguientes columnas se coloque una calificación de la vulnerabilidad a la que está expuesto el ente empresarial, mediante una probabilidad de ocurrencia del evento adverso y su porcentaje de impacto sobre el negocio, pero debido a que es posible que la lista de amenazas sea muy extensa y como los recursos son siempre limitados, se deben priorizar las amenazas a considerar, basados en los porcentajes de ocurrencia y en el impacto de la vulnerabilidad sobre la empresa, para lograr obtener planes de contingencia realistas, eficaces, eficientes y óptimos de ser posible, dependiendo de cada situación particular.

Dentro de la lista de vulnerabilidades encontradas por el equipo de proyecto, es normal que aparezcan algunas debidas a fenómenos tales como: caídas de meteoritos, tormentas solares, interferencias magnéticas, terremotos, tempestades, inundaciones, tsunamis, derrumbes de estructuras, incendios, fallas de electricidad o telecomunicaciones, fallas de servidores, daños en bases de datos, fallas del control de calidad de nuevas versiones de software ambiental o de aplicaciones, obsolescencia de infraestructura o de sistemas, guerras, sabotajes, falta de personal adecuado, inconsistencia en el código fuente, falta de documentación actualizada, etc.

Una vez determinada con la alta gerencia, cuáles son las amenazas priorizadas para los que deben prepararse los planes de contingencia, es necesario asignar los recursos humanos, físicos y financieros adecuados, para poder continuar junto al desarrollo del sistema, con las fases subsiguientes del plan B, donde es muy importante que los protocolos de contingencia establecidos sean: probados, documentados, conocidos por los usuarios, actualizados y que periódicamente se hagan simulaciones con líderes responsables y capacitados, para garantizar que dichos planes funcionan correctamente y no son solo letra muerta.

Dependiendo de los recursos económicos asignados y del tipo de contingencia presentado, tales planes de contingencia pudieran ser muy sofisticados e incluir instalaciones redundantes en paralelo, ubicadas en sitios remotos geográficamente, con servidores tipo espejo, donde se mantiene toda la información duplicada y sincronizada en tiempo real, lo que puede garantizar un servicio cercano al 100%, para que las fallas sean incluso imperceptibles para los usuarios, pero también es necesario considerar que para cuando toda la tecnología digital falla –situación que puede ocurrir con más frecuencia de lo que nos podemos imaginar– junto con los procesos automatizados se deben tener procedimientos manuales redundantes, funcionales, eficientes y confiables, que permitan mantener las operaciones del negocio, bajo las condiciones más adversas y por largos períodos de ser necesario, mientras se pueden solucionar las causas de las posibles fallas sobrevenidas y regresar a la normalidad.

Aunque los planes de contingencia son buenas prácticas profesionales en sistemas automatizados, debido a los costos que representa la redundancia de sistemas y procesos alternos, es difícil encontrar instituciones, donde estén implantados y actualizados a conciencia dichos planes de contingencia, excepto quizás en las grandes corporaciones de tecnología del tipo Microsoft o Google, quienes invierten gran cantidad de sus recursos, para mantener su funcionamiento en niveles cercanos al 100% o recuperar sus servicios en corto tiempo, teniendo interrupciones mínimas, para evitar la posibilidad de “apocalipsis informáticos” (metáfora), pero no es bueno despreciar u olvidar la importancia de los sistemas analógicos y de los procesos manuales alternativos, por si hay que echar mano de algunos de ellos en momentos de crisis.


Saludos cordiales,


Alejandro Uribe: Economía y Política
Ingeniero, Consultor de Empresas e Investigador

Publicación Inicial: domingo, 03 de octubre de 2021
en http://auribe-economia-y-politica.blogspot.com/

Nota: este artículo original de mi autoría, fue publicado en el 
prestigioso diario El Nacional, el 21 de septiembre del 2021 y está en el enlace: Plan de contingencia

viernes, 24 de septiembre de 2021

Universidad en tiempos de pandemia

La Universidad –llamada metafóricamente Alma Mater o madre que alimenta intelectualmente a sus alumnos– es una institución educativa fundamental e indispensable para la formación, el desarrollo y el progreso de las personas, las naciones y el mundo, e históricamente, se sabe que la entidad universitaria más antigua en la cultura occidental, ha estado funcionando ininterrumpidamente desde 1088 hasta el presente –durante 933 años— y es la universidad de Bolonia-Italia y justamente, su lema es “Alma mater studiorum - Petrus ubique pater legum Bononia mater” y de esta frase, es probable que se derive la metáfora usada para referirse a la Universidad en general, como Alma Mater.



Algunos exalumnos destacados de esa longeva y prestigiosa universidad italiana fueron: Nicolás Copérnico –astrónomo, quien formuló el modelo cosmológico heliocéntrico–; Paracelso –alquimista y médico, fundador de la toxicología–; Marcello Malpighi –anatomista y biólogo, fundador de la histología–; Luigi Galvani –médico, fisiólogo y físico, cuyas investigaciones permitieron descubrir la naturaleza eléctrica del impulso nervioso–; Guglielmo Marconi –ingeniero electrónico, premio nobel de física en 1909, investigador de la radiotransmisión a larga distancia o comunicación inalámbrica, que es una técnica básica para las telecomunicaciones actuales y fue el creador de la ley de Marconi, la cual indica que la distancia máxima alcanzada de la transmisión de una señal de radio, es directamente proporcional al cuadrado de la altura de la antena del emisor–.

