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jueves, 5 de mayo de 2016

La Falsa Ilusión de los Salarios Nominales y los Precios Nominales

Para las personas en general, es muy fácil caer en ilusiones monetarias de corto plazo, por no entender la distinción existente entre los conceptos: magnitud real y magnitud nominal, con variables económicas tales como son: los precios, los salarios, las tasas de cambio y el PIB, entre otras variables relacionadas con la economía, debido a que en la naturaleza humana existe un falso axioma, que hace creer a la gente que "más es mejor".

Este principio se conoce en Economía, con el nombre de "supuesto de insaciabilidad", el cual distorsiona la ley de oferta y demanda, convirtiendo en una utopía la creencia de auto-regulación de precios de bienes y servicios, mediante las fuerzas naturales del mercado (oferta y demanda), lo que desencadena perversiones tales como: la especulación, el consumismo y la neo-esclavitud, entre otras distorsiones, siendo por ello necesario la participación activa de los gobiernos, en materia de regulación de precios y salarios para evitar situaciones, tales como las que ocurren con los oferentes de alimentos, quienes prefieren botar a la basura un alto porcentaje de estos bienes al llegar a la fecha de vencimiento, en vez de disminuir sus precios para que los ciudadanos los puedan adquirir.

Otra situación de falta absoluta de equidad y racionalidad económica, es la que se presenta en países, donde los salarios reales son tan precarios, que en algunos casos son menores a un dólar diario, lo que genera pobreza extrema, con un salario mínimo real mensual que representa solo 3 kilogramos de carne de res o menos y donde los gobiernos permiten y aplauden que los productores exporten los productos que la gente no puede adquirir, porque su salario no les alcanza ni siquiera para comprar una cesta alimentaria con bienes sustitutos inferiores, con lo cual los trabajadores no logran recuperar su energía vital, por alimentarse parcialmente solo de carbohidratos, sin incluir proteínas en su alimentación y de esta manera esos trabajadores sub-alimentados, no pueden ser productivos y terminan enfermando por desnutrición. Esta situación de irracionalidad económica, es conocida como neo-esclavitud.

Un ejemplo típico de la manipulación de las funciones de oferta y demanda que no siguen las fuerzas del mercado, se puede observar con las materias primas, donde los especuladores para obtener grandes ganancias con la fluctuación de los precios, ofrecen bienes que no existen, que se adquieren utilizando un dinero que no existe, lo que ocasiona una supuesta abundancia nominal, que arruina a los productores reales, quienes terminan dejando de producir, lo cual genera escasez por contracción de la oferta real (ejemplos: petróleo y oro).

Por la mala interpretación del uso del supuesto de insaciabilidad mencionado anteriormente, los oferentes de bienes y servicios tratan de incrementar sus precios ad infinitum, buscando la máxima utilidad y a su vez los consumidores se ven obligados a buscar el incremento de sus ingresos, siguiendo los aumentos de los precios nominales, lo que genera desequilibrios e inflación, la cual se mide actualmente con herramientas: inadecuadas, inexactas, manipuladas y desfasadas, como lo son el Indice de Precios al Consumidor (IPC) y el Deflactor del PIB.

Esta tendencia hace que los bancos centrales cada vez impriman e introduzcan más billetes al mercado o billetes de mayor denominación y que los bancos comerciales produzcan más dinero de la nada al otorgar créditos sin regulaciones ni límites, generando una liquidez monetaria exponencial, acción que por la ley del PIB marginal decreciente (la cual trataré en otro artículo) genera contracción del PIB, recesión y deflación o inflación (dependiendo de si el moneda del país es moneda de reserva o no).

Con estas acciones irracionales, las personas, las empresas y los países terminan: quebrados, arruinados y endeudados, mientras se le colocan cantidades astronómicas de ceros a las cifras que se manejan en la economía, creyendo ingenuamente que esto es riqueza.
  
Por tales razones, en vez de usar precios y salarios nominales que solo indican cantidades monetarias sin significado, es necesario entender y usar precios reales y salarios reales, los cuales se miden en relación al precio de otros bienes de referencia y son los verdaderos portadores de la información relativa a la escasez, para evitar que los incrementos de los salarios nominales, se conviertan en decrementos de los salarios reales y que los consumidores se endeuden cada día más, para poder compensar la caída permanente de sus salarios reales.

Esta confusión de conceptos en las magnitudes, podría aceptarse en personas comunes, pero no en muchos expertos-ignorantes pertenecientes a las ciencias económicas, quienes solo recomiendan siempre: incrementos de precios, aumentos de tasas de cambio (devaluaciones) o expansiones de liquidez de manera ilimitada, lo que sería similar a si los ingenieros, no supieran distinguir una magnitud escalar como son la masa o la energía, de una magnitud vectorial, siendo esta última la portadora de información tal como: módulo, dirección y sentido de magnitudes físicas como son: desplazamiento, velocidad, momentum, aceleración, fuerza, torque, etc.  

Como ilustración de lo dicho anteriormente, en vez de considerar un salario mensual nominal mínimo adecuado, como la cantidad de dinero que resulta de aplicar el índice de inflación a un salario mensual nominal anterior, sería más sensato establecer que el salario mensual real mínimo, se midiera como la cantidad de kilogramos de carne de res que se puede adquirir con ese salario mensual nominal.

Como un ejemplo teórico, podemos considerar la siguiente sugerencia: si para un país específico y para un año base de referencia, con un salario mensual nominal mínimo de 8.400 unidades monetarias [UM] se podía adquirir 120 Kilogramos de carne bovina a razón de 70 UM/Kilogramo, entonces se podría establecer que un salario mensual mínimo real fuera de 120 Kilogramos de carne de res, es decir 4 Kilogramos por día y por lo tanto los ajustes de salarios presentes y futuros deberían al menos mantener la capacidad de compra de esa cantidad de carne, independientemente de las variaciones de los precios nominales con el transcurso del tiempo. Por supuesto que los datos anteriores son un ejemplo general, porque la cantidad de kilos de carne que se fije como salario real mínimo dependen del país y de la concertación entre las partes involucradas, quienes deben buscar la equidad entre ellas.

A su vez los precios reales de los demás productos y servicios también deberían indexarse al precio del kilogramo de carne vacuna y todos los ajustes a precios y salarios se podrían hacer de forma periódica.

Esta sugerencia aplicada de manera consensuada entre: productores, trabajadores y gobiernos, mantendría un equilibrio estable y permanente entre los precios y los salarios, teniendo en cuenta que la auto-regulación de precios por oferta y demanda es una quimera que no se cumple y se requiere equidad tanto para productores como para consumidores, que deben aprender a distinguir la diferencia entre magnitud real y magnitud nominal, lo que a su vez genera: equilibrio, paz, bienestar, prosperidad y progreso para todos los actores de la economía de un país o zona geográfica.

En conclusión: el ingreso nominal es la cantidad de dinero que se recibe, mientras que el ingreso real es la cantidad de bienes y servicios que se puede adquirir con el dinero recibido. Por tanto, un incremento del ingreso nominal, no representa siempre un aumento del ingreso real y por esa razón, los incrementos nominales de precios y salarios sin una concertación honesta entre todas las partes involucradas, para mejorar o al menos mantener el poder adquisitivo que representa el ingreso real, solo generan ilusiones monetarias de corto plazo y más entropía económica.


Alejandro Uribe: Economía y Política

Ingeniero, Consultor de Empresas e Investigador



Publicación inicial:     Jueves, 05 de Mayo de 2016

Última actualización: Jueves, 15 de Septiembre de 2016

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