viernes, 11 de noviembre de 2011

La Crisis del Euro y sus Riesgos

Algunas soluciones ofrecidas actualmente a los países para salir de las crisis y depresiones económicas, ocasionadas por las burbujas financieras y otras adversidades cíclicas, están sustentadas por las interpretaciones de las teorías Keynesianas, expuestas por el matemático inglés convertido en economista, John Maynard Keynes y escritas en su libro “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero”, publicado en 1936, el cual sirvió como una solución a la gran depresión ocurrida en la década de 1930. Esas teorías están basadas en el aumento de la demanda agregada, con un fuerte intervencionismo en la economía por parte de los estados, a quienes se les recomienda incrementar y financiar sus gastos públicos con:

1. Más impuestos
2. Impresión de dinero inorgánico
3. Endeudamiento
4. Devaluación

Por otra parte, esa teoría económica fué la que condujo al abandono del patrón oro y a la adopción del patrón oro-divisas, con el dólar estadounidense fungiendo como divisa, para hacer el intercambio comercial de los países, según los acuerdos de Bretton Woods suscritos en 1944. Estos acuerdos establecían la libre convertibilidad de una onza de oro por 35 dólares, sin ningún tipo de restricción y garantizados por los Estados Unidos de América. Pero estos tratados fueron repudiados por el presidente norteamericano Richard Nixon en 1971, debido a la gran cantidad de papel moneda que emitió USA, para pagar los gastos de la guerra del Vietnam y por tal razón ya no poseían las reservas suficientes en oro, para honrar los compromisos adquiridos 27 años atrás.

Adicionalmente el keynesianismo era partidario de incentivar el consumo en detrimento del ahorro, a tal punto que indicaban que el estado debía dar la ayuda económica en épocas de necesidad y que no había que preocuparse por ahorrar para el futuro pues “en el largo plazo todos estaremos muertos”, según las palabras de Keynes.

Keynes fué uno de los padres de la teoría macroeconómica moderna y quizás es el economista más influyente del siglo XX, pero también fué un defensor de la especulación con las monedas y uno de los creadores del consumismo. Hay que considerar que: la devaluación de la moneda, la emisión de dinero inorgánico, el endeudamiento y el consumismo, son el paraíso de los especuladores financieros y representan las plagas modernas que atacan, esclavizan y empobrecen actualmente a millones de personas en todas las naciones del mundo.

Las fuentes de financiamiento de los estados con fines fiscales usando devaluación y emisión de dinero inorgánico, parecieran mecanismos fraudulentos, porque básicamente expolian y envilecen los ahorros que la gente guarda para: adquirir sus viviendas, protegerse en la vejez y preparase para poder afrontar cualquier otra incertidumbre del futuro, sin depender del estado. En relación al endeudamiento excesivo, existe el riesgo de que los países deudores se declaren en default y que los bancos quiebren, haciendo también que los ahorristas pierdan parte o todo su patrimonio.

Como se puede observar las soluciones que ofrecen los economistas del pensamiento keynesiano, no difieren mucho de los métodos que utilizaron los revolucionarios franceses del siglo XVIII, quienes emitieron grandes cantidades de dinero fiduciario (sin respaldo) dejando a Francia con hiperinflación y en ruinas.

Es bien conocido que estos métodos generan hiperinflaciones y que son un remedio peor que las enfermedades que pretenden combatir, como lo son las recesiones y el desempleo; el cual según la curva de Phillips, está en relación inversa con la inflación. Esta relación empírica significa, que a mayor inflación hay menor desempleo, por lo tanto algunos economistas justifican que los gobiernos generen inflación aumentando el gasto público, que luego no saben como controlar, porque en el largo plazo la curva de Phillips es completamente vertical, rígida o inelástica y aunque se aumente la inflación infinitamente, el desempleo no disminuye, como se muestra en el siguiente gráfico.


En contraposición a los keynesianos, existe otra corriente económica llamada el monetarismo o escuela de economía de Chicago, defendida por el economista norteamericano Milton Friedman (1912-2006), premio nobel de economía en 1976, que hace más énfasis en la oferta, incentivando el aumento de la producción y la productividad en vez de la demanda. Esta teoría defiende el libre mercado, recomienda la mínima intervención del estado (laissez-faire) y considera que: la demanda, el consumo, el crédito, el déficit presupuestal y el aumento del circulante, son las causas generadoras de la inflación. Esta escuela económica ha influido actualmente en el buen desempeño de las economías de China y Chile. Sin embargo a efectos de contrarrestar la parte oscura del capitalismo, es muy recomendable establecer cierto nivel de supervisión por parte de los gobiernos.

Como nadie es poseedor de la verdad absoluta y teniendo en cuenta que la economía es una ciencia inexacta, lo más sano cuando se analizan estas teorías, es estudiarlas de modo desapasionado sin ser ortodoxo y tomar lo bueno de cada una de ellas, para ofrecer soluciones que se adapten a la realidad de los tiempos, aprovechando las experiencias que nos brinda la historia. 

Un gran riesgo que existe en el futuro, es que ocurra un crack del dinero fiduciario, que arrastre al caos a la economía mundial, por la sobre-emisión de euros y/o dólares, teniendo en cuenta que la mayoría de los bancos centrales del mundo tienen gran parte de sus reservas en estas divisas. Por tal razón es sensato proteger alguna parte de las reservas monetarias con oro físico.

A diciembre de 2010, según la información tomada de internet, los cinco países mejor posicionados en oro, en toneladas son:

1. EEUU           9.300
2. Alemania      3.402
3. Italia             2.452
4. Francia         2.435
5. China           1.054

Quizás es oportuno que los economistas y políticos actuales revisen la conveniencia de volver en el futuro próximo a usar el patrón oro, tal como ocurrió después del caos económico que dejó la revolución francesa en el siglo XVIII y se empiece a pinchar la burbuja que se está produciendo por los altos volúmenes de dinero fiduciario.

Por otra parte, es necesario que se incentive el ahorro y se limite el sobre-endeudamiento tanto de personas con créditos para el consumo, como para los países en gastos no prioritarios, de modo que se pueda evitar o al menos mitigar las crisis producidas por las burbujas económicas.

Alejandro Uribe: Economía y Política
Ingeniero ,Consultor de Empresas

Viernes, 11 de Noviembre de 2011

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