Con estos ejemplos anteriores mencionados, no hay lugar a dudas, sobre la importancia fundamental que tiene la universidad, para el avance de las ciencias y las artes, que favorecen a toda la humanidad, permitiendo su avance y progreso con el transcurrir del tiempo, lo cual implica que toda inversión, corrección, mejora o actualización, que se haga sobre esta institución educativa, será recompensada con creces, por los aportes de los profesionales que egresan graduados periódicamente de sus aulas, quienes se dedican a investigar, enseñar, trabajar y producir: bienes, servicios y conocimientos, que son la verdadera riqueza de las naciones.

Pero en tiempos de pandemia como es la Covid-19 actual, el funcionamiento y la continuidad de las operaciones de la universidad está restringido y amenazado, debido a que, entre otras causas, desde hace año y medio, ha existido un receso o al menos su actividad y la cantidad de alumnos se han visto disminuidos –al igual que lo que ocurre con otras actividades humanas, por razones obvias– pues existe un alto riesgo de que los contagios con SARS-CoV-2 se multipliquen de manera exponencial y se cree un caos sanitario de tal magnitud, que no sea humanamente controlable, de acuerdo con la experiencia que se ha observado en algunos países con altos niveles de desarrollo, puesto que aunque se lograra vacunar con las dos dosis básicas a todos los involucrados –estudiantes, profesores, familiares, personal obrero y administrativo– el virus está mutando y generando nuevas cepas mucho más contagiosas y letales que las originales, como es la variante Delta, por lo cual no es racional, sensato ni prudente, que los ciudadanos se sometan a ese riesgo real, con algo nuevo, desconocido y peligroso, al menos por ahora, pues eso sería similar a si un grupo de pescadores imprudentes se hicieran a la mar, a sabiendas de la existencia de una gran tormenta en el océano, que todos sabemos en lo que puede terminar.

Hay un proverbio que dice: lo malo es enemigo de lo bueno, pero lo bueno es enemigo de lo excelente y quizás, este pensamiento cuya versión original es de Voltaire –tiene diversas interpretaciones, dependiendo del pensador que lo analice– y que en mi opinión, si observamos la hegemonía de la casta de los escribas en el antiguo Egipto –que eran muy buenos en su trabajo, pero eran de los pocos que sabían leer y escribir y con esas habilidades intelectuales, se imponían sobre faraones y ciudadanos– si en su época hubiera aparecido un invento mejor como la imprenta, con toda seguridad esos escribas la hubieran criticado y rechazado, pues les hubiera hecho perder el poder monopólico que ostentaban, tal como sucedió el 1450 con los copistas, cuyo trabajo era copiar libros a mano, siendo que la velocidad de copiado era de un libro por copista cada dos años, dependiendo de la extensión del libro y la historia nos indica, que en el lapso 1400-1450 –durante la vida de Johannes Gutenberg, anterior a su invento de la imprenta en la ciudad de Maguncia Alemania– en Europa se habían copiado a mano, cerca de veinte mil libros en 50 años, pero entre 1450-1500 en otros 50 años, solo en Europa se imprimieron entre 12 y 20 millones de libros, de los cuales el más famoso y reproducido fue la biblia cristiana.

En la actualidad, un invento basado en las nuevas tecnologías de información y comunicación llamado Internet, ha roto ciertos paradigmas del pasado y ha provocado una revolución tecnológica, donde ciertos bienes y servicios tales como son: libros impresos, dinero fiat, servicios postales de correo, banca tradicional o casas de cambio, tienden a ser sustituidos por otros más eficientes, eficaces, rápidos e inmateriales, como son: los libros digitales, los audiolibros, los videos, las criptomonedas, los correos electrónicos, la banca virtual o los exchanges.

Al igual que los inventos ya obsoletos del pasado, que fueron útiles en su momento, pero han cambiado de forma para mejorar, también la educación universitaria debe ser actualizada y mejorada, para permitir que los estudiantes en cualquier tiempo y lugar donde se encuentren, sin limitaciones, puedan cursar sus estudios formales de tercero, cuarto o quinto nivel; pero infortunadamente, debo decir con alguna preocupación, que quizás aún algunos: rectores, consejos universitarios, docentes y otros entes diversos, desearían que se siguieran usando las herramientas del pasado –tiza, marcador, pizarrón, pupitres, cuadernos, lápices, libros y clases o laboratorios presenciales–, lo que implica altos costos y gastos, pero con bajos niveles de eficiencia-eficacia, pérdida de energía, recursos y tiempo de vida y además, riesgos sanitarios, al pretender movilizar y concentrar hacia los bellos campus universitarios al personal relacionado con la actividad educativa y por lo tanto, creo que es muy oportuno, considerar que debido a la situación sanitaria actual –que nadie sabe a ciencia cierta, cuando podrá ser controlada– los responsables de sector educativo deberían revisar con seriedad y responsabilidad, la posibilidad de ofrecer las carreras profesionales de alta calidad –para que los estudiantes no sigan perdiendo un tiempo de vida valioso, irrecuperable y que no tiene sustituto– bajo la modalidad virtual, al menos en la universidad privada para comenzar, tal como ocurre con otras actividades comunes, como son la banca virtual, la visualización de películas, el soporte remoto o una actividad menos santa, como es la pornografía, que aprovechan todas las facilidades que brinda la www.

