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sábado, 19 de noviembre de 2011

¿Por qué Fracasa el Socialismo Democrático en Europa?

La social democracia es una tendencia política moderada, que nace del socialismo y es una versión menos dura que el comunismo. El socialdemocratismo, concilia lo mejor del socialismo con el capitalismo. Esta corriente política surgió en Europa, entre el final del siglo XIX y el principio del siglo XX y se basa en la justicia social, la dignidad humana y la democracia, lo cual converge en un socialismo que busca libertad, justicia y solidaridad de forma democrática y pacífica. Además este pensamiento político hace énfasis en la economía mixta, donde convive la propiedad pública con la propiedad privada, se crean sistemas equitativos de seguridad social, existe la supervisión a la empresa privada por parte del estado, se favorece el libre comercio, se impulsa la protección del medio ambiente y la participación del ciudadano en las empresas y los gobiernos y además se incluyen las minorías históricamente excluidas.

Como se puede observar, los principios teóricos de esta corriente ideológica, están llenos de buenas intenciones y humanismo, de modo que cualquiera diría que es la forma perfecta de pensamiento político, que se requiere para gobernar a un país con justicia, bienestar y prosperidad para la gente y es un logro de la lucha de muchos años por la libertad, la igualdad y la confraternidad, que es la bandera de los revolucionarios.

La pregunta obligada es,  ¿por qué este sistema tan perfecto de gobierno fracasa en Europa? y la respuesta se encuentra en: el aumento de la burocracia improductiva, el alto costo de mantener a los desempleados y jubilados, junto con la forma de financiamiento del gasto público, que se basa en dos de las recomendaciones keynesianas, como son altos impuestos y endeudamiento, los cuales crean una burbuja económica, que los hace insostenibles en el tiempo.

Cabe destacar que a raíz de la implantación del Euro, las otras dos formas de financiamiento del gasto público recomendadas por Keynes, como son la emisión de dinero inorgánico y la devaluación de la moneda, eran mecanismos que no se podían aplicar individualmente por los paises, por estar en la zona del Euro, pero que si los hubieran aplicado, serían remedios peores que la enfermedad, porque inexorablemente conducirían hacia la hiperinflación.

Por otra parte faltó más supervisión por parte de los gobiernos para controlar el consumismo, a los especuladores financieros y sus capitales golondrinas y por parte de los políticos de oposición faltó más control a sus gobernantes, para evitar que el dinero se gastara en bienes no prioritarios e improductivos, como en el caso de Grecia por citar solo alguno de los PIIGS, donde se hicieron grandes compras de armamentos, que al final se convertirán en chatarra inservible.

Adicionalmente existe un problema relativo a la naturaleza humana, donde algunos individuos caen en una zona de confort y llegan a creer, que el estado tiene la obligación de subsidiarlos y en vez de apoyarse, se recuestan del mismo y esperan que quienes trabajan paguen más impuestos para sostenerlos, desde que nacen hasta que mueren, lo cual implica un gran daño moral para la gente que se acostumbra a vivir a expensas del estado. Nadie discute que es de elemental justicia atender a los ancianos, enfermos, desempleados y jubilados, pero hay que tener cuidado con el desempleo voluntario.

Es necesario que se adquiera conciencia de que los actos de los ciudadanos  tienen consecuencias y que no se puede distribuir lo que no se produce, ni depender del dinero de los demás, sino que hay que producirlo y ahorrarlo para los momentos de adversidad, con el apoyo racional de los estados, que no expolien el ahorro de sus ciudadanos con devaluaciones y emisiones de dinero inorgánico.

Afortunadamente en Europa funcionan los mecanismos democráticos y cuando los gobiernos cometen errores, se producen cambios por la vía pacífica del voto, sin que sea necesario recurrir a la violencia que imponen las nefastas guerras civiles, sobre los ciudadanos más humildes, para librarse de los gobernantes, cuando no están en capacidad de resolver los problemas de los pueblos. Es responsabilidad de los políticos, utilizar las vías democráticas y pacíficas, para lograr los cambios que necesitan las naciones, en su búsqueda de la paz, el bienestar y progreso de sus ciudadanos.  

Alejandro Uribe: Economía y Política
Ingeniero, Consultor de Empresas

Publicación inicial:    Sábado, 19 de Noviembre de 2011
Última actualización: Lunes, 22 de Abril de 2013

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