La implementación de la universidad en su modalidad virtual y el uso de simuladores digitales donde sea posible, para realizar prácticas de laboratorio, las he venido exponiendo en artículos anteriores, donde explico su conveniencia y sus bondades, pero para no ser reiterativo con mis opiniones respecto a este tema y como “lo bueno si es corto es dos veces mejor”, para más detalle, esas publicaciones pueden consultarse en la página web de este prestigioso medio informativo, en los siguientes enlaces:

Universidad virtual 



Saludos cordiales,


Alejandro Uribe: Economía y Política
Ingeniero, Consultor de Empresas e Investigador

Publicación Inicial: viernes, 24 de septiembre de 2021
http://auribe-economia-y-politica.blogspot.com/

Nota: este artículo original de mi autoría, fue publicado en el 
prestigioso diario El Nacional, el 07 de septiembre del 2021 y está en el enlace: Universidad en tiempos de pandemia

domingo, 19 de septiembre de 2021

Prudencia y sinceridad en tiempos de pandemia

Es muy importante que los ciudadanos y los gobiernos en todo el mundo, terminemos de entender y de convencernos, que la pandemia Covid-19 no es un juego trivial, sino que por el contrario, es una grave amenaza real para toda la humanidad, que enferma, inutiliza y mata a mucha gente, que quizás, por desconocimiento, ignorancia o negligencia, no es suficientemente prudente y cuidadosa, a la hora de decidir si vacunarse o no y peor aún, al no respetar los protocolos de bioseguridad, recomendados por los expertos en salubridad, que son promovidos y avalados por la Organización Mundial de la Salud.

Para aportar valor a este contenido original e ilustrar la afirmación anterior, en mi caso particular, puedo citar la historia de 6 personas conocidas, que eran relativamente jóvenes algunas de ellas y aparentemente estaban saludables, pero fallecieron a causa de este letal virus, en el siguiente orden cronológico: un excompañero de trabajo del siglo pasado, dueño de un colegio privado, donde estudiaron tres de mis hijos, quien falleció hace un año; mi proveedor de agua, dueño de un camión cisterna, menor de 50 años, que pasó a mejor vida hace 2 meses; un amigo quien tenía 52 años y era el padre de una niña que estuvo en la guardería de mi esposa –cuando ella se dedicaba a actividades docentes– y este amigo abandonó el mundo de los vivos hace mes y medio; un vecino menor de 50 años, quien murió hace un mes; mi suegro de 76 años, quien falleció hace 20 días y por último, una prima de mi esposa, quien tenía 46 años, vivía en la Guaira y partió para el más allá, el día de ayer –27 de agosto de 2021–.

En el caso del padre de mi esposa, antes de enfermarse le había llegado un mensaje de texto con la convocatoria para vacunarse, pero no quiso hacerlo y con el paso del tiempo, llegó un momento en que empezó a sentir los síntomas de un aparente resfriado, que se fue complicando y aunque vivía en su propia parcela con su compañera, estaba relativamente aislado de la gente – y aún no entendemos la forma como pudo contagiarse– de modo que una vez diagnosticada la enfermedad, aunque se hizo todo lo que estuvo al alcance de los médicos, siguiendo todos los procedimientos y tratamientos recetados sin escatimar recursos, no pudo superar la Covid-19 y falleció en menos de 15 días de haberse iniciado los síntomas.

Debo hacer énfasis para efectos didácticos en el caso de mi familiar cercano, que esta experiencia fue muy traumática para todos miembros de la familia del enfermo, quienes se activaron al máximo y respondieron solidariamente –aún quienes están en el exterior– ante una eventualidad de tal calibre, donde no se puede perder tiempo valioso, lo que implica mucha actividad, movilización, cansancio, estrés, noches sin dormir, impacto sicológico y también gastos importantes, de tal forma que a manera de ilustración para los lectores, cada inyección del antiviral Remdesivir –que no es muy fácil de conseguir en Venezuela– tenía un costo de 100 dólares y hubo que aplicarle 5 dosis de ese fármaco, entre otros muchos medicamentos utilizados –que dadas las condiciones del país, donde el ingreso del ciudadano común es menor de 2 dólares al mes, son muy pocos quienes pueden sufragar los gastos de medicamentos y exámenes requeridos, aunque el servicio médico sea gratuito– pero en los casos de preservar la salud y la vida de los familiares, el aspecto económico pasa a ser secundario y solo importa que el paciente se recupere.

En vista de lo anterior, debo enfatizar la importancia que representa en primer lugar vacunarse con las dos dosis existentes e idealmente, cuando esté disponible, aplicar el refuerzo de inmunización con la tercera dosis y mantener un cumplimiento estricto de los protocolos de bioseguridad, que se basan en los siguientes aspectos simples pero fundamentales: uso correcto de mascarillas, distanciamiento social, desinfección de superficies, lavado de manos y evitar hasta donde sea posible: reuniones, visitas, abrazos, besos o aglomeraciones, pues he observado que existe un relajamiento de los protocolos sanitarios y la gente que no cumple con las normas establecidas, se molesta si se les reclama e incluso en: centros de salud, negocios, supermercados y carnicerías, entre otros lugares, he visto que algún personal de diversas áreas y cajas, usan el tapabocas en la barbilla o cubriendo solo la boca, por falta de control de sus supervisores, lo cual, para ser bien crudo y realista es “similar a la utilidad de usar un preservativo en los testículos”.

Por otra parte, es necesario utilizar los medios de comunicación social serios, para realizar campañas de concientización ciudadana, donde se muestren los efectos reales de la Covid-19 y sus secuelas, que no solo afectan al sistema respiratorio sino también a otros órganos, como es el corazón y al resto del sistema circulatorio, pudiendo provocar embolias e infartos agudos de miocardio, a quienes tienen problemas cardíacos, tal como se explica en Salud prevención Covid-19 corazón de tal modo que algunos casos de muerte súbita no se contabilizan como producto de la Covid-19, sino solo como infartos, produciendo un sub-registro en las estadísticas oficiales y por esa causa, los negacionistas aducen que los casi 216 millones de contagiados y los 4,5 millones de muertes hasta la fecha son poca cosa, si se tiene en cuenta que la población mundial es de 7,8 mil millones de personas, lo que porcentualmente serían cifras muy bajas por el impacto de la Covid-19, pero no consideran que estas estadísticas de enfermos no son 100 % precisas y que por otra parte, son bajas porque se detuvieron a tiempo los viajes internacionales, que eran una fuente de propagación global de la pandemia, siendo que el gran problema, es que a mayor número de contagiados, se generan nuevas variantes del virus más contagiosas, letales y agresivas, como es la mutación Delta, que ha obligado a países que tienen altos porcentajes de vacunados a regresar al uso de los protocolos sanitarios, al cierre de colegios, universidades y negocios, como fue el caso de Israel –país muy organizado y eficiente, que hizo florecer el desierto con riego por goteo– donde autorizaron el regreso a clase de los niños, pero algunos de ellos contagiaron a otros compañeros y estos a la vez contagiaron a sus familiares y al dispararse de nuevo las cifras de infectados, aún en los vacunados con las dos dosis, tuvieron que proceder a cerrar de nuevo centros educativos, negocios y a restringir el turismo, siendo que actualmente están aplicando la tercera dosis a la población, que es útil contra la variante Delta.

En el caso de Venezuela, considero que es de vital importancia aumentar la velocidad de vacunación con las dos dosis, tratar de revisar y de sincerar las cifras de: vacunados, contagios y muertes, para no generar sentimientos irreales de seguridad, que hagan pensar a los ciudadanos que ya no existen riesgos, cuando aún la crisis sanitaria no ha pasado y por otra parte, creo que ofrecer el regreso a clases presenciales para Octubre 2021 es poco prudente y realista, siendo que en el caso de las universidades –al menos las privadas– deberían ofrecer como contingencia carreras virtuales, que les permitan a los estudiantes no seguir perdiendo su tiempo o correr riesgos con su salud, su vida y la de sus relacionados, porque en mi modesta opinión, no habrá salida de esta crisis de salud al menos en este año, si se considera lo que ha pasado en otros países, con mayores recursos y mayor porcentaje de vacunados con las dos dosis, que tuvieron que reversar las decisiones de oferta de una nueva realidad sin riesgos, lo que aún no se había logrado.

Así que lo mejor que podemos hacer es promover la prudencia y la sensatez por parte de los ciudadanos y de parte de los gobiernos es necesario que haya sinceridad en el manejo de las estadísticas de enfermos, muertos y vacunados, junto con la búsqueda de mayor eficiencia en el manejo de los planes de vacunación, el fortalecimiento de la infraestructura sanitaria y la existencia de inventarios con insumos y medicinas para tratar la pandemia, junto con el monitoreo constante del comportamiento de la enfermedad, que aún no parece estar controlada en ninguna parte del mundo y más aún, cuando las mutaciones más agresivas siguen apareciendo para complicar más el panorama a nivel global, sin perder de vista que no hay nada más importante que preservar la salud y la vida de los ciudadanos a nivel local y global.

Finalmente, en las estadísticas mostradas en Estadísticas Covid-19 hay cifras preocupantes para el continente americano, donde están 4 países con las mayores cantidades de contagios por Covid-19 en el mundo, de la siguiente manera: Estados Unidos en primer lugar con 39 millones –efecto Trump–, Brasil en tercer lugar con 21 millones –efecto Bolsonaro–, Argentina en octavo lugar con 5 millones y Colombia en el noveno lugar con cerca de 5 millones de contagiados y por otra parte, los gobiernos hacen mucho énfasis en la cantidad de recuperados, sin considerar que dichas recuperaciones pueden dejar secuelas, que en algunos casos implican la incapacidad del supuesto recuperado.

Espero haber dejado muy clara mi opinión, sobre la importancia del buen uso de las virtudes llamadas prudencia y sinceridad, en estos tiempos de pandemia, por parte de los ciudadanos y los gobiernos, cuyo mayor deseo no es otro que poder regresar a una nueva normalidad relativa, pero de la forma más segura y confiable para preservar la salud y la vida de las personas, que constituyen sus activos no fungibles más valiosos.

Saludos cordiales,


Alejandro Uribe: Economía y Política
Ingeniero, Consultor de Empresas e Investigador

Publicación Inicial: domingo, 19 de septiembre de 2021
http://auribe-economia-y-politica.blogspot.com/

Nota: este artículo original de mi autoría, fue publicado en el 
prestigioso diario El Nacional, el 31 de agosto del 2021 y está en el enlace: Prudencia y sinceridad en tiempos de pandemia

miércoles, 18 de agosto de 2021

Reconstrucción monetaria, financiera y fiscal en Venezuela

El 26 de enero de 2012 publiqué un artículo de investigación muy objetivo, imparcial y totalmente libre de todo tipo de sesgos económicos o políticos, llamado Cómo salvar un país de su crisis económica donde elegí como ejemplo de estudio a Venezuela, en el que afirmaba lo siguiente “Venezuela es una tierra de gracia, con abundancia de recursos naturales tales como: climas moderados, costas, ríos, tierras fértiles, oro, petróleo, gas, hierro, aluminio, mezcla de razas, gente laboriosa y mujeres bellas, entre otras cosas. En pocas palabras, Venezuela es un paraíso, donde el denominador común debería ser la prosperidad de su gente y no una tragedia de Tántalo”.

Hoy sábado, 07 de agosto de 2021 –después de 9 años y medio de la publicación indicada, con dos reconversiones monetarias hechas en 2008 y 2018 y una tercera reconversión anunciada a partir del 01 de octubre 2021, cuando se eliminarán 6 ceros más a la moneda nacional, para un total 14 ceros eliminados en menos de 13 años y se le colocó o colocará en cada ocasión un calificativo distintivo al nombre del bolívar: fuerte, soberano o ahora digital– observo con preocupación, que aún las autoridades ejecutivas, monetarias y financieras del país, no han podido o quizás no han querido entender y corregir las causas de la crisis económica nacional, que es causada por malas praxis monetarias, financieras y junto con el financiamiento del gasto fiscal con alta emisión monetaria, la moneda nacional se deprecia constantemente y además es sometida a devaluaciones permanentes, que terminan por arruinar y quebrar al sistema productivo nacional y por ende a los ciudadanos, generando la crisis sistémica conocida por todos.

Teniendo en cuenta que todos los venezolanos honestos, solo deseamos que le ocurra lo mejor al país y a nuestros conciudadanos, sin ningún tipo de exclusiones o taxonomías mezquinas y estériles, en fecha reciente –3 de agosto de 2021– publiqué en mi columna del este prestigioso medio informativo, promotor de la libertad de expresión e información, que conducen a la ilustración de nuestros lectores, un artículo llamado Ley de peel y reconversion monetaria donde decía lo siguiente:

Para evitar que esta nueva reconversión sea solo un maquillaje temporal que siga ocurriendo en el futuro con mayor frecuencia –como ha sido desde el 31 de diciembre de 1974, con dinero sin capacidad de conservar su valor– sugiero como mínimo, las siguientes tres acciones complementarias a la reconversión:

Crear, respaldar y redimir una nueva moneda nacional con oro, como la que existió entre 1918 y 1974.

Eliminar el uso de la reserva fraccionaria, exigiendo un encaje legal del 100%, de modo que solo el BCV sea el ente que emita dinero y donde se cumpla la ecuación: Base monetaria = Liquidez monetaria.

Permitir la libre circulación nacional de todas las divisas, incluyendo una total flexibilización en el manejo de las mismas por el sector financiero, con instrumentos activos y pasivos, en un entorno financiero ético”.

Para este momento, tenemos la certeza por parte del BCV, que a partir del 01 de octubre del presente año, se eliminarán de nuevo seis ceros a la moneda nacional, que pasará a llamarse bolívar digital y se liberará un nuevo cono monetario, siendo por tanto que, para que no se siga repitiendo este proceso de manera cíclica por toda la eternidad y cada vez con períodos de duración más cortos –como en el castigo mitológico griego de Sísifo, quien subía una roca por la colina empinada y al llegar a la cima, la piedra volvía a caer considero pertinente explicar y complementar las tres sugerencias que mencioné en los párrafos anteriores, para que no se diga que ningún ciudadano aportó nada respecto a aplicar una solución más permanente a la crisis económica del país.

Bolívar respaldado con oro:

El 24 de junio de 1918 –hace más de un siglo– el general Juan Vicente Gómez promulgó una ley que establecía como nueva unidad monetaria de Venezuela el bolívar de oro, equivalente a 0,290323 gramos de oro fino por bolívar emitido, legitimando así el patrón oro que existía desde 1857, por medio del cual los bancos nacionales podían emitir billetes respaldados y redimibles con oro y los ciudadanos podían exigir a los bancos el canje de los billetes por oro físico, lo que imponía una disciplina monetaria y mantenía la credibilidad y la estabilidad del valor del dinero.

El 13 de julio de 1939 se crea el Banco Central de Venezuela (BCV), de modo que la emisión de billetes respaldados por oro y la acuñación de monedas metálicas quedaron bajo su exclusiva responsabilidad.

El 30 de diciembre de 1974 se publicó la gaceta oficial número 1711, que contiene el decreto número 507 del 30 de octubre de 1974, donde se modificó la ley del BCV y con el artículo 107 se derogó la Ley de Monedas de fecha 22 de julio de 1941 reformada parcialmente por la Ley del 17 de febrero de 1954, lo que significó la eliminación del bolívar oro, siendo presidente de la nación el Sr. Carlos Andrés Pérez, ministro de hacienda el Sr. Héctor Hurtado y ministro de la oficina de coordinación y planificación el Sr. Gumersindo Rodríguez –ahora sabemos: cómo, quién y cuándo empezó a deteriorarse la economía del país, sin que haya habido algún gobierno sucesor con voluntad y visión que quiera revertir ese error monetario y ahora junto a la nueva reconversión, es la oportunidad ideal para hacerlo–.

Durante los 54 años de vigencia del bolívar de oro, la inflación promedio anual de la nación fue de 1,3 %, el PIB era creciente, había bajos niveles de desempleo y el boom económico producto de tener una moneda fuerte, estable y creíble, que podía conservar el valor del dinero –su capacidad de compra– hizo atractivo al país para recibir inversión extranjera y además inmigración selecta de diversos países que estaban arruinados y destruidos por: guerras civiles –España–; guerras mundiales –resto de Europa–; problemas climatológicos –medio oriente–; dictaduras, guerrillas y malas prácticas económicas –países de latino América– y esa era la razón por la cual el venezolano era feliz pero no sabía la causa de su felicidad, de tal modo que en mi caso particular, después de graduarme en ingeniería de sistemas, empecé a trabajar con una importante compañía transnacional tecnológica en 1981, cuando el tipo de cambio era aún por inercia económica de 4,30 Bs/Dólar y como mi sueldo inicial era de Bs. 5.000 más Bs. 1.200 adicionales que recibía como profesor de programación en una prestigiosa universidad privada, mis primeros ingresos mensuales equivalían a 1.442 dólares, que al cambio de hoy serían de 5,8 miles de millones de bolívares soberanos depreciables y devaluables.

Como la moneda es un pasivo para el ente emisor, la razón de respaldar y redimirla con un activo tangible como el oro, es obligar al emisor de dinero a tener límites y racionalidad, para que no cree dinero de la nada y en cantidades exponenciales, porque esta acción conduce hacia la inflación e hiper inflación y a la caída del PIB, por la inestabilidad económica ampliamente comprobada, inherente a esta mala práctica.

Eliminar la reserva fraccionaria y mantener un encaje legal del 100 %:

El dinero utilizado en los países proviene de dos fuentes: el banco central que emite billetes, monedas de curso legal y dinero contable –digital–, que conforma un agregado llamado la base monetaria o dinero de alta potencia y es el pasivo monetario del banco central, que debería en principio respaldarse con oro; la otra fuente son los bancos comerciales, que generan un dinero con base en asientos contables, cuando otorgan créditos que no se corresponden con los ahorros reales de sus clientes y que no han sido producto del trabajo, la inversión, la producción y el ahorro, de tal suerte que los créditos serían para esos entes sus activos y los depósitos en las cuentas de sus clientes serían sus pasivos, pero esos activos y pasivos son solo figuras contables.

Al poder generar este tipo de dinero secundario, que tiene los mismos efectos sobre la economía que el dinero de la base monetaria, los ahorros reales de los clientes no son requeridos y, por otra parte, como se espera que no todos los clientes soliciten su dinero físico simultáneamente, los bancos solo mantienen disponible un porcentaje de los depósitos reales como reserva para atender los retiros.

Si se tuviera una moneda respaldada y redimible por oro, donde solo el banco central pueda generar dinero primario y no existiera el dinero secundario, con un encaje del 100 % se debería cumplir la ecuación: base monetaria = liquidez monetaria = oferta monetaria, cuyo monto debería ser totalmente regulado y ajustado por el banco central.

El dinero de los ahorros reales proveniente de los depósitos a plazo fijo tanto en moneda nacional como en divisas, serían los adecuados para hacer la intermediación financiera y así habría disciplina monetaria y crediticia, que son acciones requeridas para evitar la expansión de la oferta monetaria, la inflación, la recesión, las burbujas financieras y a futuro las quiebras de entidades bancarias, que deben ser rescatadas por los bancos centrales, mediante la generación de más dinero de la nada –recordar las quiebras bancarias en épocas del Dr. Rafael Caldera–.

Libertad en el manejo de las divisas:

Cuando se tiene una moneda creíble, fuerte y estable, como sería el bolívar oro, los ciudadanos por la ley de Gresham, pueden decidir sin coacciones de ningún tipo, que moneda usar para sus transacciones o cual atesorar y por lo tanto, puede coexistir la circulación de diversas divisas con la moneda nacional, sin que se fuerce a los usuarios a transar en monedas depreciables y devaluables como ocurría en el pasado, lo que implica un alto grado de libertad económica y la posibilidad de que los bancos ofrezcan productos financieros activos y pasivos competitivos y cobren intereses y comisiones por los servicios financieros que prestan al ciudadano y a las empresas, lo que finalmente conducirá a la generación de la confianza por parte de los inversores nacionales y extranjeros, que necesitan entornos creíbles y éticos, donde poder colocar y transar con su dinero y mejor aún, si esos inversores aportan no solo capital sino también: tecnología, know how, capacidad administrativa y empresarial, que son fundamentales para reconstruir al país.

Disciplina fiscal:

Finalmente, la mayor parte del gasto y déficit fiscal es producido por los subsidios de tipo social y las nóminas del personal burocrático público y por tal razón, es necesario que en vez de producir dinero de la nada por parte del banco central para cubrir esos gastos, es preferible optimizar la recaudación de impuestos razonables y por otra parte, entregar en concesión a inversores privados serios y reconocidos, a empresas públicas que no sean autosustentables, de tal forma que estas entidades, al ser bien administradas por gerentes de calidad, puedan generar con calidad productos y servicios e impuestos, dividendos y regalías, que sirvan para complementar la recaudación de los demás impuestos e ingresos nacionales y adicionalmente, no estaría de más velar por la transparencia en el manejo de los fondos públicos, que se ven afectados por la voracidad de la corrupción, cuando faltan controles y supervisión adecuada.    

Como se puede observar, las propuestas hechas de buena fe en este artículo económico, no solo se limitan a una simple reconversión monetaria más –quitando ceros, cambiando adjetivos y reemplazando al cono monetario– sino más bien, a considerar la realización de un cambio de mayor envergadura, lo que implica una reconstrucción económica, que involucra modificaciones y mejoras en diversas dimensiones: monetaria, financiera y fiscal.


Saludos cordiales,


Alejandro Uribe: Economía y Política
Ingeniero, Consultor de Empresas e Investigador

Publicación Inicial: miércoles, 18 de agosto de 2021
http://auribe-economia-y-politica.blogspot.com/

Nota: este artículo original de mi autoría, fue publicado en el
prestigioso diario El Nacional, el 10 de agosto del 2021 y está en el enlace: Reconstrucción monetaria financiera y fiscal en venezuela

viernes, 30 de julio de 2021

Mi experiencia con la segunda dosis anti COVID-19

Histórico:

El 22 de junio de 2021 publiqué en mi columna de El Nacional, el artículo llamado Mi experiencia de vacunación contra la Covid-19 donde narré, cómo fue el proceso exitoso con la aplicación de la primera dosis de esta vacuna, que me inyectaron en el brazo izquierdo, el día miércoles 16 de junio de 2021 a la 11:00 A.M.

Para el momento en que terminé de escribir y enviar al editor el artículo mencionado – el sábado 19 de junio de 2021 a la 5 P.M., tres días después de la aplicación de la primera dosis – aún mi sistema inmunológico no había reaccionado, pero después de tres o cuatro días más, tuve una reacción que parecía como un principio de resfriado muy leve – aumento de temperatura, dolor de garganta, estornudos, goteo nasal, dolor de oído, tos, cansancio y extrañamente, un leve dolor testicular – pero estos síntomas fueron realmente suaves y duraron poco tiempo, lo cual me confirmó que efectivamente, mi organismo reaccionó ante la presencia del virus inactivado, procedente de la vacuna aplicada, para poder generar los anticuerpos, tal como se espera de todo proceso de vacunación, por lo cual no me preocupé.

Debo destacar, que la respuesta del organismo puede ser diferente de una persona a otra, por el tipo de vacuna, las características biológicas particulares y el historial clínico de cada individuo y es posible que los efectos secundarios que sentí, no se presenten en otros vacunados.

La aplicación de la segunda dosis estaba pautada según la tarjeta de vacunación para el domingo 11 de julio de 2021 – 25 días después de la primera dosis – y, por lo tanto, como no recibí ninguna convocatoria por mensaje de texto, por correo electrónico u otro medio, me dirigí hacia el centro de vacunación donde me habían aplicado la primera dosis, a donde llegué a las 7:45 A.M. y había una cola en la puerta de acceso donde estaban aplicando la segunda dosis, pues estaba habilitada otra puerta para recibir a quienes se iban a aplicar la primera dosis.

La puerta que me correspondió estaba controlada por dos jóvenes policías muy cordiales, quienes informaban a los presentes que era requerido tener junto con la cédula de identidad, la tarjeta de vacunación, donde la fecha indicada fuera igual o menor al día actual – datos que ellos verificaban para permitir el acceso a los ciudadanos – y además, daban prioridad a las personas con alguna discapacidad o a los muy ancianos y como hacían pasar al interior de la instalación educativa a grupos de 30 personas, ingresé a las 9:45 A.M. de manera que al caminar hasta el final de un pasillo, había otros dos funcionarios policiales, uno que anotaba en una planilla los datos de identificación de las personas y otro que volvía a revisar la cédula de identidad y la tarjeta de vacunación.

En un pasillo abierto pero techado, las personas se sentaban en bancos que estaban separados convenientemente en tres hileras y mientras una dama llenaba los datos en una planilla, donde incluía la dirección de residencia y el teléfono, entre otros datos, otra dama corregía y actualizaba la tarjeta de vacunación recibida con la primera dosis, donde colocaba el nombre de la vacuna utilizada que era la china Sinopharm, la fecha de vacunación, el número de lote y la fecha de vencimiento del lote.

A las 10:15 me aplicaron la segunda dosis anti COVID-19 y así concluyó todo el proceso, en el que invertí 2 horas y media del domingo pasado, lo que implicó una hora menos de duración que el proceso donde me aplicaron la primera dosis – en esta ocasión, como todo era más rápido y quizás como una medida preventiva, no repartieron agua ni café –

El mismo día en que me aplicaron la segunda dosis sentí otra vez principios de un resfriado leve – aumento de temperatura, estornudos, dolor de garganta, dolor de oído y otra vez un pequeño dolor testicular – síntomas que desaparecieron al siguiente día – esta reacción inmediata reconfirmó que mi sistema inmunológico ya estaba preparado para luchar contra algunas de las variantes de la COVID-19 originales, pero debo ser prudente con las nuevas cepas y es posible que requiera recibir otras vacunas de refuerzo en el futuro, para contrarrestar las nuevas mutaciones del coronavirus SARS-CoV-2 – y al día sábado 17 de julio de 2021 a las 4 P.M. – cuando estoy escribiendo este artículo semanal que será publicado el próximo martes – no siento ningún tipo de síntoma, molestia o malestar, que sean producto atribuible a los efectos adversos de la vacunación.

De nuevo reitero mi reconocimiento y gratitud al sector sanitario y también me permito felicitar a quienes han tenido la responsabilidad de: planificar, organizar, dirigir, coordinar, controlar y ejecutar, estas jornadas de vacunación nacional contra esta amenaza biológica, a pesar de las restricciones y las limitaciones de la nación, que en mi caso particular, considero a estas actividades como exitosas y necesarias, aunque como siempre, todo proceso es factible de optimizarse con el paso del tiempo y la experiencia adquirida, para lograr el objetivo de tener al menos un 70 % de la población vacunada con las dos dosis certificadas y recomendadas por ahora, en el menor tiempo posible, eso sí “sin improvisar ni correr riesgos innecesarios y usando vacunas aprobadas por la OMS”.

Algunos aspectos a considerar:

Una duda que tengo, es que en mi tarjeta de vacunación, el número de lote de la primera dosis es de 10 dígitos, pero en la segunda dosis el número de lote es de 12 dígitos y como “errar es de humanos”, al tener muchos dígitos puede haber errores de: transcripción, supresión, transposición o doble transposición de dígitos – por lo cual los informáticos, para evitar esos errores, usamos los dígitos de chequeo – y por tanto, considero que es prudente hacer una doble revisión sobre estas cifras escritas a mano en la tarjeta de vacunación por los funcionarios que realizan el proceso, pues es posible que haya inconvenientes al aplicar los protocolos migratorios internacionales, si esos datos sobre lotes o fechas de vencimiento presentan enmendaduras, errores u inconsistencias y además, sería muy bueno que el Ministerio para la Salud habilitara la emisión de un certificado digital de vacunación oficial aceptado por la OMS, a partir de los datos que han ido recolectando en las planillas usadas en los centros de vacunación.

Reitero que es muy importante continuar con la aplicación de los protocolos de bioseguridad propuestos por la OMS y no relajarlos aunque se esté vacunado, pues esta enfermedad no es un juego simple, sino que es una especie de ruleta rusa y no conviene la aparición y la expansión de nuevas mutaciones más infecciosas y mortales, siendo que la flexibilización de las actividades debe verse con suma prudencia y responsabilidad – con decisiones que se basen en la ciencia y no en intereses económicos o políticos, ni mucho menos en encuestas –, pues si se presenta una crisis sanitaria más severa que la actual, los directamente afectados serán el personal médico y sanitario, que ya han tenido suficientes pérdidas, representadas en salud y vidas valiosas, siendo que por otra parte, las secuelas en algunos de los “supuestamente curados”, pueden ser terribles según comentan algunos sobrevivientes, pues en algunos casos quedan con taras y prácticamente incapacitados de por vida, porque la enfermedad afecta a diversos órganos simultáneamente, incluido el cerebro, junto con el resto del sistema nervioso y el sistema circulatorio, entre otros.

No hay nada más importante para un país y para el mundo en general, que la salud y la vida de los ciudadanos y, por lo tanto, esta pandemia no debe ser irresponsablemente politizada o minimizada de ninguna manera, siendo que lo bueno es que ya se está observando a presidentes sensatos de naciones avanzadas como son: EE.UU, China, Alemania o Rusia, entre otras, que están ofreciendo grandes ayudas tanto para la OMS como para los países menos favorecidos, lo cual es muy deseable, loable y beneficioso para la humanidad.

Por otra parte, es muy importante la ética profesional y científica de los laboratorios biológicos a nivel global, quienes también deben recibir nuestro reconocimiento y gratitud, por toda la inversión y el esfuerzo que han hecho, pero deben cumplir con todas las fases de desarrollo y pruebas exhaustivas, para que la OMS pueda certificar la mayor cantidad de diversas vacunas confiables y eficaces, que permitan evitar oligopolios y acelerar los procesos de inmunización, donde no haya países ni ciudadanos excluidos, por ninguna razón, porque la guerra es de la humanidad contra el SARS-CoV-2 y cualquier otra amenaza biológica que aparezca en el futuro, para lo cual, la comunidad científica debe estar en comunicación y dispuesta a compartir sus conocimientos y nuevos hallazgos sin mezquindades.

Reitero que tal como se hizo con la viruela, que prácticamente desapareció de la faz de la tierra, gracias a las campañas mundiales de vacunación, también la inmunización global adecuada contra este coronavirus es de vital importancia, para detener la expansión de la pandemia, minimizar la aparición y la propagación de las nuevas mutaciones del virus y las secuelas de esta amenaza biológica para la continuidad de la salud y vida de la raza humana en el planeta tierra, pues “sin humanos vivos y sanos, de nada sirve la economía”.


Saludos cordiales,


Alejandro Uribe: Economía y Política
Ingeniero, Consultor de Empresas e Investigador

Publicación Inicial: viernes, 30 de julio de 2021
http://auribe-economia-y-politica.blogspot.com/

Nota: este artículo original de mi autoría, fue publicado en el
prestigioso diario El Nacional, el 20 de julio del 2021 y está en el enlace: Mi experiencia con la segunda dosis anti Covid-19